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ABC LUNES 11 7 2005 57 Toros FERIA DE SAN FERMÍN Los miuras, con m de moruchos Plaza de toros de Pamplona. Domingo, 10 de julio de 2005. Sexta corrida. Lleno de no hay billetes Toros de Miura, una escalera en presentación, impresentable el 6 moruchos y deslucidísmos, sin poder ni fuerza; destacó el buen 2 El Fundi, de verde botella y plata. Media atravesada y dos descabellos (silencio) En el cuarto, media tendida y descabello (silencio) Juan José Padilla, de champán y oro. Estocada y descabello. Aviso (oreja) En el quinto, media y cuatro descabellos (silencio) Javier Valverde, de azul pavo y oro. Dos pinchazos, estocada corta defectuosa y descabello (silencio) En el sexto, media estocada (palmas de despedida) El quinto, basto de hechuras, ni siquiera miureñas, se paró como un marmolillo en la muleta, después de recibir, eso sí, un fortísimo castigo en el peto y tras las carreras en el segundo tercio en pos de Juan José Padilla, un atleta no menor que El Fandi, al que le gusta llamar la atención con vestidos sui generis y sin bordados, como el achampanado que lució ayer, o con esos paseíllos en los que no se lía el capote de paseo por misterio indescifrable. Su última aportación son unas zapatillas de tacos como los de los zapatos de golf que le afianzan y le agarran al suelo en el uso de los palos con mayor seguridad. Aportación al menos más respetuosa con la torería que sus diseños. ZABALA DE LA SERNA PAMPLONA. ¿Cómo se escribe miuras, papá? -Con m de moruchos, hijo, y sin la h que los ágrafos les encasquillan entre medias a veces creyéndolos descendientes de don Miguel Mihura. ¿Y quién era ése? -Un señor que hacía más gracia con su teatro que estos toros con sus embestidas de medio pelo, sin fuerza, sin fijeza ni condición para nada. El padre tenía toda la razón al explicarle a la criatura, todo vestidito de pamplonica, con su ilusión a cuestas, que los miuras que se cargaron la tarde andaban lejos de la bravura, incluso del poder y del sentido de los de antañazo. Una falta de respeto a la leyenda de Zahariche, empezando por su presentación en escalera, con la guinda del sexto, sacado de los años cuarenta, canino y anovillado, feble por delante e inválido por detrás. Javier Valverde se colocó para intentarle sacar algunos naturales, por donde tomaba algo mejor la muleta, sin humillar nunca, sin fondo para casi concluir el recorrido completo del trazo. La gente estaba ya loca por escapar, y la dignidad de Valverde no supuso ninguna remontada en las dos horas precipitadas al abismo de lo insoportable. Frenado de manos El Fundi se estrelló con unos mansos desesperantes. Si uno se movió sin potencia y sin peligro, desfondado, el otro lo hizo frenado de manos, con su retranca, y también con la cara por las nubes. Fundi, en lidiador, pasaportó a las bestias con decoro. Con las banderillas cumplió simplemente, más apurado y menos lucido con el que completó su lote, que cortaba el terreno. Valverde sufrió al amplio tercero, que nada más salir se puso a derrotar como loco contra las tablas: los pitones pagaron las consecuencias. Topaba y topaba con sumo deslucimiento. Hasta la muerte. Difícil papelón para los ganaderos después de lo de Madrid y Pamplona. Poco presentable además, y perdón por la redundancia, la presentación, que es lo básico que a Miura se le exige. El Fundi, con uno de sus toros se cerró con un tercer acto de rodillazos, molinetes de hinojos y un desplante enseñando el chaleco. A los efectos que deleitan a los mozos se sumó el arreón final del animal, con el espada- AFP zo en lo alto, y Padilla, arrollado de forma accidental a la salida del embroque, embarullando entre otras oleadas no tan fortuitas y buscadas. Un descabello y oreja al canto. MONUMENTAL DE LAS VENTAS ¡Vaya fiasco! ROSARIO PÉREZ MADRID. La corrida amenazaba ruina. Y la tarde fue de fracasos, algunos elevados a la categoría de petardo. Se había despertado la mañana con aires poco halagüeños. Cuatro toros de la corrida de Fidel San Román- -consejero delegado de Taurovent- -se habían rechazado en el reconocimiento. ¡Menudo fiasco! ¿Para qué sirve tanto veedor si resulta que cuando lidia el empresario no se sabe elegir una corrida apta para Las Ventas? Madrid exige seriedad, y más aún por parte de quienes manejan las riendas de la plaza. Y la afición merece un respeto. Ni en las anteriores etapas al frente de la Monumental de los Chopera y los Lozano, que también trajeron sus toros, ocurrió nada semejante. Como sólo dos habían pasado la criba, Fidel San Román optó por no lidiar ninguno. Los titulares fueron sustituidos por cinco de El Romeral y uno de La Calilla- prestigiosos hierros de Gabriel Rojas- que ofrecieron escaso juego. Sólo el buen primero se salvó de la Como un paracaídas El único asidero de la miurada (sic) fue el segundo, un castaño al que taparon la salida en un puyazo y que no se empleó en el otro. Juan José Padilla bulló con el capote en una larga cambiada, en un galleo por chicuelinas y en un quite por navarras y una especie de faroles en los que el percal se asemejaba a un paracaídas a la hora de caer a tierra. La verdad es que Padilla le tiene muy cogido el sitio a Pamplona y sabe provocar a las peñas al brindarles las banderillas, al preparar los pares, en las carreras tras la ejecución de los mismos, al cuarteo y al violín; El Fundi se limitó a cumplir en su turno. Y Juan José Padilla igual que se sabe los resortes de esta plaza supo tocar las teclas justas de la embestida del miureño: lo dejó a su aire, sin obligarlo, a la pala en la colocación y en línea en la ejecución. Toreo al hilo en el viaje natural para no molestar a un toro que no molestaba con su nobleza de acá para allá. El desarrollo de la faena quema. Lució un noble pitón derecho, pero el confirmante Julien Lescarret no llegó a explotarlo del todo, pese a su prometedor inicio por bajo y la ronda diestra inaugural. El joven francés trató de hacer las cosas bien y obtuvo varios derechazos notables, pero no terminó de estar a la altura de la calidad del toro. Además, lo conseguido por el diestro se diluyó al tomar el lado zurdo- -por donde el animal desarrolló menor recorrido- -y con la espada. El quinto blandeó en los inicios y la gente se encolerizó cuando el presidente lo mantuvo en el ruedo. En medio de las protestas, Lescarret se entretuvo en extraer dos meritorias series al natural. Porque tenía su importancia estar delante de tan imponentes pitones. Qué lástima que un torero de la clase de José Luis Moreno se estrellase con dos toros a contraestilo. El segundo fue tan soso que era imposible alegrar la faena, aunque ahí dejó un par de verónicas, algún muletazo suelto y un ayudado por alto marca de la casa. Con el más complicado sobrero de Félix Hernández, al que había que poderle, no se centró. El tercero fue deslucidísimo. Y Ser- Monumental de Las Ventas. Domingo, 10 de julio de 2005. Menos de un cuarto de entrada. Toros de El Romeral y uno (5 de Calilla, serios, pecaron de sosos y de justeza de fuerzas; destacó el noble 1 Un sobrero de Félix Hernández (4 bis) con genio y más complicaciones. José Luis Moreno, de verde botella y oro. Dos pinchazos y estocada corta desprendida (silencio) En el cuarto, pinchazo hondo, estocada corta y cuatro descabellos. Aviso (silencio) Julien Lescarret, de verde espuma de mar y oro. Tres pinchazos y estocada. Aviso (palmas) En el quinto, cuatro pinchazos. Aviso (silencio) Sergio Aguilar, de corinto y oro. Dos pinchazos, media caída y descabello. Aviso (silencio) En el sexto, pinchazo, otro hondo y descabello (silencio) El banderillero Manolo Rubio sufrió una cornada en la axila izquierda de diez centímetros. gio Aguilar se mostró de lo más embarullado, con demasiados enganchones y pérdidas de muleta. Se contagió de la frialdad del insulso sexto y no alcanzó mayores cotas. La gente abandonó contrariada los tendidos. No faltaron perlas como ¡vaya porquería de corrida! que salude el mayoral ¡menuda estafa! ¿a quién defiende la autoridad? o ¿qué opina la Comunidad? Buena pregunta.