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ABC DOMINGO 10 7 2005 Espectáculos 77 Lissner desvelará el día 21 cuáles de las ocupaciones que ejerce actualmente dejará para dedicarle más tiempo a La Scala de Milán La señorita Julia llega avalada por la prensa alemana como la mejor producción de la temporada ciendo al minimalismo esta historia de amor con toques sadomaso que se consumará con el suicidio inducido de la protagonista. Para ello, simplifica el reparto a los tres personajes que centran la historia, que transcurre por todo decorado en una cocina donde predominan los colores neutros, haciendo destacar el vestido rojo de Julia, cargado de resonancias. Una partitura atonal Un momento del ensayo de la ópera Señorita Julia P. VICTOR Una notable Señorita Julia inaugura el Festival de Aix- en- Provence El encuentro francés coproduce esta ópera de Boessmans con Bruselas y Viena b Ésta puede ser la última edición de Stephane Lissner como director, que después de siete años de gestión, le ha situado entre los mejores festivales de verano de Europa JUAN ANTONIO LLORENTE AIX- EN- PROVENCE. Con La Señorita Julia ópera de cámara del belga Philippe Boessmans (Tongres, 1936) el Festival de Aix, uno de los más reputados del verano musical europeo, arrancó su nueva edición, bajo la interrogante de si será la última de Stéphan Lissner, un nombre familiar para los españoles desde su accidentado paso por el Teatro Real de Madrid. Lissner, que en siete años a su frente ha recuperado el esplendor de esta cita anual, disipará la duda el próximo día 21, al presentar su proyecto para La Scala de Milán, teatro del que ha sido nombrado superintendente, desvelando cuáles de las ocupaciones dejará- -barajando su dedicación en los teatros parisienses de Les Bouffes du Nord y La Madeleine; la dirección musical del Festival de verano de Viena y la responsabilidad máxima en Aix- -para lidiar en la mejor disposición un miura tan complicado como el mítico teatro milanés. La Señorita Julia una coproducción entre Aix- en- Provence, La Monnaie de Bruselas, donde se estrenó el pasado mes de marzo, y las Wiener Festwochen, donde se escuchaban hace un mes, llega avalada por grandes reconocimientos. Como el de la revista especializada alemana Opernwelt que la sitúa en el primer lugar del ranking entre las producciones líricas de la temporada que acaba de expirar. Para el trabajo, Boessmans, como en sus dos óperas anteriores, Reigen y Wintermärchen (que pasó por el Liceo barcelonés el pasado año) vuelve a contar con un libreto de Luc Bondy, que ejerce a su vez como director escénico. Bondy ha entrado en el texto de Strindberg, en cuya fuerza dramática ya habían reparado otros dos compositores- -Ned Rorem, en 1965, y Antonio Bibalo una década más tarde- redu- El apartado musical también se esquematiza: 18 ejecutantes defienden, a las órdenes del titular de La Monnaie, Kazushi Ono, una partitura atonal, medida para no sobresaltar al oyente no iniciado en los sonidos contemporáneos, y respetuosa para las tres voces: las mismas de la première belga, cuya grabación aparece estos días en el mercado, de las que merece destacar, por su fuerza y su versatilidad, la de la mezzosoprano sueca Malena Ernman, con una voz forjada junto a grandes especialistas: desde Jacobs o Christie a Barenboim. Sin que desmerezcan las de sus dos compañeros de reparto: la soprano- -sueca también- -Kerstin Avemo, encargada la pasión de Julia con Juan, bien defendido actoral y vocalmente por el barítono británico Garry Magee. AFP Abucheos y protestas en la apertura del Festival de Aviñón Abucheos y coléricos gritos de protesta tuvieron lugar durante la inauguración, el viernes, de la 57 edición del Festival de Teatro de Aviñón, con la L histoire des larmes (La historia de las lágrimas) en la imagen, de Jan Fabre. El objetivo era el ministro de Cultura francés, Renaud Donnedieu de Vabres, que se encontraba entre el público. La protesta de empleados del festival con contratos de trabajo temporales se dirigió contra una reforma del seguro de desempleo. En el año 2003 las huelgas llevaron incluso a la suspensión del festival. Como respuesta, los 2.000 espectadores empezaron a abuchear a los manifestantes.