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ABC LUNES 11 7 2005 23 Angela Merkel presenta en Alemania un programa de gobierno suave de la CDU para tranquilizar a los electores Israel aprueba el muro que parte en dos la ciudad de Jerusalén, capital eterna e indivisible del Estado judío Desde el trágico jueves de los atentados, miles de turistas españoles siguen llegando a Londres. Impresionados por lo sucedido, destacan las diferencias con el 11- M, la falta de información y de respuesta ciudadana y la rapidez en recuperar la normalidad A pesar de los pesares, London is very beautiful POR ÍÑIGO GURRUCHAGA. CORRESPONSAL REUTERS marroquí Mohamed Garbuzi alias Abu Isa, o el español de origen sirio Mustafá Setmariam Naser, conocido como Abu Musab al- Suri, y considerado uno de los cabecillas del 11- M. Tampoco quiso avalar la afirmación del ex jefe de Scotland Yard John Stevens, que ayer se mostraba casi seguro de que los terroristas eran musulmanes británicos. La tesis contraria era sostenida en varias portadas de periódicos, que apuntaban a que la autoría del 7- J habría que atribuirla a un grupo de al menos cuatro extremistas de origen extranjero, que habrían llegado al Reino Unido en los últimos meses. LONDRES. Son cuatro amigos universitarios españoles. Ramón Sendra, de 21 años, de Denia, estudia ahora inglés en Brighton, y los otros tres acordaron acercarse a Londres el pasado viernes para pasar unos días. Pero el jueves estallaron las bombas. Enrique Ballesteros, de 24 años, de Valencia, explica: Yo pensaba que, al día siguiente de esta matanza, Londres era la ciudad más segura. Nuestra mayor preocupación era si podríamos entrar en la ciudad, porque decían que no se podía Aún así se animaron. Llegaron al aeropuerto de Stansted, de donde salen autobuses y trenes a Liverpool Street, una de las estaciones afectadas. Javier Matanza, de 21 años, de Murcia, y Jesús Gutiérrez, de la misma edad y de Orihuela, cuentan que vieron muchos policías, zonas acordonadas, cámaras y reporteros en un hospital próximo. Al cabo de un rato, entraban en la parada de metro de Monument para hacer una conexión. Allí se sintieron en apuros, porque con ellos entraron policías con aire de tener prisa. A Enrique le llamó la atención que los policías formasen un corro, sin prestar atención a los viajeros. De paseo más tarde por el puente de Westminster, Ramón comenta creo que lo que ha ocurrido no fue tan espectacular como lo de Madrid. El autobús, sí, pero no hay imágenes del metro, que deben ser tremendas Tercia Jesús: Noto aquí menos preocupación. Recuerdo reportajes en España en los que se veía a la gente muy agobiada... La diferencia es la información Un tanto impresionados por las bombas del jueves, los cuatro amigos levantinos concluyen que, a pesar de los pesares, London is very beautiful una ciudad muy bonita y muy variada en culturas, razas, tiendas, restaurantes... mucho más que las grandes ciudades españolas Mi hermano estaba allí Cerca del Big Ben pasean Cristina Merry del Val, de 26 años, que trabaja en un banco en Londres, y Joaquim Zamacois, de la misma edad, barcelonés que trabaja en el textil. Cristina pasó un momento de temor, porque mi hermano estaba allí... También vive en Londres y paseaba por King s Cross cuando estalló la bomba. Le dijeron que se marchara rápido, sin hacer preguntas, y llegó a la oficina sin saber lo que había pasado La diferencia es que aquí no se informa de nada- -piensa Cristina- Arnau, de 13 años, no quiere entrar en el metro... sus padres le han dicho que es como un tubo Cuando oyes a Scotland Yard decir ahora que los atentados estaban coordinadas parece que nos están tomando el pelo Trabajaba en Madrid, en la Castellana, cuando ocurrió el trágico 11- M, y subraya el contraste entre la reacción en la capital de España, más caótica, con multitud de personas ofreciéndose a ayudar, y lo que ha sucedido en Londres, donde todo parecía más coordinado. Cristina comenta que en España se informa incluso sobre atentados terroristas fallidos, pero aquí no dicen nada... Quizás es mejor no asustar a la gente y evitar lo escabroso Javier refuerza esta idea: En Londres no tengo la sensación de que haya pasado algo grave Salvador Ballus, de 46 años, mecánico de Martorell; su mujer, Carmen Pàmies, de 44, enfermera, y sus hijos, Nuria (16) y Arnau (13) están en Trafalgar Square. Están recién llegados. El jueves nos quedamos bloqueados- -explica Carmen- Teníamos reservado el viaje para el sábado y no sabíamos qué hacer. Hablamos entre nosotros y nos decidimos a venir Nuria no estaba convencida, ella pertenece a la generación que consume información instantánea: Yo decía que no venía, pero luego vi en la tele que la gente daba sensación de normalidad Arnau no quiere entrar en el metro. Sus padres le habían dicho que es como un tubo y, después de lo ocurrido, prefiere no visitar el subsuelo. El enigma del 7- J La falta de datos claros se debe a la dificultad de encontrar pruebas en los lugares de las explosiones, donde siguen los trabajos policiales. La Policía ha lanzado una llamada para que se le hagan llegar fotos y grabaciones de vídeo que supervivientes y testigos pudieron realizar con el fin de intentar hallar pistas. Especialmente complicada es la tarea en el túnel de la estación de King s Cross, de donde ayer fueron evacuados un número indeterminado de cuerpos. La Policía mantiene la cifra de fallecidos en 49, que podría aumentar hasta setenta, y sigue sin dar sus identidades aduciendo que los procedimientos judiciales lo impiden. Por otra parte, ayer se celebraron en todo el país actos religiosos por los fallecidos. En Londres, las máximas autoridades de las comunidades anglicana, católica, musulmana y judía se reunieron para leer un texto conjunto en el que calificaron los atentados de mal que no puede ser justitificado Ramón, Enrique, Javier y Jesús, cuatro amigos españoles, ayer ante el London Eye en la capital británica JORDY ADRIÁ