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ABC DOMINGO 10 7 2005 Nacional 17 ¿Y está usted muy de acuerdo, bastante, poco o nada de acuerdo con el hecho de que las parejas del mismo sexo puedan adoptar menores? Recuerdo de voto generales 2004 Total Muy Bastante de acuerdo Ni de acuerdo ni en desacuerdo Poco Nada de acuerdo NS NC 42 5 50 3 Mayo 2005 43 6 49 2 PSOE 56 6 37 1 PP 20 3 75 2 Católico practicante 29 3 65 3 Auto- definición religiosa Católico poco practicante 32 8 57 3 Católico no practicante 49 5 42 4 No creyente 68 5 25 2 18- 34 54 4 39 3 Edad (años) 35- 54 45 6 46 3+ 55 25 5 65 5 este tipo de parejas. Si acaso, es ligeramente mayor, el 50 por ciento del total, el número de españoles que no ven con buenos ojos las adopciones por padres del mismo sexo. El 42 lo percibe como positivo y a un testimonial 5 por ciento le parece indiferente. En este caso, el dato más relevante no se produce entre votantes del PP o entre católicos practicantes, sino entre quienes admiten respaldar al PSOE en las urnas, ya que el 37 por ciento de ellos- -cuatro de cada diez- -no aprueban esta clase de adopciones. El 56 por ciento de ellos sí lo observa de modo favorable. Entre los votantes del PP, tres de cada cuatro se oponen frontalmente, y entre los católicos practicantes, es el 65 por ciento el que se opone, frente a un 29 que lo acepta. ¿A usted le parece bien, le parece mal o le da igual que se utilice el término matrimonio para designar a las parejas del mismo sexo? Recuerdo de voto generales 2004 Auto- definición religiosa Católico practicante 16 26 56 2 Católico poco practicante 24 33 41 2 Católico no practicante 32 38 29 1 No creyente 50 37 13- Total Le parece bien Le da igual ni bien ni mal Le parece mal NS NC 28 33 37 2 PSOE 40 35 24 1 PP 8 27 64 1 EL OTRO EFECTO DEL 7- J EDURNE URIARTE Valoración de la Conferencia Episcopal La encuesta incluye la puntuación que, entre 0 y 10, otorgan los españoles a la actuación de la Conferencia Episcopal en su condena a los matrimonios homosexuales. Y suspende. La media es de 3,5. Los votantes del PP le otorgan un 5,7, y los católicos practicantes, un raspado 5,5. Los votantes del PSOE dan a la cúpula eclesiástica un suspenso categórico: un deficiente 2,3. Mañana, segunda parte ABC publicará mañana la segunda parte del Barómetro de verano de Metroscopia con los datos sobre evolución de la situación política y económica, intención de voto, valoración de líderes, opinión sobre la labor del Gobierno y la oposición, y percepción sobre las consecuencias de los comicios gallegos en la política nacional l Barómetro de verano de Metroscopia ofrece varios datos de gran interés en torno al debate terrorista, el referido al terrorismo islamista y el relativo a ETA. Sobre todo, tenemos las primeras impresiones en torno a la masacre de Londres, en unas entrevistas realizadas pocas horas después del atentado. Y es ahí donde aparece el otro efecto del 7- J, que no es el que se puede producir en torno a la valoración comparativa del comportamiento de nuestro Gobierno y oposición o sobre las características del terrorismo islamista. Se trata del efecto en la larga polémica sobre la autoría del 11- M. Porque nada menos que un 70 por ciento de los entrevistados considera que, tras el 7- J, ha quedado definitivamente claro quién estaba detrás del 11- M. Entre los votantes del PSOE, constituyen el 83 por ciento los que así se manifiestan, pero, E ¡atención! entre los votantes del PP llegan nada menos que al 60. Y eso tiene, inevitablemente, consecuencias sobre todas esas teorías de las responsabilidades misteriosas y las manos negras del 11- M. Porque el 11- M es percibido ya con claridad como una pieza de una cadena que empezó en Nueva York y terminó en Londres, con el añadido, además, de las grandes similitudes entre Londres y Madrid. Nunca hubo datos consistentes que pudieran sostener otra cosa diferente que la acción de células islamistas en guerra contra Occidente, pero la confusión pos 11- M fue un eficaz caldo de cultivo para las teorías conspirativas. Hasta ahora... porque Londres cierra con toda probabilidad esas especulaciones; al menos, entre la gran mayoría de ciudadanos. Pero si este dato es un importante toque de atención a un Partido Popular arrastrado en demasiados momentos por las hipótesis imaginativas antes que por los datos conocidos, el mensaje hacia el Gobierno socialista es bastante más duro y preocupante. Porque la estrategia de Rodríguez Zapatero, tanto en torno a ETA como en torno al nacionalismo vasco, se tambalea llamativamente entre la opinión pública. Y es que quienes no confían en sus planes de acercamiento a ETA constituyen ya mayoría, un 50 por ciento frente al 44. Y, además, la falta de credibilidad del presidente es sostenida por un significativo tercio del electorado socialista. Y las cosas aún empeoran para el Gobierno, porque una clara mayoría, un 55 frente a un 35 por ciento, se opone a las medidas de reinserción en caso de abandono de las armas. Si Zapatero lee esta encuesta, seguramente se estará preguntando qué es lo que puede ofrecer a los terroristas sin que se le eche encima la opinión pública. E incluso es posible que se pregunte por qué ha cambiado una estrategia antiterrorista que no sólo era eficaz sino que encontraba un amplio respaldo entre los ciudadanos. Y ni siquiera le queda el consuelo de algún avance en el problema nacionalista. Nada menos que un 73 por ciento de los encuestados cree que la política vasca es más de lo mismo tras las elecciones. La lectura optimista, o fantasiosa, de este Gobierno, tampoco convence a casi nadie.