Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 9 7 2005 Madrid 43 Un centenar de personas realizó ayer una marcha de protesta desde Ciudad Lineal hasta el Juzgado de lo Penal, adonde acudieron los 16 procesados CHEMA BARROSO Los acusados de okupar el Laboratorio 3 niegan que usaran el edificio para vivir El primer juicio contra miembros del colectivo quedó visto para sentencia b Los procesados afirmaron que De imprimir los cuentos de Calleja a centro de autogestión Érase una vez un edificio de uso industrial dedicado a imprimir los célebres cuentos de Calleja que hicieron las delicias de varias generaciones de españoles. La historia ocurrió en Lavapiés en el siglo pasado y continuó sin variación hasta que Saturnino, el encargado de plasmar en el papel esas fábulas, y seguidor de la tradición familiar, falleció. Con él, esa actividad en el inmueble cesó. Corría el año 1982. Pasó el tiempo y el enorme inmueble, que constaba de dos naves de tres plantas y un garaje, no volvió a ser alquilado por sus propietarios. Hasta que en la madrugada del 9 de febrero de 2002, cuando Madrid vivía las celebraciones propias del Carnaval, un grupo de personas se adentró en el e hicieron borrón y cuenta nueva Formaban parte del movimiento okupa y querían denunciar la especulación urbanística, el elevado número edificios abandonados, la precaridad de las viviendas y la falta de espacios para uso público Vivieron 16 meses meses e hicieron oídos sordos a los requerimientos de sus dueños, que denunciaron lo ocurrido, hasta que, el 9 de junio de 2003, la Policía se vio obligada a intervenir. Desalojó a los 22 okupas que no opusieron resistencia, y detuvo a seis de ellos por estar indocumentados. Tiempo después, el inmueble se derribó para construir un bloque de pisos que aún no ha concluido. Y colorín, colorado este cuento se ha acabado. entraron para denunciar la existencia de espacios abandonados. Los dueños indicaron que se les impidió el acceso y que destrozaron el local M. J. ÁLVAREZ MADRID. No forcé la cerradura: la puerta estaba abierta El edificio no lo vigilaba nadie Yo no vivía allí: era un centro social Había muebles y enseres pero nadie nos dijo que nos fuésemos Así, hasta 16 veces consecutivas. Las mismas preguntas y las mismas respuestas repetidas por todas las partes en la vista oral celebrada ayer en el Juzgado de lo Penal número 5 de Madrid contra los 16 jóvenes acusados de los delitos de ocupación ilegal del inmueble, situado en el número 103 de la calle del Amparo (Lavapiés) al que bautizaron como Laboratorio 3. Previamente, una marcha de protesta en la que participó un centenar de personas acompañó a los procesados desde Ciudad Lineal hasta la sede de los tribunales, en el marco de la semana reivindicativa que llevan a cabo bajo el lema: Rompamos el silencio Hasta el lugar se desplazaron seis furgones de la UIP, conocidos como antidisturbios en previsión de incidentes. No los hubo. uno de los acusados una multa de 900 euros- -149.000 pesetas- -por un delito de ocupación ilegal, mientras que la acusación particular en representación de los propietarios del edificio, solicita para cada uno una multa de 9.000 euros- -1.494.000 pesetas- -o, prisión, en caso de no hacer frente a la sanción. El representante del Ministerio Público consideró probado que en la madrugada del 9 de febrero de 2002, dieciséis jóvenes penetraron en un inmueble desocupado de la calle del Amparo, con la intención de vivir en él permanentemente Tras forzar y cambiar las cerraduras, permanecieron allí hasta el 9 de junio de 2003- -en contra de la voluntad de sus dueños- cuando fueron expulsados por la Policía. Los imputados- -siete mujeres y nueve hombres- -relataron que entraron a dicho lugar 300 personas, de manera no planificada tras haber participado en un pasacalles y, que después, en asamblea, decidieron convertir el lugar, abandonado desde hacía 20 años en un centro sociocultural destinado a denunciar la especulación y el abandono de los edificios industriales del barrio. Aseguraron, a preguntas de la acusación particular representada por María Mormeneo Cortés, que el por su carácter de centro público el acceso era libre y pasaron miles de personas por él; jamás cobramos por las actividades que desarrollábamos ni teníamos un bar. La gente sólo daba su voluntad: una cantidad simbólica Todos ellos negaron dormir o habitar ahí a diferencia de lo ocurrido en los Laboratorios 1 y 2 y que así lo acordaron entre todos. Justificaron la presencia de numerosos colchones en las concentraciones que realizamos, con el apoyo y participación de numerosos vecinos Contradicciones Esta versión no concuerda con la ofrecida por los propietarios, quienes negaron el abandono. Fue el caso de Felipe S. B. que compareció en el juicio en calidad de testigo y afirmó que su edificio permaneció ocupado dieciséis meses, se nos impidió el acceso y, finalmente, lo destrozaron Subrayó que en el lugar estuvo viviendo el portero de la finca hasta unos meses antes de ser ocupado informa Efe. Para demostrarlo, indicó que había una biblioteca con numerosos volúmenes, mobiliario y vehículos en el garaje, extremos reconocidos por los acusados, quienes señalaron que su deterioro era evidente por los animales muertos, ventanas sin cristales y agujeros en los muros. Felipe recalcó que ha sido un golpe económico y moral La puerta estaba abierta. Entramos con 300 personas tras un pasacalles según los acusados El golpe no sólo ha sido económico sino moral por los destrozos y daños causados indicó la propietaria Multas de 900 y de 9.000 euros El juicio, el primero contra los okupas en la capital, quedó visto para sentencia y se mantuvieron las peticiones de penas previstas en las conclusiones preliminares, después de ocho horas de sesión. El fiscal reclama para cada