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ABC SÁBADO 9 7 2005 Internacional ATENTADO EN LONDRES REPERCUSIONES POLÍTICAS 25 Durante los últimos veinte años, la capital británica ha albergado a los responsables y los portavoces de las más sanguinarias organizaciones del terrorismo islamista internacional sin apenas cortapisas Hacia el fin de dos décadas de tolerancia con el integrismo islámico TEXTO: ENRIQUE SERBETO. ENVIADO ESPECIAL AP Temor en Italia por la amenaza de Al Qaida J. V. BOO ROMA. Ante las amenazas directas de Al Qaida para la Yihad en Europa el Gobierno italiano reforzó ayer su seguridad con alarma general en torno a todos los objetivos sensibles según manifestó el primer ministro Silvio Berlusconi en Escocia después de recibir una llamada del ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, quien informó también al presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, de las medidas complementarias para evitar que se repita en Roma lo sucedido en Madrid y Londres. Roma cuenta con un mecanismo de seguridad establecido el Año Santo del 2000, y activado cada año durante las fiestas de Navidad y Pascua- -en las que se aplica un sistema de control de los transportes y de las multitudes que acuden al Vaticano- -para evitar un ataque de gran impacto simbólico y mediático en el corazón del Cristianismo. Mientras el Gobierno aprobaba el reforzamiento de las medidas de prevencion los ministros de la Liga Norte aprovechaban la alarma para pedir el regreso de las tropas de Irak. Berlusconi anunció ayer mismo que retirará 300 hombres tras el verano. LONDRES. En el Reino Unido hay no menos de un millón y medio de musulmanes de toda procedencia, muchos de los cuales acudieron ayer- -viernes- -a las oraciones rituales en las miles de mezquitas repartidas por todo el país. Todo el mundo, empezando por los imanes que dirigían la oración, trata de mantener la calma para evitar que las consecuencias del atentado del jueves puedan desencadenar graves conflictos sociales. Y es posible que la flemática sociedad británica llegue a mantener durante un tiempo las apariencias, pero parece inevitable considerar que ha terminado el largo periodo en el que la política de tolerancia del Gobierno permitía que en ciertos barrios de la ciudad se la llamase Londonistán La mezquita de Finsbury Park es la que usaba para sus sermones incendiarios el egipcio Abu Hamza, el predicador tuerto que fue detenido el año pasado, sólo cuando se descubrieron conexiones con un depósito de armas y después de los atentados de 11 de septiembre en Estados Unidos. Ayer el sermón fue dirigido por un palestino, Mohamed Sawalha, que no dejó en ningún momento que se le escapasen otras palabras que las de condena contra el terrorismo, los llamamientos a la concordia y las incitaciones a que quienes hayan cometidos estos crímenes, sean musulmanes o no, sean castigados por ello Un imán dirige la plegaria del viernes, ayer en la mezquita central de Londres vestigaciones? Según informaciones de prensa, el primer sospechoso de haber organizado este atentado de Londres sería uno de los beneficiarios de la política de tolerancia. El marroquí Mohamed Al Garbuzi, Abu Isa ha vivido 16 años en Londres y desapareció el año pasado de su domicilio, cuando se supo que la policía española le relacionaba con Jamal Zougam, uno de los autores del 11- M. Durante mucho tiempo, los servicios secretos británicos le habían interrogado, pero siempre había negado cualquier implicación en los atentados de Casablanca de 2003, a pesar de que la Policía de su país lo relacionaba con el llamado Grupo Combatiente Islámico Marroquí. Los expertos consideran que los tiempos en los que la Policía miraba para otro lado terminaron con la detención del famoso agitador Abu Hamza, y que después, la comunidad islámica ha entendido que no puede seguir desa- AFP Una política errática Sin embargo, durante las últimas dos décadas, la capital británica ha albergado a los responsables y los portavoces de las más sanguinarias organizaciones del terrorismo islámico internacional. Mientras sus comandos degollaban a cientos de personas en Argelia, los representantes del Grupo Islámico Armado (GIA) editaban en Londres sus boletines y recaudaban fondos, sin ser molestados más que por las autoridades fiscales. En opinión de Claude Moniquet, director del Centro Europeo de Inteligencia Estratégica y Seguridad, es evidente que el Gobierno británico está pagando ahora las consecuencias de esa política de tolerancia Ayer, las mezquitas estaban sometidas a una vigilancia más que evidente, pero no tanto destinada a controlar los movimientos de los fieles, sino, sobre todo, a asegurarse de que ni siquiera la incómoda presencia de numerosos periodistas pudiera entorpecer la vida normal en un día de oración. El objetivo es, ante todo, que no se rompa la convivencia en la macedonia racial de la sociedad británica. ¿Qué pasará cuando avancen las in- Mohamed Al Garbuzi, Abu Isa el primer sospechoso de planear el atentado, sería uno de los beneficiarios de la política de tolerancia fiando abiertamente las reglas del país que los acoge. El atentado de Londres podría forzar un punto más allá de lo que pueden ser el control de las apariencias externas de muchas mezquitas, estos días afanadas en aparecer políticamente correctas y celebrando inocentes jornadas de puertas abiertas a un control más riguroso de lo que sucede puertas adentro de muchas comunidades extremistas. Ayer mismo, mientras el imán Sawalha trataba de predicar en nombre de la convivencia intercomunitaria, un grupo llamado Hizb Ut- Tahir difundía un panfleto con un comunicado dirigido a la comunidad musulmana británica, en el que no se dejan dudas sobre cuáles son las corrientes que fluyen por debajo de ciertos grupos: En momento de grandes pruebas, el Islam nos pide sabr (paciencia) porque es posible que en los próximos días los símbolos de la comunidad musulmana, como las mezquitas, sean objeto de vandalismo Pese a ello, aconseja que nuestra mejor acción debe ser pedir a Allah que levante a la Ummah islámica y a nuestro mensaje, de manera que podamos volver a vivir bajo las justas leyes islámicas en un Estado califal y que nuestra comunidad pueda consumar el Islam, que será la luz brillante en la oscuridad que padece el mundo