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ABC DOMINGO 10 7 2005 Deportes 103 BALONMANO JUAN DE DIOS ROMÁN Ex entrenador del Ciudad Real La forma en que salí de la selección ha sido lo único que me ha dolido en mi carrera Por sus manos han pasado buena parte de los entrenadores actuales tras haber estado más de cuarenta años- -casi treinta en la elite- -en los banquillos. El decano dice adiós TEXTO MANUEL FRÍAS FOTO IGNACIO GIL MADRID. Ha entrenado al Atlético de Madrid (1970- 1985 y 1990- 1992) a la selección española (1985- 1988 y 19952000) y al Ciudad Real (2002- 2005) y su palmarés es envidiable: una Recopa de Europa, seis Ligas, seis Copas del Rey, una Supercopa de España, dos Copas ASOBAL, dos medallas de bronce en los Juegos Olímpicos y dos de plata y una de bronce en los Europeos. -Se va, no le echan. -Nunca me han echado de ningún sitio. El único problema que he tenido en toda mi carrera deportiva fue cuando no quisieron plantearme la renovación como seleccionador nacional tras los Juegos de Sidney, en los que ganamos el bronce. Pero aquello no fue a causa de un fracaso deportivo, sino de concepción por parte del presidente de la Federación Española. ¿No pensó entonces en retirarse? -Lo hice, pero si estoy en el Balonmano Ciudad Real ha sido por una cuestión de tozudez de su presidente, Domingo Díaz de Mera, que me insistió año y medio. ¿Por que el adiós ahora? -Llega un momento en el que tienes que saber que estás al límite y ahora estoy al límite. Me tenía que haber ido el año pasado, pero la estrategia del club estaba diseñada para que el futuro entrenador fuera Talant Dujshebaev y él quería despedirse ganando la Copa de Europa y parecía una locura contratar a un entrenador por un año. ¿El banquillo cansa? -Es difícil estar en la elite tanto tiempo, más siete años en el colegio Chamartín. Han sido 41 años entrenando, ¿cómo no va a cansar? Cansa y mucho. Pero no sólo el banquillo, también el trabajo diario, la tensión, la preocupación por los jugadores. ¿Ha sido difícil su época? -Ha sido maravillosa porque todo estaba por hacer. Ha habido que estudiar, inventar y experimentar. -Definase como entrenador. -He sido constante y trabajador, muy riguroso con mi trabajo y muy exigente con los jugadores, aunque adaptándome a las circunstancias. No es lo mis- mo entrenar a un equipo aficionado, como era aquél Atlético, a este de ahora o la selección. Antes era un entrenamiento del tipo enseñanza- aprendizaje y ahora va dirigido al rendimiento. ¿Le ha perjudicado el carácter? -Mi carácter no es el que se ve en la pista, no tiene nada que ver con lo que la gente aprecia. Soy excesivamente paternal a veces. ¿Cómo han sido sus equipos? -Siempre han partido del juego defensivo. La eficacia y el rendimiento defensivo son tareas que tienen más relación con la mentalidad, y que de alguna manera el juego defensivo exige menos cualidades que el juego de ataque. No siempre tienes posibilidades de jugar al ataque como quisieras y en defensa siempre tienes más opciones para poder conseguir la intensidad que deseas. Un equipo se construye más en el sacrificio defensivo y puede romperse fácilmente con divismos atacantes. En defensa hay pocos divos. ¿Es un lujo haber entrenado al mejor equipo de Europa como despedida? -Ha sido un premio. He ayudado a hacer este proyecto, que es el más serio de todo el balonmano mundial. -Le ha faltado la Copa de Europa. -Era el objetivo de este año. Lo positivo es que hemos ganado en experiencia, llegamos a la final y hemos visto que es muy complicado ganarlas. Con los números en la mano, el Ciudad Real ha sido, de largo, el mejor equipo de la Champions pero no ha sido el campeón. ¿Es su única espina deportiva? -Con el Atlético llegamos a la final, pero era un momento que no tenía nada que ver con este. Llegamos a ella ga- Juan de Dios Román ha creado escuela en el balonmano español Una carrera dilatada -Diferencias entre el balonmano de antes y el de ahora- -Antes había que estar enseñando fundamentos y ahora hay que dedicarte más al rendimiento y a la competición. ¿Su mejor recuerdo? -El partido de España contra Yugoslavia en el Europeo del 96. La victoria nos abrió las puertas de los Juegos de Atlanta y de la medalla de bronce. ¿Y el peor? -La derrota contra Rusia en el Mundial de Egipto. Jugamos mejor que en los nando a equipos que eran imposibles entonces, como el Magdeburgo o el Dukla de Praga. Fue una osadía. Ahora hemos visto que con el Ciudad Real podíamos haber ganado y se ha visto por qué no la hemos ganado. Ahí están los vídeos. Es una competición en la que no he tenido suerte. ¿Es difícil hacer un equipo con individualidades geniales? -Y nunca se consigue del todo. Se mejora, se crea un clima determinado y casi se consigue. ¿Aquella salida de la selección ha sido lo que más le ha dolido? -Lo que más, no; lo único. Fue un problema de estilo. Si yo acabo un contrato, con éxito o sin éxito, y no se me quiere renovar, se habla y se dice. Pero yo Europeos del 98 y 2000, pero nos vinimos de vacío. ¿Qué jugadores le han impactado más? -Humanamente, Lorenzo Rico, Cecilio Alonso, De la Puente, Carlos Ortega, Guijosa, Dujshebaev, Jaume Fort... ¿Y ahora que deja el banquillo. -En el Ciudad Real quieren contar conmigo para otras tareas, pero habrá que discutir la responsabilidad que se me da y la viabilidad de los proyectos. Si no, me reincorporaré al INEF. me enteré de todo por fuera, por otras personas y por la prensa. Entendía que un entrenador que había sido cinco veces olímpico y que había ganado dos medallas olímpicas, entre otras, no se merecía ese trato. ¿Con usted comenzó el boom de la selección? -El éxito, en mi opinión, empieza en el 79 con el Mundial B que ganó Domingo Bárcenas y el quinto puesto en los Juegos de Moscú (80) Antes, ni habíamos estado en unos Juegos ni habíamos tenido acceso a Mundiales A. Pero aquello pasó desapercibido porque en este país sólo se valoran las medallas y ahora parece que sólo las de oro. El balonmano tiene una historia que no ha comenzado en el mes de enero. Mi carácter no es el que se ve en la pista, no tiene nada que ver con lo que la gente aprecia; soy excesivamente paternal a veces