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24 Internacional ATENTADO EN LONDRES REPERCUSIONES POLÍTICAS SÁBADO 9 7 2005 ABC Blair sale reforzado de la tragedia para aplicar su programa de ley y orden La oposición cierra filas con el premier británico y ofrece su pleno apoyo al Gobierno del 7- J avalan ante la opinión pública inglesa la permanencia de las tropas británicas en Irak, asegura The Economist EMILI. J. BLASCO. CORRESPONSAL GLENEAGLES. Ni herida de muerte para Tony Blair ni retirada anticipada de las tropas británicas de Irak. La masacre de Londres, en realidad, refuerza al primer ministro y su intención de mantener los 8.500 soldados en aquel país, según avanzaba ayer el editorial de la prestigiosa revista The Economist, en la línea de los primeros análisis de la Prensa británica. Si la jubilosa consecución de los Juegos Olímpicos significó un triunfo para Blair, el abrupto cambio del ánimo de los británicos con las bombas de Londres no ha supuesto también un giro en el destino del primer ministro, sino todo lo contrario. Ambas cosas abundan en un mismo sentido: la notable recomposición del liderazgo de Tony Blair, tan debilitado en el último año. El razonable éxito de la cumbre del G- 8, en la que se han alcanzado acuerdos más sustanciales que en ninguna otra celebrada antes por ese grupo de los países más industrializados del mundo- -según ha apuntado un obserb Los dramáticos sucesos vador- constituye una tercera carta que, en apenas dos días, ha venido a parar a la mano de Blair, por no contar también el as de la reforma de la Unión Europea. Como en parte pasó con George W. Bush y el 11- S, el jueves sangriento -así lo llamaba ayer el editorial de The Times- -ha dado contenido al mandato de Blair, en este su tercer y final periodo en el número 10 de Downing Street. Con su marcha ya anunciada, todo lo que cabía esperar en la política británica para los próximos meses era una constante cábala sobre cuándo pasaría el testigo al canciller del Tesoro (ministro de Hacienda) Gordon Brown. Debido a su propia debilidad política, Blair tuvo que basar su campaña de las elecciones del pasado mes de mayo en un mano a mano con Brown. Ahora, en las campas escocesas de Gleneagles, en los laureles de Singapur, y en los destrozos de las bombas de Londres, ha emergido la figura única de Blair, nuevamente con talla de estadista. Uno de los trenes atacado, entre las estaciones de Liverpool Street y Aldgate ra convertirse este año en el nuevo líder tory David Davis, ofreció todo su apoyo al Gobierno para superar la situación provocada con los ataques. Curiosamente, fue en esa actitud de tender la mano cuando la propia imagen de Davis adquirió el formato de posible líder de la oposición que hasta ahora no había logrado encontrar. La oposición no ha señalado posibles errores en la gestión de la crisis y, en general, la opinión pública ha valorado la rápida actuación de los operativos de rescate de las víctimas en los túneles del metro. El único debate se ha centrado en el hecho de que los servicios de inteligencia no hubieran detectado la preparación de los atentados y en la posibilidad de que las fuerzas de seguridad hubieran bajado la guardia, demasiado atentas a la cumbre del G- 8. El primer ministro, en cualquier caso, ha negado que se hayan producido errores en el estado de alerta. No sólo sale reforzada la persona de Blair, sino también su política. La presencia de las tropas en Irak en realidad no era objeto de debate, aunque la mayoría de la población se muestra desde hace tiempo contraria a la guerra. La exigencia de la inmediata vuelta a casa de los soldados realizada por el diputado ex laborista George Galloway, que renovó su acta en las pasadas elecciones con un discurso demagógico destinado al electorado musulmán, ha sido vista como algo estrambótico, totalmente fuera de lugar en este momento de tragedia. Incluso The Guardian, que considera que el ataque en Londres es consecuencia de la agresión militar contra El respaldo de los torys Incluso la oposición ha cerrado filas en torno al primer ministro en la hora terrorista. En la breve sesión parlamentaria celebrada el jueves por la tarde en la Cámara de los Comunes, el portavoz de Interior de los conservadores, y aspirante con más posibilidades pa- El gobierno tiene en su mano instaurar el carné de identidad, endurecer las leyes antiterroristas y vigilar la inmigración El primer ministro británico niega que se hayan cometido errores en el estado de alerta Irak, estima que es tarea del primer ministro no aceptar el chantaje terrorista y hacer frente al nuevo peligro. Por su parte, Ken Livingstone, alcalde de Londres, crítico con la intervención en Irak, ha preferido no pronunciarse sobre una relación directa entre la acción bélica en aquel país y los atentados del 7- J. Blair tomó posesión de su tercer mandato con un programa de ley y orden que podía verse obstruido por algunos diputados de su corta mayoría. Ahora tiene la ocasión de llevarlo a cabo, de convencer a los británicos sobre la necesidad de instaurar el discutido carné de identidad, un documento que los ciudadanos del Reino Unido no conocen desde la Segunda Guerra Mundial, y de endurecer las leyes antiterroristas que últimamente ha debido aguar por falta de apoyo en el Parlamento. También tendrá más argumentos para establecer un mayor control de la inmigración. Tony Blair cuenta con el apoyo de la oposición británica POOL