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12 Nacional LA POLÉMICA TERRITORIAL EL ESTATUTO CATALÁN, EN EL AIRE MARTES 12 7 2005 ABC TOLERANCIA MORAL H ay un rasgo de la sociedad española que aún me sorprende hoy en día casi tanto como a los extranjeros. Me refiero a la gran tolerancia moral de este país. Y es que ni con toda la experiencia vivida ni con la multitud de datos que poseemos parece que pueda librarme completamente de ese arraigado tópico de la España conservadora y tradicional. Porque es evidente que es un tópico. No hay más que repasar las opiniones sobre el matrimonio homosexual publicadas en estas páginas el domingo. Una amplia mayoría de los españoles está de acuerdo con el matrimonio homosexual, y, lo que es todavía más llamativo, casi EDURNE la mitad de los católiURIARTE cos practicantes. Y estos posicionamientos no deberían constituir ninguna sorpresa, porque confirman un estado de opinión ya conocido. Todavía recuerdo que hace no mucho tiempo, cuando me dedicaba a los estudios de género, tuve que explicar en muchas ocasiones a los politólogos extranjeros que no era cierto que las mujeres españolas viviéramos horriblemente discriminadas en una oscura sociedad machista. Les costaba asimilar que la revolución feminista se había asentado en nuestro país con más facilidad que en bastantes sociedades europeas, y que no era casualidad que las mujeres tuvieran tanta presencia en el poder político o que las españolas nos hubiéramos modernizado a una velocidad de vértigo. Y es que muchos extranjeros nos siguen viendo como en los años cuarenta y cincuenta. Les cuesta entender nuestra modernización y confunden la España imaginada y la real, lo mismo que bastantes de nosotros. Porque no sólo pueden ser sorprendentes los datos de Metroscopia. Las tendencias son las mismas en la encuesta mundial de valores realizada, entre otros, por Ronald Inglehart y Jaime Díaz- Medrano. Resulta que España es el tercer país más tolerante con la homosexualidad, entre nada menos que 80 naciones, y el vigésimo tercero más tolerante con el divorcio, y el sexto entre 65 con la prostitución, y el sexto entre 33 con el sexo ocasional. Por eso tampoco es casualidad que nuestro país haya sido el quinto del mundo en aprobar el matrimonio homosexual, con un disenso básicamente formal del PP. Y quizá sea la misma razón la que explique otro resultado llamativo de la encuesta del domingo, que es la baja nota otorgada a la actitud de la Conferencia Episcopal en este debate; un clamoroso suspenso, con un modesto aprobado entre los católicos practicantes. España sigue siendo un país mayoritariamente católico. Ni siquiera creo que el descenso de la práctica religiosa permita hablar de crisis del catolicismo. El agnosticismo es tan minoritario como siempre. Pero sí ha cambiado la vivencia del catolicismo. No sólo se practica en la intimidad sino que la religiosidad convive con actitudes tolerantes hacia prácticas condenadas por la propia Iglesia. Gobierno y PSOE asumen que no habrá Estatuto catalán si no se aprueba ya Admiten serias dudas para salvar el texto, pero creen que CiU cederá b En el PSOE hay tantos optimistas como pesimistas: hay quien cree que si Mas dice no tendrá difícil explicarlo a los catalanes, y quien cree que nunca avalará a Maragall MANUEL MARÍN MADRID. El ritmo vertiginoso que los partidos catalanes se han impuesto en las últimas semanas para obligarse a sacar adelante la reforma del Estatuto de autonomía tras año y medio de trabajos da buena muestra de que ahora todo son prisas. Prisas que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el PSOE están administrando con una mezcla de sigilo y prudencia, conscientes de que ahora es el momento de quemar discretamente los últimos cartuchos. Si no se aprueba ahora el Estatuto, ya no se aprobará. No habrá tiempo aseguran fuentes socialistas, que prefieren no pronunciar una palabra más alta que otra sobre lo que ocurre en Cataluña. Aunque la llave del Estatuto está en manos de CiU (sin sus votos no habrá mayoría suficiente) lo cierto es que hay voces socialistas- -la más representativa y contundente ha sido la de Alfonso Guerra- que no ocultan que las dificultades en la aprobación de ese texto pueden arrastrar en última instancia consecuencias para la estabilidad del Gobierno en Madrid, toda vez que un fracaso del Estatuto podría empujar a ERC no sólo a dejar en minoría a Pasqual Maragall, sino a poner en serias dificultades a Rodríguez Zapatero. tatuto porque la advertencia de Moncloa ha sido concluyente. Pero en el PSOE asumen que el tripartito catalán tendrá muy difícil convencer a CiU, que paladinamente ha condicionado su voto favorable a la regulación de un exigente sistema de financiación de Cataluña, una aspiración que meses atrás expuso ERC y que ahora parece haber sacrificado. No bajo el paraguas de Maragall El propósito de CiU es doble, según analizan fuentes del PSOE: primero, no regalar éxitos a Maragall que puedan hipotecar el futuro de Artur Mas; y segundo, sembrar la semilla que termine por enfrentar de modo definitivo al presidente de la Generalitat con el Gobierno de Zapatero; esto es, al PSC con el PSOE. La disyuntiva de Maragall es compleja porque si satisface a CiU para sacar adelante su proyecto estrella, corre el riesgo- -ya anunciado desde Moncloa- -de que se rechace en el Congreso, con lo que supondría de vara- El PSOE sospecha que CiU busca un enfrentamiento definitivo entre Maragall y Zapatero palo para su gestión; y si satisface a Zapatero, aún convenciendo a sus socios de ERC e IC- V, CiU no abrirá el candado de la cerradura. No obstante las serias dudas en el PSOE son tantos los optimistas como los pesimistas. Hay quien opina que Artur Mas no acudirá dentro de dos años a las elecciones catalanas bajo el paraguas de un Maragall triunfante con su Estatuto bajo el brazo y que, rechazando el texto, provocará un adelanto electoral; y hay quien opina que, de no respaldar el Estatuto, el líder de CiU tendrá muy difícil explicar a los catalanes por qué no lo ha hecho y perderá votos. Por eso lo apoyará. Pero hay en el PSOE quien atribuye a CiU otra estrategia, según la cual podría apoyar un Estatuto que no comparte, salvando la cara a Maragall, para que luego el Congreso lo termine revisando a la baja por presiones internas del propio PSOE. Esto podría provocar nuevas disensiones entre el PSC y el PSOE, incluso una división en el propio Grupo Socialista del Congreso, y el enfado de ERC. Este escenario favorecería a CiU sin que tuviera que sufrir el desgaste al que se arriesgaría de decir no al Estatuto. Pero por el momento, nada pasa de las cábalas. Hasta los próximos días, CiU mantendrá su incógnita. El emisario de Moncloa Muestra del interés, y de la preocupación, del Gobierno por que el proceso del Estatuto catalán culmine con éxito- -y sin un texto de máximos y abiertamente inconstitucional que obligaría a los socialistas a rechazarlo cuando llegue al Congreso- -fue la decisión de Moncloa de enviar al secretario de Estado con las Cortes, Francisco Caamaño, a Cataluña días atrás para advertir al tripartito de los límites admisibles. Caamaño puso negro sobre blanco qué aspectos del Estatuto redactado por el momento vulneran la Constitución, especialmente en dos bloques: Cataluña no puede blindar en su favor competencias que son exclusivas del Estado ni puede regular un sistema de financiación propio, semejante al cupo vasco, al margen del resto de las Comunidades y de lo que opine el Gobierno. Ahora el tripartito, instruido desde Madrid sobre los límites de lo razonable, se afanará en convencer a CiU y en recomponer y rebajar el Es- Fernández de la Vega, ayer en Alicante, dice ser optimista con el Estatuto EFE