Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 9 7 2005 Internacional ATENTADO EN LONDRES LA CAPITAL RECUPERA SU PULSO 27 Un pasajero corría ayer para entrar en el vagón del metro, en plena hora punta, en una plataforma vacía de la estación londinense de Kennington AP JORDY ADRIÁ Dos mujeres muestran una fotografía de su amiga, Miriam Hyman, desaparecida desde la mañana de los atentados terroristas en la capital británica tobús. ¿Dónde irían a parar esas personas? En el hotel la psicosis cundió pronto: Enseguida vimos cómo la Policía se llevaba a un chico de aspecto árabe que llevaba una cámara. Fue el caos. Nos tuvieron todo el día recluidos, no nos permitieron salir. Adiós a nuestros planes. Ayer nos tocaba la excursión Londres de noche, recorrido por los pubs victorianos. Otra vez será En la escalinata del British, seis estudiantes madrileños tratan de encontrar paralelismos en lo que vivieron entonces (el aciago 11- M) y ahora. Están alojados en una residencia de Barbican, y tienen que desplazarse al centro cada día para recibir clases de inglés. Igual que en España nos decían que había sido ETA- -comenta Nuria Saura- -cuando a mí mis amigos en Italia ya me estaban contando que era AlQaida, ayer me envió un mensaje por el móvil mi padre, para advertirme de que no cogiera el transporte público, cuando aquí aún no sabíamos absolutamente nada María estudia periodismo y a la hora de autos estaba en un vagón de metro, precisamente en Kings Cross: Testimonio de una española, a setenta metros del autobús reventado: Parecía irreal, si apenas sonó como la explosión de una bombona de butano Menos aglomeraciones y algunos (muy pocos) locales cerrados eran síntomas de lo ocurrido. El metro fue recobrando el pulso Fue un desastre, primero comunicaron que había un incidente técnico, luego la gente empezó a hablar de un choque de trenes, y después nos echaron de allí con cajas destempladas. Nos dijeron que arriba nos informarían sobre los autobuses de conexión, pero no hubo nada de eso. Sólo desorden Tras intensas gestiones, localizamos también a Carina López, una de esas enfermeras españolas exportadas al Reino Unido por su excelente formación. Carina trabaja de matrona en el Saint Mary s Hospital, uno de los centros asistenciales que atiende a heridos en los atentados porque está en Paddington, muy cerca de la explosión de Edgware Road. No supe nada hasta que llegué cerca del hospital, lo escuché en la radio del coche. Me topé a mis compañeros de urgencias esperando, con camillas y sillas de ruedas... Lo demás ya lo he conocido por referencias: que llegaron seis heridos críticos y una treintena más de diversa consideración. Los móviles se vinieron abajo, por saturación en sus ropajes tribales, y preñada de oportunidades para los europeos continentales. Pocos comercios cerraron ayer, aunque algunos lo hicieron. Algún deli y algún kebab (la comida rápida al estilo londinense) exhibían un cartel informativo due to events... debido a los acontecimientos... Los aros olímpicos en Westminster El metro fue recobrando el pulso, poco a poco. Desde la relativa periferia de Old Street a Saint James Park, con transbordo en Bank, apenas había pasajeros a las dos y media del mediodía. Mucho más crowded (abarrotado) hacia las cinco en Victoria Line. Escalera mecánica arriba, van grabándose en la retina las escenas de los musicales de moda, publicitados en el suburbano. Mamma Mía, King Lion, Mary Poppins... El West End quiere volver a levantar el telón, sin ratoneras. En la estación de metro de Westminster, affiches con los cinco aros olímpicos prendidos al nombre de la ciudad, London, recuerdan qué fácil es también el transbordo del sueño a la pesadilla. Pocos comercios cerrados Carina es una extranjera como tantos otros, más o menos de paso en una ciudad tejida a base de eso, del melting pot de razas y de culturas, de los tránsitos y los apegos, del regusto imperial de los turbantes y las casacas. Una metrópoli embriagada de olores especiados y de vestales de ébano, silenciosas