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98 Los sábados de ABC SÁBADO 9 7 2005 ABC COMO UNA MOTO (Viene de la página anterior) los 100 kilómetros por hora, y eso es mentira Sea como fuere, de la risa que provocaba el contraste inicial- -sorprendía ver a un joven de 1,90 metros subido en una especie de moto que medía poco más que una seta- se ha pasado a un estado de preocupación porque no existe ninguna ley que regule la circulación de estos vehículos. Ramona Chávez, de la Dirección General de Tráfico (DGT) intenta capear el temporal como puede: Lo único que podemos decir es que son motos ilegales que no pueden circular por la vía pública. En este tema estamos todavía en pañales, y eso hay que reconocerlo. Por ahora no podemos hacer nada, igual hay que modificar la ley. Habrá que esperar La alarma la activó hace unos meses la muerte de un adolescente mientras circulaba con su moto de bolsillo por las calles de Cádiz. El director de la DGT, Pere Navarro, aseveró entonces que estas máquinas nunca tendrían que haber llegado al mercado Y fue más allá: Están fuera de la ley y son una burla a la seguridad vial al tiempo que insinuó la posibilidad de prohibir su venta. Pero las amenazas no han hecho mella. Este año, según los datos que maneja Arrasate, sólo en el País Vasco se han despachado más de 6.000 unidades Y todas se fabrican en China. Allí te las puedes comprar por 60 euros, a precio de coste. Es imposible luchar contra eso y la única solución es importarlas explica el dueño de minimotosgasolina. com. ¿Y qué es lo que tiene una pocket bike para que enganche tanto? Puntuales a la cita Llegan puntuales a la cita. A las siete de la tarde en la cancha de futbito de Markina (Vizcaya) un improvisado Montmeló en versión reducida. Como las motos de Sergio, Asier, Xabi, Juande y Pitxurro, cinco amigos de toda la vida que desembolsaron 220 euros por barba para hacerse con una minimoto. Para divertirnos, sin más confiesan. Son máquinas preciosas, fabricadas con todo lujo de detalles, decoradas con las pinturas de guerra de cada escudería, en las que predomina el número 46: el copyright del Il dottore del mejor, de Valentino Rossi. Asier: No tenemos donde correr. Lo único que pedimos es un circuito, aunque sea pequeño, para que podamos estar sin molestar a nadie. Lo que hay que hacer es celebrar carreras y no dar vueltas por ahí como tontos Sergio: Hace poco me llamaron de la asociación de padres para pedirme que organicemos una carrera para sus hijos. ¿Pero dónde? Queremos un circuito para correr en condiciones. Con la afición que hay en Euskadi parece mentira que... en fin. Sabemos muy bien que no podemos bajar a la calle con ellas Asier y Sergio son hermanos. El primero, de 30 años, es camarero y el segundo, de 29, soldador. Después de intercambiar alguna que otra broma con sus amigos, Asier coge una de las minimotos, una negra con el número 8 y la publicidad de West, y empieza a dar vueltas. Su velocidad sorprende. ¡Menudo ruido! No es nada incómoda. En la tele veías a la gente montarla y parecía tan difícil de llevar... Pero qué va comenta nada más bajarse. Xabi: Yo ya tenía una, me la compré hace unos seis meses, pero ahora he pillado otra, para mi novia A Xabi, de 25 años y un parecido increíble con el actor Alejo Sauras (Raúl en Los Serrano la afición le viene desde pequeño. Asegura que siempre había soñado con montar en moto y que llegó a tener una de verdad, una de las grandes. Pero la vendió. Bueno, había que pagar un seguro, en mi casa no gustaba mucho y yo... me deshice de ella explica subido en una mini roja. Mientras tanto, Juande- -de treinta y nueve años y con una niña de seis meses que se llama Lorea- -muestra orgulloso su minimoto amarilla, sin números ni adornos, lisa como las ruedas de Fernando Alonso en Montecarlo: la consiguió hace once años en una concentración en Béjar y, desde entonces, no se separa de ella. En aquellos tiempos valía unas 150.000 pelas, pero yo no la compré, me tocó. Es italiana y va a dar por el saco a todas esas vuestras chinas bromea con sus compañeros. gado a vender hasta 300 unidades en apenas diez días. La diferencia está en que las primeras son más potentes y un poco más grandes que las segundas Acto seguido, hace referencia a su calidad. Las hay de cuatro tipos: están las malas, las muy malas, las horriblemente malas y las perdidamente malas ¿Y entonces por qué se venden tanto? Porque la gente quiere divertirse, buscar algo nuevo. Pero estas motos no son para la calle, sino para los circuitos donde los chavales puedan aprender e iniciarse en el motociclismo ¡Haz el caballito! La afición a las minimotos es tan grande que la demanda no cesa. Otros doce chicos de Markina ya han hecho su pedido y en otro pueblo de la zona, Matiena, también hay una pandilla de diez chavales que tienen motos enanas Y en Eibar, Ermua... Llega el momento de los preparativos. Juande se pone su cazadora de cuero, con el nombre del mítico Kevin en la espalda, Sergio abrocha su chupa negra y Xabi protege sus piernas con pedazos de tubería envueltos en un papel y sujetos con cinta aislante. Pitxurro no se pone nada; le basta con un pantalón corto y una camiseta sin mangas. ¡A correr! Se adelantan, bordean los neumáticos, procuran emular a los pilotos de verdad. Juande intenta inclinarse y la moto le hace un extraño. El público suelta un entre risas. Y entonces alguien grita: ¡Juande, haz el caballito! No hubo manera. Al rato, dejan las motos. Sergio, Txoko para los amigos, vuelve a insistir: Como ya te he dicho, necesitamos un circuito Entre 200 y 300 euros En primer lugar, se trata de réplicas casi exactas de motos de verdad, que vienen en una caja y cuyo montaje final depende de la maña del comprador. Funcionan con gasolina, tienen entre 2,5 y 3,5 caballos y pesan en torno a los 19 kilos; además, no se necesita carné para conducirlas. ¿Un chollo? Presentan un diseño atractivo, la estética manda, y el precio es muy asequible (entre 220 y 350 euros) De hecho, en internet se pueden comprar todavía más baratas- -menos de 200 euros- pero la garantía brilla por su ausencia. Lo que más se pide en estos momentos son las motos carenadas y semicarenadas revela Damián Banegas, dueño de la tienda Mini- bike s de Santa Pola (Alicante) que ha lle- ¿Dónde rodamos? Rubén, de Getafe (Madrid) no tiene minimoto, pero aprovecha la moda para intentar hacer negocio. Ha creado un circuito cerrado en el que los aficionados que lo deseen pueden probar su máquina. No sale barato: sesenta euros por dos horas. Rubén se queja de que los circuitos oficiales sólo se utilizan para competir, y que los nuevos usuarios no tienen un lugar para rodar. Somos de Alcorcón y tenemos trece minimotos. Estamos como locos por encontrar un sitio donde se pueda estar con la minimoto, sin molestar y sin que nos molesten se puede leer en las decenas de foros creados en los últimos meses. El Consistorio de Vitoria ha detectado la presencia de las minimotos desde principios de año sobre todo en el parking de Buesa Arena, en las zonas peatonales de Lakua y en el área de Mendizabala. Se ha reforzado la presencia policial en estos puntos y ya se