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28 Internacional LUNES 11 7 2005 ABC Merkel presenta un programa de reformas suave para no asustar a los alemanes La líder de la CDU huye de su imagen de candidata de la sierra mecánica GUSTAVO MORA. SERVICIO ESPECIAL BERLÍN. La Unión Cristianodemócrata (CDU) y su partido hermano, la Unión Cristianosocial (CSU) de Baviera, han acordado subir del 16 al 18 por ciento el IVA para financiar la reducción de los costes laborales, su principal objetivo en el este ámbito. La CDU CSU invertirá 11.000 millones de Angela Merkel AFP euros de la recaudación adicional de ese aumento del IVA en bajar la contribución al seguro de desempleo del actual 6,5 al 4,5 por ciento, adelantaba ayer el diario Welt am Sonntag. Ese plan topa con el rechazo frontal del Partido Liberal (FDP) socio natural de coalición de los conservadores, cuyo presidente, Guido Westerwelle, anun- ciaba al mismo tiempo en Bild am Sonntag que haremos todo lo posible para evitarlo La presidenta de la CDU y candidata a canciller, Angela Merkel, y su colega bávaro Edmund Stoiber presentan hoy oficialmente en Berlín un programa electoral que, a juzgar por un contenido ampliamente adelantado este fin de semana por la prensa, supone un proyecto de reformas light si se compara con lo que los dos partidos proponían hasta ahora. Por ejemplo, Merkel era partidaria de subir la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, pero el programa dice que eso sólo se hará cuando lo permitan las condiciones del mercado laboral Leve acercamiento social Ese programa algo descafeinado responde seguramente a la necesidad de Merkel de huir de una imagen de frialdad social y evitar que la pinten como la candidata de la sierra mecánica como la bautizó el ministro de Asuntos Exteriores, el verde Joschka Fischer, en un país obsesionado con el desmontaje del Estado social. Con un 43 por ciento del favor electoral (un punto menos que la semana pasada) Merkel encabeza un partido que se mece entre la seguridad del triunfo que le dan las encuestas y una necesidad de proclamar un nuevo comienzo en Alemania, pero sin concretar demasiado. En el ámbito fiscal, la CDU CSU quiere sacar adelante una gran reforma que, en el caso del impuesto sobre la renta, permita en 2007 reducir el tipo máximo del actual 42 al 39 por ciento y el mínimo del 15 al 12 por ciento. El impuesto de sociedades bajaría ese mismo año del 25 al 22 por ciento. Para ayudar a las familias con hijos, el principal partido de la oposición introducirá un bono de 50 euros mensuales por cada uno de ellos que se sumará al seguro de jubilación de los padres hasta que el menor cumpla 12 años. Esa nueva ayuda se financiaría con la eliminación del dinero que reciben los alemanes que deciden construir su propia casa, una subvención que el Gobierno de Schröder intenta suprimir en vano. Lo impide la mayoría conservadora en el Bundesrat, la todopoderosa Cámara territorial. Por muy fría que sea Angela Merkel, el balance macroeconómico de siete años de gobierno de socialdemócratas y verdes le proporciona munición abundante para la campaña: 4,7 millones de alemanes no tienen trabajo, el crecimiento es nimio y el endeudamiento público se cifra en 1,45 billones de euros. Sus posibilidades de éxito dependerán de que convenza al electorado de que Schröder tiene la culpa de todo y de que ella tiene la receta para salir del atolladero. Pero, a juzgar por el programa electoral, su principal problema es que en su propio partido aún no hay consenso sobre lo radicales que tienen que ser las reformas.