Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 SÁBADO 9 7 2005 ABC Sociedad Las madres solteras dejarán de tener la obligación de inscribir padres ficticios en el Registro Civil Los niños adoptados en el extranjero podrán figurar oficialmente como nacidos en nuestro país b La nueva normativa modifica el artículo 191 de la ley de Registro Civil, vigente desde 1958, y se aplicará a las inscripciones ya practicadas JESÚS BASTANTE MADRID. Adiós a los padres ficticios y a los famosos expósitos El Consejo de Ministros aprobó ayer, a iniciativa del ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, un real decreto que modifica el reglamento del Registro Civil para eliminar la obligación de poner el nombre del progenitor a la hora de inscribir al hijo de una madre soltera. Esta modificación surtirá los mismos efectos cuando el progenitor conocido sea varón, así como en el caso de las adopciones monoparentales y en el de los hijos concebidos mediante las técnicas de reproducción asistida. La nueva normativa modifica el artículo 191 del citado reglamento, en vigor desde 1958, en virtud del cual se imponía que, en el caso de hijos de padres desconocidos, el encargado consignará en la inscripción de nacimiento o en otra marginal, en lugar de los nombres del padre o de la madre, otros de uso corriente a efecto de identificar a la persona Sala de inscripción de nacimientos del Registro Civil de Madrid JAVIER PRIETO Retroactividad de la norma El real decreto, según fuentes de Justicia, permitirá realizar dicha inscripción de nacimiento, en los casos en que existe una única filiación, sin obligar al padre o a la madre del menor a inventarse un progenitor falso a efectos identificativos, como hasta ahora venía sucediendo La nueva legislación se aplicará también a las inscripciones ya practicadas, de manera que se podrán suprimir del Registro los nombres del padre o la madre que se hubieran consignado a efectos identificativos. La nueva regulación sobre filiación aprobada por el Consejo de Ministros sigue las indicaciones de la proposición no de ley aprobada por unanimidad el pasado 7 de febrero en la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados, en la que se instaba al Gobierno a que proceda a la modificación del artículo 191 del Reglamento de la Ley del Registro Civil, posibilitando que, en aquellos supuestos en que conste la filiación del padre o de la madre, sean éstos los que decidan si se impone o no un nombre en lugar del progenitor cuya filiación no esté determinada La derogación de dicho artículo supone un avance necesario según las fuentes ministeriales, que resaltaron la necesidad de asegurar la intimidad La intención del Gobierno es asegurar la intimidad y la privacidad en los derechos de la madre Hasta ahora, los interesados sólo podían eliminar el nombre de su padre ficticio al ser mayores de edad y la privacidad en los derechos de la madre, cuarenta y siete años después La anterior normativa fue justificada en 1966 por la Dirección General de Registros y el Notariado, que en una resolución consideró esta obligación como una finalidad humanitaria que vela con una apariencia, sin daño para nadie, la situación del que carece de padres conocidos Sin embargo, la extensión del apellido Expósito término utilizado en España para los hijos sin padre, trajo consigo muchos prejuicios sociales y gran cantidad de problemas a estos menores, quienes con la llegada de la democracia comenzaron a asociarse y a reivindicar la derogación de esta normativa. De Expósito al nombre del santo del día Durante décadas, muchas generaciones de niños abandonados tuvieron el estigma de llamarse o apellidarse Expósito Dicho término, proveniente del latín expono (poner fuera, sacar) suponía la humillación de por vida para estos menores, que llevaban en sus señas de identidad su condición de abandonados. El nombre de sus padres que figuraba en el registro también solía ser Expósito A finales del siglo XIX, algunos hospicios (también llamados casas de expósitos trataron de invertir esta tendencia, inscribiendo a los niños con el nombre del santo del día. Hasta 1921 cambiarse el nombre o el apellido de Expósito por cualquier otro costaba dinero. En 1958, el reglamento del Registro Civil obligaba a colocar un nombre para el padre en el caso de las madres solteras, con el objetivo de salvar el decoro. Cuarenta y siete años después, los expósitos pasan a la historia. El primer cambio visible de esta ley no vino hasta 1993, cuando se añadió un segundo párrafo al articulado, que permitía a los interesados cambiar el nombre del padre o la madre ficticios una vez cumplieran la mayoría de edad. Finalmente, en el año 2000, el Defensor del Pueblo recomendó al Ministerio de Justicia modificar la ley ante las reclamaciones de quienes no querían estar obligados a tener un padre o una madre ficticios en los expedientes que regulasen su vida civil. Aunque el Ejecutivo popular aceptó la propuesta, no se llevó a cabo. Niños adoptados en el extranjero Del mismo modo, el Consejo de Ministros también modificó el reglamento de la ley del Registro Civil para garantizar que los hijos adoptados, en especial los procedentes de países extranjeros, puedan omitir los datos de la filiación originaria cuando se produzca una nueva inscripción de nacimiento. Así, los menores adoptados en el extranjero podrán argumentar, a todos los efectos, que su lugar de nacimiento se corresponde con la residencia de sus padres adoptivos. En este supuesto, se establecerá un procedimiento especial que permitirá prescindir del expediente y omitir cualquier referencia a los datos originarios del menor.