Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 10 7 2005 59 Baleares prohíbe a partir de hoy fumar en bares y empresas, excepto en zonas aisladas A la búsqueda de un urgente reemplazo Pese a todo el esfuerzo y dinero invertidos en reforzar la seguridad de los transbordadores, la Agencia Espacial de Estados Unidos es consciente de que se trata sólo de un parche temporal para unos vehículos que llevan en funcionamiento desde 1981 y se han hecho acreedores a una merecida jubilación tras haber acarreado durante todas sus misiones hasta el espacio una carga equivalente a 1,36 millones de kilos y seiscientos tripulantes. Los nuevos responsables de la NASA aspiran a contar con un reemplazo en funcionamiento para finales de 2010. Con el objetivo de hacer realidad esa necesaria sustitución y los planes para volver a colocar un hombre en la Luna para el año 2020 y eventualmente llegar hasta Marte, la NASA parece inclinada a utilizar un pequeño equipo de especialistas al estilo del legendario programa Apolo en lugar de utilizar contratistas privados. Por el momento, la Administración Bush ha solicitado al Congreso federal para 2006 un presupuesto de 16.500 millones de dólares para la NASA, de los cuales 753 millones estarían específicamente destinados a desarrollar un sucesor a los transbordadores. El director de la comisión independiente encargada de investigar el fiasco del Columbia ha dado un aprobado cauteloso a la nueva misión administrador Michael Griffin fue el primero en reconocer que la vuelta a las misiones tripuladas es una empresa muy arriesgada en la que los astronautas se juegan sus vidas. Pero el gran reto desde el momento en que el Columbia se desintegrara el 1 de febrero de 2003 durante su maniobra de retorno ha sido convertir en aceptables todos estos riesgos para los siete tripulantes del Discovery comandados por la astronauta Eileen Collins. El guión básico para multiplicar la seguridad de los transbordadores ha venido dictado por el panel independiente encargado de investigar el fiasco del Columbia El empeño de ese grupo, dirigido por el almirante retirado Harold Gehman, se ha centrado en que la NASA hiciera todo lo posible para romper la maldita cadena de fallos que desembocaron en la catástrofe de hace dos años y medio sobre el cielo de Texas. Un trágico dominó iniciado por el impacto en el ala izquierda del Columbia de un trozo de material aislante utilizado para proteger el tanque de combustible externo durante el lanzamiento. Golpe que comprometió la integridad de las losetas de protección térmica de la nave sin que la tripulación tuviera posibilidad de detectar esos daños o realizar reparaciones. El almirante Gehman ha dado un aprobado cauteloso a las mejoras introducidas en el Discovery Pero esta semana, una estricta comisión formada por la NASA para vigilar la aplicación de todos estos cambios, dirigida por los ex astronautas Piezas de Thomas Stafford y Ricontrol y chard Covey, ha llegalocomoción do a la conclusión de que no se han aplicado todas las lecciones aprendidas con el sacrificio del Columbia Sobre todo en lo Lamparas referente a eliminar iluminación la posibilidad de ame- nazadores detritos de hielo o material aislante del tanque de combustible exterior y asegurar la protección térmica del transbordador. Dentro de este complicado debate, donde hay que buscar un equilibrio entre probabilidades de fallo, limitaciones presupuestarias y tecnología disponible, el administrador de la NASA Michael Griffin ha argumentado que es injusto esperar que el shuttle (transbordador espacial) tenga riesgos menores que los que enfrenta un ciudadano medio de Estados Unidos. Según Griffin, no es razonable suponer que vehículos experimentales de gran rendimiento tengan tal nivel de fiabilidad que las posibilidades de morir sean inferiores al riesgo de un estadounidense con respecto a desarrollar una enfermedad mortal Además de centenares de cambios de diseño y procedimientos, el Discovery a lo largo de sus previstos doce días en el espacio va a poner a prueba cinco potenciales técnicas para reparar daños en la protección térmica de la nave. Pero ante la carencia de una solución totalmente satisfactoria, los técnicos de la NASA también han desarrollado planes para que la tripulación de un shuttle dañado se refugie temporalmente en la medio terminada Estación Espacial Internacional hasta que se organice una misión de rescate. Con todo, el consenso dentro y fuera de la NASA es que la mejor forma de reducir riesgos para los astronautas es jubilar la flota de los shuttle Con elocuencia mecánica, Howard McCurdy, historiador espacial y profesor de la American University, ha explicado que el el transbordador es probablemente como un viejo coche Así es el MMU (Unidad de maniobras controladas) Desarrollado a principios de los 80, tiene un peso de 148 kg y se conecta al traje espacial del astronauta. Dispone de 24 propulsores de nitrógeno gaseoso con los que se puede desplazar en cualquier dirección del espacio. Para controlarla, el astronauta utiliza dos joysticks Normalmente sólo se utilizaría para llegar a zonas inaccesibles, ya que no está conectada fisicamente a la nave, lo cual puede llegar a ser muy peligroso. Existe una versión más simple y ligera, pero de escasa autonomía Sistema primario de supervivencia Luces posición superior Luces posición lateral Bombona de nitrógeno Telecámara Tapa del propelente Brazo de longitud regulable Estructura MMU Preparación para la actividad extravehicular En caso de producirse daños en el revestimiento en una zona inaccesible al brazo robótico de la nave, los astronautas tendrán que realizar largas labores de reparación en el exterior, para lo que disponen de trajes de actividad extravehicular y el módulo MMU, que los transforma literalmente en una pequeña nave espacial Mando de traslación 4 5 6 7 Mando de rotación Mando de regulación del brazo