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108 VIERNES 8 7 2005 ABC Televisión y radio A diferencia de lo sucedido hace un año en Madrid, la cobertura televisiva de los atentados registrados ayer en Londres se vio afectada por un control informativo que redujo las dimensiones de la tragedia hasta minimizarla en la pantalla Carolina Ferre trasnochará a partir de la próxima temporada. La valenciana ha aceptado una oferta de la que fue su casa hasta el pasado abril, Telecinco, para conducir un late night de nueva factura. Londres, desde muy lejos TEXTO: JESÚS LILLO España directo se estrena con un 15,9 de share y TVE- 1 pierde casi cinco puntos en la tarde ABC MADRID. La nueva apuesta de TVE- 1 para su franja de tarde, España directo obtuvo en su estreno el pasado miércoles una audiencia de 1.211.000 espectadores, con un un 15,9 de share El espacio, que nace envuelto en la polémica por su puesta en marcha con una productora privada, no favoreció a la cadena pública, que vio cómo la franja de tarde (14,7 descendió casi cinco puntos respecto al día anterior. La tarde la ganó por segundo día consecutivo Antena 3, con un 24,9 de share Telecinco ocupó la segunda plaza (21,9 seguida de la Forta (21,5 Por otra parte, el Consejo de Administración de RTVE trató ayer el caso España directo y acordó dedicar la próxima reunión- -denro de quince días- -a estudiar los números y la naturaleza del programa antes de pronunciarse a este respecto, rechazando una propuesta del PP para que se retirara de inmediato de la rejilla. Mientras, los trabajadores de TVE continúan con su boicot a España directo con el objetivo de que se produzca íntegramente en casa. MADRID. Bregada en atentados terroristas de gran escala, pedía Ana Blanco, a media mañana de ayer, disculpas por la crudeza de las imágenes que sin control previo y procedentes del satélite fluían por la pantalla como improvisado relato de la cadena de atentados de Londres: heridos de diversa consideración desfilaban ante los objetivos de los cámaras que, desde muy lejos, realizaban la señal de la tragedia. La sangre, sin embargo, no llegó al río. Habituada a enfocar de cerca y sobre el asfalto las vísceras de las víctimas de ETA, las emisoras españolas rompieron el 11- M el severo protocolo informativo establecido en la cobertura de las ofensivas terroristas tras el 11- S norteamericano. La transparencia del recuento de víctimas, la retransmisión en falso directo de la investigación policial por parte de Ángel Acebes y la difusión de primeros planos de la masacre compusieron hace ahora un año y pico la secuencia de la matanza de la red de Cercanías, episodio que las emisoras españolas editaron con precisión y crudeza, extrema pero ajustada al guión escrito por los fundamentalistas islámicos en una de las páginas más sobrecogedoras y determinantes de la reciente historia de España. La protección de las víctimas y el respeto a su dolor sirvió para poner en entredicho, una vez sepultados los muertos y restablecido el orden informativo, el trabajo de los reporteros que el 11 de marzo dirigieron sus objetivos hacia los vagones donde estallaron las mochilas de los terroristas. Se exigió prudencia. Se pidió silencio. También se encendieron velas en Atocha, hasta quemar el aire de la estación. Y plantaron cipreses y olivos conmemorativos en un par- Las cámaras se saltaron en contadas ocasiones el férreo cordón de seguridad que próximo para que la gente paseara su pena, pero a los muertos ni mirarlos, como si la historia, capítulo bélico, la escribieran desde entonces poetas con los ojos cerrados. Afortunadamente, las cámaras se saltaron el cordón policial de la nueva ética narrativa. Ayer, en Londres, no pasó nada. La televisión quizá muestre hoy las velas prendidas en memoria de las víctimas, pero la tragedia no llegó a reflejarse en la pantalla cuando la audiencia buscaba respuestas. Política informativa de la nueva red de lejanías. Suspendido el servicio en línea 7. El desconcertante vacío visual impuesto por las autoridades británicas llevó a las cadenas españolas a desentenderse paulatinamente de lo sucedi- AFP do. El hermano de la viuda del hombre que atropelló Farruquito, Arguiñano y su hermana, el príncipe de Bel Air, Frijolito y el resto del reparto de la función que esta temporada representa la tele volvieron a escena. Porque en Londres no pasaba nada. Dicen los expertos que la ignorancia mediática del fenómeno y las actividades terroristas es la mejor respuesta para sus efectistas escenografías criminales. Sin embargo, el precio resulta demasiado elevado para un público que- -distraído y perdido, como una cadena sin material que emitir- -pasa páginas de una historia que merece ser iluminada con focos más potentes que los que proporciona una vela encendida en la acera. Una reivindicación en directo ABC