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26 Internacional ATENTADO EN LONDRES: LA CAPITAL RECUPERA SU PULSO SÁBADO 9 7 2005 ABC Ramos de flores depositados ayer junto a la estación de metro de Kings s Cross, uno de los objetivos terroristas REUTERS CHEMA BARROSO Los madrileños dejaron ayer flores junto a la Embajada del Reino Unido en homenaje a las víctimas del 7- J Los londinenses volvieron a utilizar ayer el transporte público con cierto aire de desconfianza, como AFP estas personas en el segundo piso de un autobús. Bajo ellos, la leyenda de un anuncio: Terror absoluto Londres desaceleró su paso habitualmente frenético, pero la union jack a media asta quiso ser la única e inevitable ostentación del dolor, en las Casas del Parlamento, en Buckingham Palace y en el resto de los edificios representativos El transbordo del sueño a la pesadilla TEXTO: BLANCA TORQUEMADA ENVIADA ESPECIAL LONDRES. De momento (la herida quizá está aún demasiado fresca) la emoción no se ha diseminado por las calles, como si un pudor contenido se hubiese adueñado de unos ciudadanos que no saben con qué cara afrontar esta situación traumática, ni qué expresiones externas son las adecuadas. Cotidianeidad ansiada, pero imposible en la práctica. Ululan las sirenas, zumban los helicópteros y los puntos negros de los atentados están marcados por las cintas de plástico del cordón policial y los cortes del tráfico rodado. Prácticamente no hay lazos negros, ni velas, ni ningún otro símbolo solidario de la tragedia. Algo llamativo (por omisión) que seguramente cambiará a medida que la muerte, o la mutilación u otras secuelas irreversibles empiecen a tener nombres, apellidos, rostros. Los de esos commuters (usuarios) del transporte público que el jueves tenían billete hacia el abismo y la destrucción más irracional. A cuentagotas, los medios de comunicación van escarbando en los datos, por ahora confusos o escamoteados, y ya el Evening Standard colocó en la tarde de ayer en su portada la fotografía de tres de los ausentes en este bosque de incertidumbres. Russell Square se ha convertido en la base de operaciones preferida por los periodistas, porque está a sólo dos pasos del esqueleto del único zarpazo a flor de piel (lo demás ha quedado sepultado en el metro) de estos ataques: los restos del autobús desventrado por una bomba en el cruce de Woburn y Tavistock. Metódica y concienzudamente, las autoridades envolvieron este escenario del horror tras una cortina infranqueable (también visualmente) de lonas y andamios. Muchos españoles Muchos españoles en la zona. En cada esquina. Muy cerca queda el British Museum (que ayer, en ese ejercicio de flema necesaria, abrió sus puertas) y allí, a media mañana, aguardaban Laura y su familia, vecinos de Guadalajara, al microbús que los iba a trasladar a Heathrow para regresar a España. Han sido seis días de vacaciones más intensos de lo que esperaba, confiesa, sobre todo porque su hotel, el mastodóntico Royal National, está enclavado justo donde reventó el autobús. No nos lo pudimos explicar, porque no sonó muy fuerte. Fue algo así como si una explosión de una bombona de butano, ¡bum! Este testimonio de primerísima mano lo refrenda con su cámara digital, y muestra unas fotos de la parte trasera del vehículo masacrado tomadas sólo trece minutos después de los hechos. Aún no da crédito. Imagínate lo cerca que estábamos y no vimos absolutamente ningún muerto, ningún resto humano, sólo la chapa retorcida del au-