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60 Cultura SÁBADO 9 7 2005 ABC Los directores de la RAE y el Cervantes aplauden la ley que llevará el español a las escuelas de Brasil b García de la Concha destaca El boxeador español Fred Galiana, cuyo verdadero nombre era Exuperancio Galiana Díaz, falleció el lunes a los 74 años a consecuencia de una neumonía. Fue campeón de España de peso pluma y de Europa en peso ligero, Julio Manuel de la Rosa evoca con nostalgia su figura El penúltimo campeón POR JULIO MANUEL DE LA ROSA que la nueva ley beneficiará a las universidades españolas, y Molina lo califica de acontecimiento histórico para la lengua española ABC MADRID. El director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, acogió ayer con gran satisfacción la ley brasileña que llevará el español a los centros de secundaria, decisión que abre un amplio abanico de posibilidades ante las universidades españolas que podrán contribuir a la formación del profesorado. En declaraciones a Efe, García de la Concha señaló que la nueva ley aprobada ayer por el Parlamento brasileño servirá también para intensificar la relación de la RAE con la Academia de las Letras de ese país, que ya ha mostrado mucho interés por conocer los trabajos que se llevan a cabo en el ámbito académico español. Por su parte, el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, afirmó ayer, a través de un comunicado, que la aprobación de esta ley constituye un acontecimiento histórico para la lengua española y un impulso decisivo para su difusión como lengua de comunicación internacional Asimismo, resalta que ésta es la noticia más trascendental de los últimos años, y señala que ahora todos los países hispanohablantes deberían esforzarse por apoyar esta iniciativa, que abre una oportunidad extraordinaria para nuestras industrias culturales Según Molina, la nueva ley supondrá un notable aumento del número de brasileños que hablarán español en el plazo de diez años. Esta cifra estaba prevista en treinta millones, pero ahora se prevé la incorporación de unos doce millones de alumnos con lo que se incrementarán exponencialmente todas las cifras Una noticia escueta en la sección de deportes del periódico: fallece Fred Galiana debido a una neumonía en una residencia geriátrica de Orihuela. Para aprovechar el espacio, dentro de la misma noticia, nos informan que un traumatismo craneoencefálico acabó con la vida del púgil Martín Sánchez, noqueado en Las Vegas por el ruso Roustam Nougaev. La información hubiese sido completa con un pequeño añadido: el boxeo- -antiguamente llamado el noble arte -agoniza lentamente en España y sobrevive tocado en el resto del mundo. Pero en París, en noviembre de 1955, Fred Galiana conquistó la gloria. Ignacio Aldecoa había escrito ya su relato Young Sánchez que, con los años, se convertiría en la joya del género. Todo el amargo desgarro del boxeo antes de sonar la campana que convoca al primer asalto: Entonces sonó la campana y se volvió. Estaban esperándole Cuando en el Palacio de Invierno de París sonó la campana para el primer asalto, Fred Galiana, natural de Quintanar de la Orden, peso pluma amateur en el Campo del Gas y primeras escuetas pesetas como profesional en el Price de Barcelona, también se volvió. Lo estaba esperando nada menos que Ray Famechon, campeón de Europa de los plumas, de la mejor escuela francesa de Carpentier, Marcel Cerdan, Theo Medina, Roy Ankarah o Charles Humez. Guardia hermética, izquierda demoledora, boxeo cartesiano, pura roca pragmática. Pocos años hacía de la desaparición de las cartillas de racionamiento en España. Tampoco había televisión. Flotaba en el ambiente- -sobre todo al anochecer- -una luz triste todavía salpicada por los síntomas de una larga posguerra. La radio era media vida y alrededor de ella nos juntamos expectantes un grupo de aficionados al boxeo. Muchos años después, en un restaurante Fred Galiana de la plaza de las Monjas, en Madrid, un aficionado al box llamado Julio Cortázar, me contó el combate Demsey- Firpo, que él, de pequeño, había escuchado por la radio en Buenos Aires. El locutor nos narró el asombro de los aficionados parisinos y cómo el muchacho rubio, moviendo las piernas con ritmo de baile y seda pura en la cintura, le propinó al campeón una de las más artísticas palizas que se recuerdan. Un crítico francés escribió que el español le había colocado a Famechon hasta cien directos de izquierda y siempre bailando, como un toreador del ring Entonces los aficionados españoles teníamos grandes y pequeñas épicas para depositarlas en los recuerdos: las fabulosas hazañas de Paulino en Nueva York, el combate de Sangchili contra el legendario Al Panamá Brown, que después nos desvelaría Eduardo Arroyo, el combate de Luis Romero en Londres contra O Sullivan explicado por Fernando Vadillo. Pero una noche, en el Palacio de los Deportes de Madrid, Galiana, con el pelo teñido de rubio platino, estuvo a punto de sentir en su corazón el helado aliento de la muerte. Un promotor organizó el combate Galiana- Moore. Las cosas oscuras del boxeo. Angustiado, presencié el combate junto al gran aficionado Juan Calvo de la Mora. El púgil norteamericano dejó que Galiana, durante el primer asalto, mostrase su repertorio. Después, como un tigre, acortó distancia y lo fulminó sin el menor énfasis, sin pasión ni odio, pero sin piedad, como un vendaval arrasa a un árbol. Retiraron a Galiana en una camilla. Demudado, Vicente Gil- -médico de Franco y presidente de la Federación Española de Boxeo- -corrió hacia los vestuarios. Silencio en la fila de los maestros Vadillo y Manuel Alcántara. Unos aficionados cainitas cantaban con sorna cruel ya viene el negro zumbón Ahora el olvido se obstina en borrar las vidas de los grandes boxeadores que tan felices hicieron los días de mi juventud. No sé si Luis Romero está vivo, si Luis de Santiago es feliz o desdichado, si Ben Buker es rico o pobre. Pero yo no olvido a Fred Galiana. Levanto mi copa por él y esta noche le hablaré de ti a mis amigos y en silencio te lloraré, campeón.