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ABC SÁBADO 9 7 2005 Los sábados de ABC 101 ro, Luarca, Cudillero, Gijón, Llanes, Santander, Bilbao, Sotoscueva, Cistierna y León. Y arrancando desde esta última ciudad, el recorrido es el mismo en sentido contrario. Un viaje en tren con pretensiones de conocer el patrimonio cultural de las regiones por las que discurre (como es el caso del Transcantábrico) obliga a salirse de la vía, desviarse a derecha e izquierda del recorrido para poder visitar aquellos lugares de interés turístico o monumental que salpican la ruta. El tren actúa así como un hogar rodante que va llevando al viajero por estaciones grandes o remotas, algunas auténticos apeaderos que aún conservan el aura remota y entrañable de los lugares necesarios y olvidados. Cumplida su misión diurna, el tren sirve también de hotel y refugio, ya que se detiene por las noches para que el traqueteo no altere el sueño de los viajeros más insomnes, como un brioso corcel que, frenado el paso y tumbado, en tierra sirviera dócilmente de cabezal a su jinete. Desde Santiago de Compostela, la ciudad del Camino más famoso de la Cristiandad, con su incomparable catedral y esa plaza del Obradoiro que es como el ombligo de Occidente, se pasa por Ferrol y la maravilla visual de Ribadeo, en La Mariña lucense, frontera de Asturias, con su amplia ría, donde todos los verdes y azules tienen cabida. A un paso, Luarca, la llamada Villa Blanca de la Costa Verde, y ya entrando en la orografía de mar y tierra de la Asturias profunda, Oviedo, donde el viajero tendrá tiempo de ver la iglesia prerrománica de San Julián de los Prados, con los mejores frescos de la Alta Edad Media hispana, y la catedral con su Cámara Santa, rodeada de antiguas calles y palacios de añejas resonancias. Llegados a Gijón, ciudad de cordialidad patente, mientras el Transcantábrico reposa en la estación, todo se confabula para dar un paseo por las callejas y rincones de la península de Cimadevilla, aspirando la brisa húmeda y salobre que regala el océano. Luego, después de cenar, los viajeros volverán al tren, y a la mañana siguiente, por la vía de Arriondas, llegarán a Cangas de Onís, el corazón histórico de las Asturias, primera capital del antiguo reino, con el puente romano sobre el Sella y la sombra protectora de Covadonga, en la gruta al pie del monte Auseba, donde un puñado de hispano- visigodos iniciaron la gran pelea por la recuperación de España que duraría ocho siglos. Cercanos se alzan también los picos de Europa, a los que se accede por empinadas carreteras neblinosas, flanqueadas de praderías y hayedos. Y otra vez en el tren hasta Llanes, monumental y marinera, con más de treinta playas y el puerto pesquero con los Cubos de la Memoria diseñados por Agustín Ibarrola. El Transcantábrico continúa su camino por Cabezón de la Sal, desde donde hay desvío en autocar a la reproducción de la cueva de Altamira y la reliquia pétrea de Santillana del Mar, con la espléndida colegiata románica de Santa Juliana. Esa noche espera Santander, con su imborrable bahía, y al día siguiente se llega a Bilbao: la ría, los puentes, la plaza Vieja, las siete calles y la visión modernista del Guggenheim, antes de abandonar las tierras vascas y partir al Direcciones de interés El Transcantábrico FEVE C General Rodrigo, 6 28003- Madrid Teléfono: 91- 5330911 Fax: 91- 5537904 C Monte Gamonal, s n 33012- Oviedo Teléfono: 985- 981712 Fax: 985- 981710 Dirección electrónica: www. transcantabrico. feve. es e- mail: transcantabrico feve. es Precios: Los precios para la temporada 2005 son: compartimento suite doble, 4.000 compartimento suite individual, 3.000 Cada compartimento suite dispone de cama de matrimonio o dos literas, minibar, armario ropero, teléfono con línea exterior, hilo musical, climatizador con regulación individual y baño. El baño cuenta con hidrosauna y ducha. sur, hacia Las Merindades de Burgos, para poder escudriñar- -siquiera parcialmente- -el complejo de cuevas de Ojo Guareña, en Sotoscueva. Casi 140 kilómetros de laberinto subterráneo excavado en la roca caliza por la acción del agua durante millones de años. EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO El recio corazón de Castilla Desde aquí, el tren parece presentir el final del viaje y se lanza sin prisas por los interminables páramos burgaleses y palentinos, el recio corazón solitario de Castilla, siguiendo el Camino de Santiago y la ruta del románico: austero y medular, sin otros ornamentos que su pureza esencial. Nombres lapidarios: Moarbe de Ojeda, Villalcázar de Sirga, Carrión de los Condes y Frómista, antes de cenar y hacer noche en Cistierna y llegar al día siguiente a León y el hostal de San Marcos. Una meta que nunca parece definitiva porque siempre incita a regresar, y donde los viajeros de este tren de trenes: el Transcantábrico, se cruzan y se saludan con cordialidad peregrina. Los que acaban el viaje y los que lo empiezan, mientras la locomotora, impaciente por abrirse de nuevo a los caminos de la España del norte, sueña en la estación con su destino. Avanzar sobre los raíles de la cornisa cantábrica, teniendo el mar por compañero, renovando la ilusión de todos aquellos para quienes el tren no sólo es un trayecto, sino un renovador de ilusiones viajeras compartidas. PLAYA DE SAN JORGE a playa de San Jorge es una de esas playas donde hay que ir con un pañuelo en la cabeza para que los dedos del viento, siempre algo torpes, no te enreden el pelo. Hacía esta semana un fortísimo viento del norte que entraba por el mar, y peinaba también la arena, que corría hacia las dunas con sus rapidísimos e infinitos pies de granos blancos. Las dunas estaban todas florecidas, de nombres que en su mayoría desconozco, es tal aquí la variedad de flores... malvas, blancas, algunas verdosas y llenas de un líquido pringoso como la lechetrezna, y había también cardos marinos de esos que la gente robaba y casi diezma tan sólo porque predicen el tiempo según la posición de sus brácteas. Daban estas dunas para un herbario. Desde el restaurante Claudina se ve toda la playa, que es tan hermosa y tan perfecta, con su horizonte en el mar, y su otro horizonte de montes verdes dando casi toda la vuelta, con el cabo Prior al fondo, y la primera línea de playa tan despejada como la última. Es difícil ver hoy en día una playa como ésta. De ella me habló Gonzalo Torrente Ballester hace ya muchos años y sus palabras se me quedaron grabadas, literalmente grabadas pues las tengo en una cinta, diciendo que esta playa y la Doniños eran unas playas preciosas Empero, hasta ayer no fui a San Jorge, y casi nos perdemos porque aún no nos hemos acostumbrado a la traducción simultánea de los topónimos y al leer la indicación, al poco de pasar Ferrol, de praia San Xurxo creímos que nada tenía que ver con lo que buscábamos. Mientras tomábamos la especialidad de la casa en Claudina, que son unas zamburiñas con pimentón y pimiento, mirábamos desde lo alto la playa, que parecía desierta, hasta que nos dimos cuenta de que la gente estaba escondida en las hondonadas que hacen las dunas y de allí salía de vez en cuando un niño, y la madre tras el niño. Es la playa más hermosa que he visto en la vida. Nunca creí que llegara a mirar, estando yo ya entrada en años, la playa en la que jugaba de niño Torrente Ballester, y que, como si el tiempo no pasara, y los granos blancos de la arena estuvieran detenidos, se nos hubiera dado al menos aquí el privilegio de ver lo mismo. L El vagón restaurante, otro espacio concebido para la charla Las visiones fugaces pegadas a la geografía inmediata poco a poco se van transformando y dando paso a mundos diferentes Gama (Cantabria) una estación con encanto