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26 Internacional LA SITUACIÓN EN LOS BALCANES LUNES 11 7 2005 ABC verde, con los restos de las últimas víctimas identificadas. Entre ellos una mujer, el resto hombres de entre 14 y 75 años. El parque y sus alrededores se encontraban controlados por la Policía serbobosnia que patrullaba fuertemente armada. La semana pasada en ese mismo lugar, unos desconocidos colocaron 35 kilos de un potente explosivo con el que pretendían atentar en el día del aniversario de la matanza. Bajo los focos de la Prensa Decenas de periodistas y cámaras de televisión se apostaban a la entrada del parque, que en realidad es un cementerio, donde han sido sepultados hasta la fecha 1.327 cadáveres identificados. Ocupan sencillas tumbas señaladas con monolitos de madera de color verde y una placa de metal con el nombre y la fecha de nacimiento: Adil 1974, Ibrahim 1976, Kemal 1973, Mujo 1966, Mehmed 1938... Todo está listo para la conmemoración de hoy: los micrófonos, los altavoces y las 610 fosas abiertas, cada una con cuatro palas negras. Incluso ayer daban los últimos retoques al nuevo asfalto de la carretera que lleva a la localidad vecina de Bratunac, por donde llegarán hoy las autoridades europeas y los políticos locales. Sólo las mujeres que rezan con las palmas implorando al cielo, no comprendían porque tanta preocupación diez años después ni porque se reconoce a la República Srpska si fue fundada sobre el genocidio de un pueblo. En Potocari se encontraba el parque industrial de Srebrenica que fue destruido y saqueado por las tropas serbias en 1992. Entonces la ciudad y sus alrededores contaban con una población de 37.000 personas: el 73 por ciento eran bosnios musulmanes y el resto serbios. Hoy viven en el lugar unas 10.000 personas, 4.000 son bosnios que se han atrevido a regresar y unos 6.000 son serbios, en su mayoría refugiados. Al entrar en la ciudad da la impresión que la guerra terminó ayer: la desolación todavía domina el paisaje. Periodistas y curiosos junto a una fosa común con los restos de cadáveres de musulmanes en la ciudad bosnia de Budak REUTERS La desolación aún domina el paisaje Srebrenica conmemora hoy la matanza de musulmanes de 1995 b Todo está listo: los micrófonos, los altavoces y las 610 fosas abiertas. Incluso se daban los últimos retoques al nuevo asfalto de la carretera de Bratunac SIMÓN TECCO. ENVIADO ESPECIAL SREBRENICA. ¡Es demasiado tarde! No entiendo por qué hoy, diez años después, hay tanto revuelo y preocupación por lo que sucedió aquí, si lo sabían y lo vieron por televisión. A los míos ya nadie les puede devolver la vi- da responde airada Avdja, una madre musulmana que reza en cuclillas y entre sollozos al borde de la tumba abierta donde hoy sepultará a su esposo, en el parque memorial de Potocari, localidad situada a la entrada de Srebrenica. Su historia es la misma de otras miles de mujeres cuyos maridos, hijos, padres y hermanos, que fueron capturados en los cerros vecinos el 11 de julio de 1995 por las tropas del general serbio Ratko Mladic para luego asesinarlos en masa. Allí- -indicando la fosa continua- -enterrarán al hijo de una mujer a la que le mataron sus cuatro hijos y a su esposo. Los capturaron en esos cerros y los fusilaron allí abajo, en la parte trasera de la fábrica afirma Avdja señalando a la colina situada junto al parque en cuya falda se ven los restos de la vieja fábrica de baterías que sirvió de base a los cascos azules holandeses, que en lugar de cumplir su misión: la protección de la población civil, prefirieron salvar el pellejo Al lado izquierdo de la calzada en una nave de esa fábrica, posiblemente la misma donde esperaron la muerte, había ayer 610 féretros de tela de color SREBRENICA. Con motivo del décimo aniversario de la matanza de Srebrenica, el mayor genocidio cometido en Europa después de la II Guerra Mundial, hemos conversado en la capital Bosnia, con Kada Hotic, 60 años, miembro de Madres de Srebrenica asociación compuestas por las mujeres que lograron sobrevivir a la matanza y que desde hace diez años luchan por saber sobre la suerte corrida por sus seres queridos. Kada es una ex profesora de una escuela primaria de Srebrenica. El año pasado, sepultó los restos de su esposo y este lunes sepultará los de su hermano, pero aún desconoce el destino de su hijo Samir que en 1995 tenia 29 años. ¿Usted es de Srebrenica? -Sí. Yo vivía en Srebrenica y mi marido era también musulmán. ¿Cómo se inicio esa tragedia? -Cuando Bosnia- Herzegovina (BIH) fue reconocida como un país independiente, nuestros vecinos y amigos serbios reaccionaron afirmando que se sentían amenazados. ¡Yo nunca enten- KADA HOTIC Representante de las Madres de Srebrenica Tienen que abandonar la idea de la Gran Serbia S. TECCO dí por qué! A finales de abril de 1992, las tropas serbias, sin aviso comenzaron a bombardear Srebrenica y Potocari. La mayoría de la gente nos salvamos escondiendonos en los bosques. ¿Cuántas personas vivían en Srebrenica antes de la guerra? -Srebrenica tenia unos 5.000 habitantes, pero con todos los pueblos de los alrededores que pertenecen al Ayuntamiento de Srebrenica éramos unas 38.000 personas. Después del ataque serbio, todos se refugiaron en Srebrenica. No quedó lugar alguno desocupa- do. Vivían en los garajes y en las ruinas de las casas y edificios incendiados o bombardeados. Todo estaba lleno de gente pero sin nada que comer. ¿Por qué no se defendieron? -Porque no teníamos con qué. Las únicas armas eran las de la policía. ¿Cuánto tiempo estuvieron aislados? -Hasta 1993 no tuvimos contactos con el mundo exterior. En abril de ese año, sufrimos violentos ataques desde Serbia al extremo que creímos que nadie sobreviviría. Pero en ese momento lle- go Filippe Morrillon (comandante francés de Unprofor) que prometió la protección de la ONU. Todos nos pusimos a llorar de alegría. Una vez más creímos que la catástrofe había terminado. Pero lo peor estaba por venir. ¿El último ataque serbio se produjo en julio de 1995? -Sí, a comienzo de julio de 1995. Los cascos azules holandeses fueron presa del pánico y abandonaron sus puestos. El 11 de julio por la mañana los serbios entraron en la ciudad exigiendo que nos fuéramos a la base de la ONU situada en una fábrica de baterías en Potocari. Se formaron dos columnas, una de ellas se dirigió hacia los bosques para evitar ser capturados. A ésta se unió mi hijo, mi hermano Mustafá y otros familiares de mi esposo. No los volví a ver nunca más. ¿Hay posibilidad de una reconciliación étnica en BiH? -Sí, creo que sí, pero los serbios tienen que abandonar la idea de la Gran Serbia y aceptan vivir junto a nosotros. Sólo así sí habrá reconciliación.