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ABC SÁBADO 9 7 2005 Sociedad 53 Salud Un uso razonable Máximo de una o dos horas diarias. La Academia Norteamericana de Pediatría recomienda que los niños no vean la televisión más de una o dos horas al día. También propone un uso limitado de las nuevas tecnologías (ordenadores) racional y juicioso de los mismos, tanto en tiempo como en la selección de la programación, según Rafael Tojo. No debe entrar en la habitación. La incorporación de la televisión o el ordenador a la habitación del niño debe retrasarse hasta los 8 o los 10 años, cuando se convierte en una opción. Prohibida a los menores de 3 años. Así lo indica la Academia Norteamericana de Pediatría. Un estudio del Hospital Infantil de Seattle cifra en un aumento del 10 el riesgo de trastornos de la atención a la edad de siete años por cada hora que niños menores de tres años pasan frente a la televisión. Dos horas supondrían una amplificación del riesgo del 20 y así sucesivamente. Reducir el número de receptores en los hogares. Cada aparato adicional aumenta la visión de televisión y con ello los riesgos, tanto para los menores como para los adultos (sobrepeso, obesidad, sedentarismo... La televisión no debe suplantar a la vida familiar advierte Francisco Javier Lavilla. Ver los programas con los niños. Así se controla la programación que están visionando, se está pendiente de los anuncios y se garantiza que la televisión se apaga cuando ha finalizado el programa, sin dar oportunidad de un uso inadecuado. Comentar lo que se está viendo. Así se les ayuda a reflexionar sobre lo que se ha visto, desarrollándose el sentido crítico y enseñándoles a distinguir lo negativo de lo positivo. Utilizarla como elemento educativo. Un uso abusivo no fomenta la capacidad de pensar en niños y adolescentes y aumenta el riesgo de que vean programas inadecuados para su edad. Utilizada como elemento educativo puede ser participativa y ofrecer mensajes y conocimientos con rapidez. Los ordenadores pueden mejorar las capacidades de los niños, pero controlando los contenidos si está conectado a internet REUTERS sión como el elefante en la vida de los hogares norteamericanos... La media de visionado de televisión es la mayor de todas las actividades, excepto dormir Los editorialistas consideran necesarios, aún valorándolos positivamente, más estudios y un mayor seguimiento de los menores seleccionados en ellos, pero lanzan una recomendación a los padres: que ofrezcan a sus hijos buenos programas, con contenido educativo apropiado para su edad, porque éstos representan una herramienta de valor para estimular el desarrollo cognitivo de los niños El ordenador, instalado en el dormitorio infantil, puede impulsar la capacidad cognitiva sacan a la luz un tema en el que la mayoría estamos de acuerdo Sin embargo, asegura que si bien sobre los efectos negativos de la televisión en cuanto a hábitos de vida como la obesidad y el sedentarismo, o la agresividad, existe unanimidad, en el terreno en el que se mueven estas tres investigaciones hay mayor discusión, no se puede dejar sentado que el niño que ve la la televisión tiene menor rendimiento académico El catedrático de Pediatría y responsable de este servicio del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, Rafael Tojo, cree que estamos entrando en un escenario que permite observar que la televisión, Educación y tiempo limitado Dos facultativos españoles consideran que los estudios están bien planteados, pero que de ahí a concluir que la televisión es mala existe un salto demasiado grande, por lo que son necesarios mayores investigaciones. Francisco Javier Lavilla, especialista de la Clínica Universitaria de Navarra, cree que junto a efectos educativos positivos, puede ser una fuente de problemas Tojo opina que los tres estudios están realizados por grupos prestigiosos pero que sus resultados tienen que ser desmenuzados por factores ambientales y por grupos de población, estructura familiar... por todos aquellos elementos que puedan perturbarlos Tojo llama la atención, sobre todo, ante el estudio de Nueva Zelanda, ya que hace veinte meses el mismo equipo presentó resultados sobre consumo televisivo y efectos sobre la salud infantil, advirtiendo de que aumentaba la prevalencia de la obesidad, afectaba negativamente a los niveles de colesterol y disminuía la capacidad cardiorrespiratoria (por sedentarismo) además de incitar al consumo de tabaco. Por eso cree que este estudio es un aldabonazo al inducir a pensar que el uso excesivo de la televisión tiene efectos negativos sobre la salud y un mayor riesgo de inactividad en todos los niveles