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ABC DOMINGO 10 7 2005 Internacional 41 Una mujer palestina observa, desde su hogar en Nazlat, el muro construido por Israel en Cisjordania REUTERS Hace 366 días, el Tribunal de la Haya sentenció la ilegalidad del gigante de hormigón y los centenares de kilómetros de valla y alambradas que Israel construye en Cisjordania. Hoy, el silencio Muro de la vergüenza, año II TEXTO: JUAN CIERCO. CORRESPONSAL ABU DIS. La lengua de hormigón avanza sin atajos. Los dientes de alambradas, vallas, verjas, zanjas, torretas de vigilancia, sensores electrónicos, pistas de arena devoran todo lo que se cruza en su camino. Ya sean casas que se destruyen; olivos que se arrancan; campos de cultivo que se arrasan; tierras ajenas que se confiscan... Un año después de que la Corte Internacional de Justicia de La Haya sentenciara en una decisión histórica, ya aparcada y silenciada, que el muro que Israel levanta en territorio ajeno era ilegal, los ojos miran a Gaza; los oídos escuchan los cantos de sirena de una evacuación- -también histórica- -que le servirá a Ariel Sharón de perfecta coartada para quedarse con Cisjordania; los dedos palpan a diario una realidad cada vez más injusta; los olores podridos espantan la esperanza; los sabores amargos enturbian cualquier menú... Avanza y no cesa Más de 213 kilómetros de los 622 diseñados ya están construidos; otros 190 están en ejecución; ciudades como Qalquilia, Tulkarem, Belén o Yenín están aisladas; Jerusalén se ha dividido pese a su eterna y santa unidad... Un año después de una sentencia recibida como una victoria moral por los palestinos; ignorada por Israel como una prueba más de que el mundo y la comunidad internacional están en su contra, el muro avanza y no cesa. Lo hace, según Sharón, padre de la criatura, a ritmo demasiado lento. Lo hace habiendo cambiado algunos itinerarios, casi todos lejanos de la Línea Verde, por orden del Tribunal Supremo hebreo. Lo hace con el apoyo del 90 por ciento de la población israelí, deseosa de que ese muro, esa valla, esa verja tapone las vías de acceso de los terroristas suicidas palestinos. Poco importa que la frustración se multiplique en las zonas palestinas cortadas en canal; que la calidad de vida de las decenas de miles de afectados se haya reducido; que los profesores no puedan reunirse con sus estudiantes; que los campesinos no puedan cultivar sus tierras; que los pozos de agua queden más de un lado que del otro; que las familias se dividan; que los fieles no puedan acudir a rezar a los Santos Lugares; que las puertas abiertas por los israelíes estén casi siempre, y de manera aleatoria, cerradas... Poco importa que los argumentos de la legítima seguridad esgrimidos por Israel se diluyan como azucarillos entre los posos del café de la guerra demográfica, de las fronteras unilateralmente establecidas, de los hechos consuma- dos... Poco importa que barrios de Jerusalén como Al Ram, Abu Dis, Bir Nabala se hayan convertido, o vayan a hacerlo en breve, en guetos; que 275.000 palestinos vayan a vivir en 69 aldeas aislados, rodeados por el muro, sin conexión libre con la vida real... Poco importa que Yaser Arafat ya esté muerto y Mahmud Abbas sea un interlocutor válido. Alerta roja sanitaria Poco importa que el sistema sanitario palestino se haya deteriorado hasta tal punto, como se refleja en informes de Médicos del Mundo; Médicos por los Derechos Humanos (israelí) la Media Luna Roja (palestina) que 133.000 niños menores de 5 años no vayan a poder ser vacunados en tiempo reglamentario; que 117.600 mujeres embarazadas, casi 20.000 de alto riesgo, no vayan a recibir servicios sanitarios en condiciones; que 39.850 enfermos crónicos y 17.640 minusválidos se vayan a quedar sin servicios especializados... Todo eso importa muy poco. Hoy sólo importa que se lleve a cabo en las mejores condiciones posibles, sin violencia, sin atentados, la evacuación israelí de la Franja de Gaza. De lo demás ya se hablará más tarde. O nunca. De la ocupación de Cisjordania, del estatuto de Jerusalén, de la liberación de los presos, de los derechos de los refugiados, de un Estado palestino viable, del muro ilegal, condenado por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, por la Asamblea General de las Naciones Unidas... de todo eso a se hablará más adelante. Cuando sea demasiado tarde. Más de 213 kilómetros de los 622 diseñados ya están construidos, hay ciudades aisladas, y Jerusalén está dividida Barrios como Abu Dis se han convertido en guetos. Casi 275.000 palestinos vivirán rodeados por el muro