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100 Los sábados de ABC SÁBADO 9 7 2005 ABC PROUESTAS Y LUGARES El Transcantábrico pasa sobre el pantano del Ebro, en Arija (Burgos) Heredero del viejo ferrocarril de La Robla, que en el siglo XIX transportaba el carbón de Asturias, León y Palencia a Bilbao para abastecer la industria vizcaína, el tren Transcantábrico de FEVE (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha) sigue recorriendo hoy el norte de España dos para el descanso y la charla que nada tendrían que envidiar, en cuanto a confort y acabado, al mítico esplendor del antiguo Oriente Express que unía París con Estambul. Un tren asomado al mar H POR FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ Por los caminos del norte No conozco mejor manera de viajar que un buen tren. Permite la conversación, la reflexión, el sosiego, y deja ver el recorrido a ras de tierra, el camino que el propio ferrocarril va atravesando. El tren es una burbuja transitoria que adormece las prisas, y los largos viajes en ferrocarril tienen algo de soñado, de deseo subconsciente de evasión en un espacio- tiempo nebuloso y fluctuante, de desconexión con la realidad cotidiana. Viajar por deseo propio en tren implica vocación de mirar atentamente lo que la naturaleza nos va mostrando, los lugares y las gentes que surgen mientras el tren avanza. Y a esto se añade la transición gradual de territorios y paisajes, las visiones fugaces pegadas a la geografía inmediata que poco a poco se van transformando y dando paso a mundos diferentes. El Transcantábrico es una sola ruta con un itinerario de doble sentido, dependiendo del punto de salida. Partiendo de Santiago de Compostela, el tren recorre El Ferrol, Vive- eredero del viejo ferrocarril de La Robla, que en el siglo XIX transportaba el carbón de Asturias, León y Palencia a Bilbao para abastecer la industria vizcaína, el tren Transcantábrico de FEVE (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha) sigue recorriendo el norte de España, asomado a un mar bravo que deja la huella de sus oleajes y profundas mareas en playas, calas y acantilados de singular atractivo, y permite dar rienda suelta a la imaginación viajera. El Transcantábrico tiene nombre propio: Príncipe de Asturias, y otras muchas cosas especiales que lo distin- guen. Para empezar, su anchura de vía de un metro, que le permite adaptarse mejor a los trazados angostos y a las curvas de un terreno tan accidentado y abrupto como el que sigue la línea de costa desde Galicia al País Vasco. Además de ser un tren de fama turística internacional, que atrae a viajeros de todo el mundo, es el más largo de los de vía estrecha de Europa Occidental. Un recorrido de ocho días sobre raíles, entre mayo y octubre, con cupo reducido de viajeros: 48 distribuidos en compartimentos dobles y lujosos vagones que incluyen cuatro coches- salón: espacios concebi- El paisaje casi siempre luce en verde, como cerca de Boñar (León)