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6 Opinión LUNES 11 7 2005 ABC VADE MECUM TRIBUNA ABIERTA JOSÉ MARÍA BENEYTO CATEDRÁTICO DE DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO. UNIVERSIDAD SAN PABLO- CEU CON ALFONSO GUERRA LFONSO Guerra, una vez más, ha puesto sensatez en el debate sobre la reforma de la Constitución, debate abierto artificialmente por la exigencia de los nacionalistas radicales catalanes que amenazan con romper el gobierno tripartito o su apoyo- ¡qué paradoja! -al Gobierno de España. Guerra, además, preside ahora la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, lo cual otorga un valor añadido a sus manifestaciones. Ha dicho lo que pensamos todos, es decir, que aunque la Constitución no sea inamovible, lo que no resulta lícito es intentar modificar la residencia de la soberanía nacional- -que son las Cortes GeneraJORGE TRIAS les- -a través de los camSAGNIER bios estatutarios que, como los que se están tramando en Cataluña, esconden un auténtico proceso constituyente. La respuesta de las camisas pardas los fascistas nacionalistas, no se ha hecho esperar. Puigcercós ha exigido a Zapatero que ponga orden en su corral y Mas le ha pedido al presidente del Gobierno que destituya a Guerra en la Comisión Constitucional. Éste no se ha enterado, todavía, de que el presidente no puede destituir a quien ha sido elegido por el Parlamento. En el Partido Socialista habrá división de opiniones: los instalados, que tildarán al ex vicepresidente de inoportuno, y la gran base del socialismo, que comulgará al cien por cien con su diputado sevillano. En las filas populares la coincidencia con la argumentación de Alfonso Guerra es prácticamente unánime, unanimidad tan sólo quebrada por la voz extravagante de Piqué. Y en la misma línea de lo dicho por el presidente de la Fundación Pablo Iglesias llevan manifestándose desde hace años los foros de Babel y de Ermua, y ahora esa interesante plataforma de intelectuales catalanes que acaba de aparecer. De hecho, lo que ha dicho Alfonso Guerra conecta transversalmente con lo que piensa la inmensa mayoría de los militantes y votantes no nacionalistas, sean del partido que sean. Y lo que suele decir Piqué conecta, en cambio, sólo con lo que piensan los nacionalistas. Piqué no se descuelga con esa crítica a Zaplana y Acebes, es decir, esa crítica a Rajoy, por un mero exceso verbal mal calculado. Piqué, desleal primero a Aznar y ahora a Rajoy, intentó con sus palabras herir políticamente a aquellas personas que conectan transversalmente con ese socialismo que sustenta el discurso de Guerra. Ni Acebes ni Zaplana son el pasado, sino un futuro prometedor, y por eso molestan tanto. Cada uno representa sensibilidades distintas y convergentes dentro del Partido Popular. Y Piqué, que yo conozca, no se representa más que a sí mismo. Mejor dicho, representa el criptonacionalismo, el peor de los engaños políticos. Tras el espléndido discurso de Guerra, los dirigentes populares deberán ahora formular el suyo. A POR UN NUEVO LIDERAZGO EUROPEO Blair acaba de asumir la presidencia del Consejo Europeo, desde el que urge recuperar el consenso en la UE. El autor aboga por reactivar las instituciones de la UE, fundamentales para que los Estados sean capaces de superar posiciones nacionales y llegar a decisiones compartidas OCAS dudas caben sobre el hecho de que una de las razones principales de la actual crisis europea es la ausenciade líderes europeos con la visión y el arraigo de convicciones suficiente para no convertir cada debate o negociación en un oportunismo de regate corto. Lo que se observa en los últimos Consejos europeos es una notable fragilización de laconfianza entre los líderes de los principales países de la Unión. Los recientes comentarios sobre la calidad de la gastronomía de unos y otros países, realizados en clave de un dudoso sentido del humor, y las a su vez airadas respuestas ante lo que en situaciones normales no hubiera sido sino una anécdota sin importancia, demuestran hasta qué punto las relaciones personales se han deteriorado. Es indudable que las cuestiones que están sobre la mesa no son menores- -la discusión sobre el presupuesto comunitario con la posible reorientación de las prioridades y las políticas de la Unión; la salida del túnel al que ha conducido el rechazo al Tratado Constitucional; la decisión sobre el inicio de negociaciones con Turquía y sobre futuras posibles adhesiones- pero cualquier intento de solución se complica si además no funciona la química personal ni se comparten unas ideas básicas comunes. Urge recuperar el consenso europeo. Es demasiado lo que está en juego para cada uno de los países que componen la Unión Europea, y demasiado lo que esperan de Europa otros muchos países del globo, en primer término sus vecinos del sur y del este y los propios Estados Unidos. Una prolongación excesiva del actual ambiente de morosidad po- P dría llegar a producir un deterioro irreversible. Del buen funcionamiento de las instituciones europeas depende no sólo la preservación de lo mucho ya logrado- -el mercado interior, el euro y la estabilidad monetaria, la continuidad de las políticas comunes- sino también hacer frente a los retos inmediatos que deben asegurar la prosperidad y la seguridad de los países europeos: la aplicación de los objetivos de la Agendade Lisboa; las reformas estructurales y del mercado de trabajo; la cooperación en las políticas de inmigración y en materias de justicia e interior; los avances en la política exterior y de seguridad común. El primer ministro británico, que acaba de asumir la presidencia del Consejo Europeo el 1 de julio, ha dado un paso al frente, estableciendo con decisión la necesidad de un debate abierto entre los veinticinco socios y las líneas que deberían conducirlo. Según Tony Blair, se trata de ajustar el modelo social europeo a las necesidades de la globalización, con lo que ello implica de introducir elementos de mayor competitividad en las languidecientes economías europeas, de generar incentivos más eficaces para la creación de empleo, y de adoptar medidas concretas para garantizar la seguridad interior y exterior de los ciudadanoseuropeos. De forma explícita, este programa supone una reorientación a medio o corto plazo del presupuesto comunitario, dirigiéndolo hacia la promoción de la investigación, el desarrollo y la innovación; y de forma implícita, una renovación del vínculo transatlántico, una de las causas principales que se encuentran -La responsabilidad ciudadana de los británicos, sus valores cívicos y políticos superan tanto, según tú, a los nuestros, que no sé cómo te extrañas luego de que los gibraltareños no deseen ser españoles.