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10 La Entrevista DOMINGO 10 7 2005 ABC ENRIQUE MÚGICA Defensor del Pueblo ¿Diálogo con ETA? Antes que el valor de la paz está el de la libertad Enrique Múgica (73 años) no renuncia a seguir luchando por las libertades. Reelegido como Defensor del Pueblo para el próximo lustro, tiene a gala hacer política la de defender los derechos fundamentales de los ciudadanos. Además, alerta del peligro de la reforma constitucional TEXTO: PABLO MUÑOZ FOTOS: CHEMA BARROSO MADRID. Víctima de ETA, azote del nacionalismo excluyente que tan bien conoce y al mismo tiempo muy respetuoso con su posición institucional, Enrique Múgica habla con la autoridad moral que le da su experiencia, y también su pasado, de lucha por las libertades, que le llevaron a sufrir prisión en el franquismo. -Los partidos nacionalistas no le han apoyado en su reelección como Defensor del Pueblo. ¿Qué lectura hace de ese rechazo? -Tengo una personalidad política definida. Ellos, me refiero sobre todo a los nacionalistas vascos, porque los catalanes son otra cosa, han dicho que yo he criticado esas ideas y que hago política. Naturalmente que hago política, no faltaba más. La defensa de los derechos humanos es una forma de hacer política. Cuando en los años 70 se creó la OSCE (Organización de Seguridad y Cooperación Europea) de la que formaban parte la entonces Unión Soviética y los países satélites, uno de sus elementos principales era la defensa de los derechos fundamentales. Y esas ideas penetraron en el Telón de Acero, animaron a Lech Walesa y a sus compañeros de Solidaridad en Polonia, a Vaclav Havel y la carta de los 77 en Checoslovaquia, y contribuyeron a ir caminando hacia las libertades. Yo tengo que defender los derechos fundamentales, la libertad, la vida cuando la vida es destruida, denunciar que la extorsión es una forma de allegar dinero para fines terroristas... Cuando los ciudadanos son protegidos por escoltas, cuando tienen que mirar si hay desconocidos a su alrededor, o huir de su comunidad de origen para reanudar su vida en otra parte, o tienen que mirar debajo de los coches, o no pueden expresar con libertad plena sus ideas, hay que defenderles. Ese tipo de cosas no suceden en toda España, sino en una parte de ella. ¿Denunciar esta situación es hacer política o es defender los derechos fundamentales? -Usted es víctima del terrorismo, su hermano fue asesinado por ETA. ¿Qué piensa del proceso de diálogo que se ha abierto con la banda, o que se podría abrir en su caso, tal TERRORISMO Para poder hablar de un diálogo, creo que primero hay que terminar con la banda, tiene que haber sido vencida La paz no es el valor fundamental, porque la paz tiene nombres distintos: está la paz de Múnich, que entregó Checoslovaquia al nazismo con todo lo que vino después; la paz impuesta por los vencedores; la que soportan los vencidos... VÍCTIMAS La víctima, al trabajar como tal para ayudar al resto de víctimas y denunciar el terrorismo, tiene que dejar de lado lo que piense políticamente REFORMA CONSTITUCIONAL La Constitución es un punto de llegada, no de partida. Tampoco es un cachivache con el que se puede jugar cada veinte o veintinco años. No caigamos en aventurerismos como aprobó el Congreso? -Me encuentro sumido en cierta perplejidad, porque el Gobierno y el PSOE dicen que no hay diálogo y el Partido Popular afirma que sí existe. Yo ahí no voy a pronunciarme. Dejando aparte ese elemento, que es muy concreto, creo que hay que plantear estas cuestiones en un contexto, que es el de la paz, y el de la paz y la libertad. Para mí el elemento más importante para acabar con la violencia es que se continúe e intensifique la acción de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y la cooperación internacional, lo que está dando muy buenos resultados. Ahora bien, también se pueden buscar otras formas de terminar con la violencia, aunque para mí la principal es la primera. En cuanto al diálogo, se nos dice que se busca para conseguir la paz, lo que es sin duda importante. Pero hay que tener en cuenta que la paz no es el valor fundamental, porque la paz tiene nombres distintos: está la paz de Múnich, que entregó Checoslovaquia al nazismo con todo lo que vino después; la paz impuesta por los vencedores; la que soportan los vencidos; la del muerto y los campos de exterminio, que sufrió mi familia... Yo mismo he experimentado la paz. Al salir a la calle después de una larga estancia en el penal de Burgos, me encontré grandes carteles que, junto a la cara del general Franco, ponían 25 años de paz La paz es un valor importante, pero no es el fundamental, que es la libertad. El disfrute pleno y total de los derechos fundamentales de todos los ciudadanos de España, que puedan residir donde quieran, vivir sin amenazas, sin quebrantos, donde deseen, que en todas partes de nuestro país, sea en San Sebastián, Barcelona, Badajoz o Valencia, tengan los mismos derechos. Por tanto, para poder hablar de un diálogo, creo que primero hay que terminar con ETA, tiene que haber sido vencida. Ese diálogo no sería para la paz, sino para la libertad en paz. Eso es lo importante. ¿Se está produciendo una utilización partidista de las víctimas del terrorismo? -Desgraciadamente, se las ha metido en el debate político. Ana María Vidal Abarca, una mujer admirable que sufrió hace ya muchos años el asesinato de su marido, que ha sido presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, se lamenta de que hay cierta politización. Un juez, al dictar sentencia, se olvida de las ideas políticas que legítimamente tiene como ciudadano que es, deja de lado sus criterios políticos o culturales. La víctima, al trabajar como víctima para ayudar al resto de víctimas y denunciar el terrorismo, tiene que dejar de lado lo que piense política- mente. Si sus ideas en este campo van a influir en su actuación, es lamentable. Debe limitarse a trabajar en pro de las víctimas denunciando a los victimarios, continuamente. -La ruptura del Pacto Antiterrorista, que nadie reconoce pero que parece ser un hecho, ¿es un balón de oxígeno para ETA? -Ninguno dice que ha roto el Pacto Antiterrorista, todos que se mantiene, y estoy encantado de que eso sea así. No voy a decir yo que se ha roto cuando los partidos dicen que continúa vigente. Lo que hace falta es pasar de planteamientos en abstracto, para decir que sigue en vigor, a los de desarrollo y ejecución de sus distintos aspectos, ya en concreto. Lo que jamás debe perderse de vista es el camino que conduce al terrorismo, empedrado siempre de fanatismo fundamentalista. Sean las aspiraciones islamistas a cambiar nuestros modos de vida, como hemos visto en Nueva York, en Madrid o el jueves mismo en Londres. Sean las mitomanías nacionalistas y su larga estela de atentados, como en los casos de ETA, el IRA, Chechenia u Oriente Medio. Sean, en fin, las dementes obsesiones que provocaron la matanza de