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ABC DOMINGO 10 7 2005 La Entrevista 11 La inmigración va en el camino correcto -El proceso de regularización de inmigrantes ha sido visto por una parte de la sociedad como una especie de papeles para todos ¿Cuál es su opinión sobre sus resultados? -La inmigración ha sido llevada correctamente, aunque no a satisfacción plena, porque eso es imposible en un asunto como éste. Se ha dicho que Alemania y Francia han criticado la holgura del proceso. Pero hay que tener en cuenta lo que es nuestro país, donde hay una realidad muy distinta. En Francia y Alemania hay una inmigración de Turquía, de países del Este, de naciones de la antigua Unión Soviética, cuya lengua, por ejemplo, no tiene nada que ver con la de los países que les acogen. Las costumbres son otras, las tradiciones son distintas... En España no sucede, porque una parte muy importante procede de la gran aventura española del mestizaje en el continente americano. Tienen la misma religión, hábitos muy parecidos y la misma lengua. -Su gran preocupación son los menores repatriados... -Para repatriar a los menores que vienen solos hay que saber de dónde proceden, de qué país, de qué ciudad. ¿Para repatriarlos vamos a jugarnos a los dados adónde los llevamos? No puede hacerse. Hay valores humanos que están por encima de todo. Y si tengo que acoger a estos menores, hay que hacerlo. No se les puede poner en una situación de riesgo para que nosotros estemos más cómodos. tituyentes se aprobó el divorcio, parecía que iban a pasar cosas tremendas y luego no sucedió nada. Después llegó la de interrupción voluntaria del embarazo por unas causas determinadas- -yo estoy contra el aborto libre, por supuesto- y parecía que se iba a caer el mundo. Más tarde vino un Gobierno popular y el aborto siguió lo mismo. Por eso hay que esperar a ver lo que sucede, hay que situar estas normas dentro de un contexto en el que los elementos de crispación son importantes entre la clase política. Por supuesto, estudiaremos todas las quejas que haya, tanto de esta ley como de cualquier otra, y entonces será el momento de decir lo que consideremos oportuno, a la luz de los criterios constitucionales. -Hay otra cuestión que en España está aún sin resolver, y es la de la Educación. ¿No es hora ya de un gran pacto entre los dos partidos que ponga fin a los continuos cambios en esta materia tan sustancial? -Soy partidario de los grandes acuerdos, que han ido muy bien a esta nación. El sistema educativo, para cumplir sus finalidades, debe tener estabi (Pasa a la página siguiente) Enrique Múgica seguirá en el despacho de Defensor del Pueblo por uno de los pocos acuerdos entre PSOE y PP de esta legislatura Oklahoma o tantas otras, casi siempre aparecen como trasfondo las características de un fanatismo criminal, con el que resulta imposible dialogar. De ahí la importancia de los acuerdos o de los pactos y de las medidas que esos pactos deben poner en marcha. -Está en marcha una reforma constitucional y se ha reabierto el debate territorial. ¿Era una demanda de la calle o fruto de exigencias partidistas? -No creo que ese debate haya calado en la calle. Estoy en la lucha contra la dictadura y todo tipo de totalitarismos desde hace ya más de cincuenta años. Cuando en aquellas épocas manteníamos esos planteamientos soñábamos con una Constitución de todos: de la derecha, de la izquierda, del centro... Y conseguimos la primera Constitución absolutamente de todos, la primera en la historia de España de esas características. Lo plantea muy bien Alfonso Guerra en sus magníficas memorias. La Carta Magna dio respuesta a todos los problemas, entre ellos la pluralidad de España, sus diferencias, sus diversas tradiciones políticas, históricas, y todos estuvimos de acuerdo con eso. Por tanto, para mí la Constitución es un punto de llegada, no de partida. Hay mucha gente joven que entonces no había nacido, o eran muy pequeños y ahora tienen derecho a votar... Hemos luchado mucho, los demócratas hemos tenido momentos muy tristes y dolorosos, hemos sido reprimidos. Respetemos la Constitución, no es un cachivache con el que se puede jugar cada veinte o veinticinco años. Que se cambie cuando sea necesario, pero que se haga con mucha prudencia, con mucha cautela. Hay que tener en cuenta lo que España ha sido, de dónde venimos, el año 39... Respeten eso y asúmanlo, valoren lo que hemos conseguido y no caigamos en aventurerismos. ¿Cree que la sociedad está hoy más crispada que hace un año, tras alguna de las decisiones tomadas? -La sociedad está menos crispada de lo que algunos medios de comunicación proclaman. Entiendo que el país y la ciudadanía son más tranquilos y serenos de como aparecen en esos medios. Lo que hace falta es que esa serenidad de los ciudadanos influya para que haya un debate sosegado y no tan cargado de nerviosismo como ahora. Aquí se hizo un debate formidable durante la Transición, y fue muy sereno. Tomemos aquel ejemplo, debatamos las cosas, por supuesto, pero con la seriedad, rigor y sentido de la convivencia de aquella época, en la que se aprobaron las grandes normas que, puestas después en práctica, han influido en los españoles para que trabajen cada día más por esta gran nación. -Sin entrar en los debates concretos de lo que se ha venido en llamar la guerra del agua ¿cree que es posible vertebrar España sin un gran acuerdo en este asunto? -Recuerdo que Felipe González, en las reuniones del Gobierno o del partido, decía que España estaba dividida en dos: una húmeda y otra seca. Tenemos que establecer una solidaridad de la primera hacia la segunda. La forma de hacerlo es discutible, pero no el diagnóstico. Hay que tener y conseguir criterios comunes y asumidos por todos. -Acaba de aprobarse la ley que permite casarse a las parejas homosexuales. ¿Ha faltado flexibilidad en el debate sobre este asunto? -Hay una ley aprobada por el Parlamento y yo soy Alto Comisionado de las Cortes Generales para la Defensa de los Derechos Humanos. Hay que dar tiempo al tiempo y ver qué pasa. Recordemos cuando en las Cortes cons-