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ABC MARTES 12 7 2005 Opinión 5 MEDITACIONES EL BATIK UINTA hipótesis: Piqué sale a escena y la arma porque interpreta que Mariano Rajoy quiere que salga a escena. Sale Piqué y se pasa de frenada. Si hubiera apurado en la curva y aguantado al máximo- -sin pegársela- Rajoy le habría traído de Singapur un batik, pero no mide y logra lo que parecía imposible: unir a Acebes y Zaplana. Piqué no iba de farol: tiene, al menos, un trío de figuras en la manga y la partida será larga. En cualquier caso, no se descarta que Rajoy (siempre previsor) le haya comprado el batik y se lo entregue- -o no- -en función de quién tenga la carta más alta. Tampoco es descartable la siguiente escena: -Josep, esta vez no te acepto un no Toma este regalo ¿envenenado? de Singapur. ¿Te gusta? Es un batik de seda... ¡Póntelo! MARCO AURELIO Q LEER Y PENSAR ISLAM EXTERNO O ISLAM INTERNO RAYMOND ARON: UN LIBERAL RESISTENTE COORDINADOR J. M. LASALLE FAES Madrid, 2005 370 páginas Pensar en libertad Poco duraron las vacaciones antitotalitarias del 89. El 11- S despertó a Occidente de un iluso optimismo. La lucha continúa, ahora contra el terrorismo islamista. La última agresión, en Londres, hace sólo cinco días. En horas de agobio, quizá la mejor terapia sea la vuelta a quienes defendieron la libertad frente a los embates totalitarios. Entre ellos, uno de los más inteligentes fue Raymond Aron, militante antiautoritario, amigo de la libertad en tiempos de tentaciones antiliberales, vacunado contra todos los embrujos de una historia que nunca termina, ni garantiza la libertad. Todo lo grande se encuentra en peligro. Más allá de aniversarios, importa leer a quien tanto tiene que enseñarnos. Su fe europeísta, nacida de su amor a la libertad, lo condujo a la defensa del vínculo trasatlántico. Pasan las modas y la verdad termina por imponerse. Ya dijo Homero que los molinos de los dioses muelen despacio. Hay que saber esperar. Y volver a Aron, a través de la muy pertinente invitación de este excelente libro colectivo coordinado por José María Lassalle, profesor, liberal y diputado del PP. IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA L documento Jóvenes musulmanes y extremismos -filtrado ahora y elaborado por el Gobierno británico a mediados de 2004- -no hacía más que confirmar la tesis de que parte de la segunda y la tercera generaciones de inmigrantes musulmanes tiende a radicalizarse en toda Europa. La captación de esa juventud es sistemática, al modo de la pesca de arrastre, desde los caladeros suburbanos de la Europa de baja natalidad hasta los campos de entrenamiento de la yihad. Algunos analistas subrayan que si, según el informe, un 1 por ciento de esa población musulmana cae en las redes del islamismo, en el caso de los 1.600.000 musulmanes que viven en Gran Bretaña, el total de terroristas potenciales es de 16.000. Los autores del atentado quizá sean células foráneas, pero lo cierto es que existe un vasto islam interno que también dispone de activistas entrenados para la violencia y VALENTÍ la destrucción en nombre del totalitaPUIG rismo islamista. Las políticas angelicales de inmigración, sumadas a una tan laxa noción del asilo político, han originado esa presencia masiva en Europa, consecuencia de programas incontrolados de reagrupamiento familiar o de conversión de trabajador temporal en residente fijo. Ese fue el caso del Reino Unido. En Francia, los seis millones de residentes musulmanes pueden duplicarse en horizonte de veinte años. Entre 15 y 20 millones, en Europa representan entre un 5 y un 10 por ciento de la población. En sus sectores juveniles más insatisfechos, que pueden paradójicamente ser los más marginados y los que tienen buena formación universitaria, Al Qaida recluta todos los días. Es como para irlo repitiendo una y otra vez, a modo de letanía: Al Qaida está aquí y no va a irse por las buenas. La adhesión del islam radical británico a la condena de muerte contra el escritor Salman Rushdie por el ayatolá Joneimi desde el Irán fue un ensayo gene- E ral que llevaba tiempo preparándose en las mezquitas de Londres, Birmingham o Bradford. Los mismos imanes predicaron a favor de Sadam Husein en plena primera guerra del Golfo cuando los soldados británicos- -el hijo del vecino, por así decirlo- -podían caer en el frente. Como se repite estos días, Londres tiene reputación tanto de bastión en la guerra con el terrorismo como de paraíso para extremistas. La yihad ocupa el lugar del submundo anarquista que presentó Conrad en su novela El agente secreto Ahí están la guerra santa por internet, las cuentas de la GIA argelina, el cantante Cat Stevens convertido en Yusuf Islam, la pedagogía del califato mundial, el Parlamento musulmán instituido en 1992, el imán de brazos amputados, fondos de financiación salafista, toda la parafernalia metodológica del odio. En el Reino Unido, la práctica religiosa del islam es una de las más elevadas de toda la Unión Europea. En cierto modo como opinión oculta o algo así como desactivada, un significativo porcentaje de la sociedad británica- -especialmente en Inglaterra, con más inmigrantes de Gales o Escocia- -lleva tiempos presintiendo que la entrada masiva de inmigrantes tendría en algún momento consecuencias inesperadas y seguramente negativas. Ese es el voto que hubiera generado una extrema derecha a no ser por la capacidad de ósmosis del partido tory Como consecuencia del ataque contra las torres de Manhattan, una nueva legislación antiterrorista dio paso a la prohibición de unos veinte grupos del islamismo radical: esa nueva ley permite actuar contra la incitación a actos terroristas en el extranjero desde Gran Bretaña Ese fue un gran avance. Por desgracia, será a causa del atentado de Londres que otras medidas legítimas vayan a ser tomadas, quizá con retraso. No parece que a los británicos se les tengan que dar lecciones sobre cómo garantizar los ámbitos de la libertad incrementando las garantías de seguridad. Suene bien o mal, a eso se le llama tolerancia cero. vpuig abc. es