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ABC VIERNES 8 7 2005 Espectáculos 63 La casa de cera Cuando Texas corre por la sangre y viceversa EE. UU 2005 Director: Jaume Collet- Serra Intérpretes: Elisha Cuthbert, Paris Hilton, Chad Michael Murray JOSÉ MANUEL CUÉLLAR enos aquí prestos de nuevo a hacer de las calles un río de sangre desgarrando, mutilando, machacando y aplastando a los cotillas que en el mundo son. Ya saben, los que entran donde no deben mientras el espectador se cabrea tanto por su torpeza que al final se ponen de parte del malo para que los destrocen en mil pedazos. En esta ocasión el motivo de Collet- Serra es un remake de Los crímenes del museo de cera la obra que en 1953 dirigió André de Toth y protagonizó el gran Vincent Price. Aquellas eran palabras mayores, más por la originalidad y frescura que aportaba que por la calidad en sí de la obra, simple e ingenua incluso para aquel tiempo. El catalán afincado en Hollywood ha optado por rodear a Toth, eludiéndole, para hundir sus fauces en carnes de jovenzuelos con ansias de sangre y emociones fuertes. Su camino lleva más a Texas (matanza y secuelas) que a la finura y sutileza creada por De Toth. Cierto es que la primera hora es mantequilla pura, resbalosa y pastosa, un tempo que deja en evidencia a la mayoría de los actores, que patinan en las escenas donde se requiere más talento que músculo. Pero al minuto 55 de rodaje suena el chupinazo, y ya todo es una montaña rusa a lo bestia, donde los vagones descarrilan, la brutalidad y bestialidad del ser humano brota por doquier y donde las fauces babean sedientas de sangre. Ahí es donde se nota más la presencia del gore de Texas, con desbandada de todos los sentidos y con concesiones salvajes a la galería. Y está París Hilton, que protagoniza escenas irrisorias, dentro y fuera de la pantalla. Dentro, porque su imitación de la escena del striptease de Basinger ante Rourke en 9 semanas y media es plenamente merecedora del final que Collet- Serra le depara en el filme. No es de extrañar que en los cines de Hoollywood los espectadores saltaran alborozados y regocijados ante el brutal final de la rubia de oro. Del resto queda la acción, que es vertiginosa, y el desenlace, apocalíptico y con destreza en la puesta en escena, aunque en líneas generales queden flecos, como gente que no se muere ni a la de tres, así les asesten cual Toro Sentado a Custer en Little Big Horn, o de dudas de los malos según el que esté enfrente sea el bueno o el menos bueno. Aunque la calidad del filme es limitada por su gratitud al horror texano, la bomba de la taquilla está garantizada. Aquí, ya se sabe, cuantos más litros rojos derramemos, más euros nos meteremos en el cofre. H Su perro sí que da miedo Paris Hilton, protagonista de la película, es la heredera de uno de los mayores emporios hoteleros del mundo y ha hecho de su vida un rentable reality show ROSA BELMONTE Una supone que Paris Hilton no habría tenido ninguna duda para entrar en un sitio llamado La casa de cera porque su perfil es el típico de la lerda de película de miedo que va a investigar al sótano justo cuando se ha ido la luz. Aunque probablemente pensaría que House of wax es un lugar donde hacen depilaciones brasileñas. La rubia heredera suele aparecer en la lista de los más tontos de Estados Unidos, una lista que el Día de los Inocentes publica un señor (otro que tal) que el resto del tiempo se dedica a hacer anuncios de bolígrafos. Pura envidia. La chica ha hecho de su vida un rentable reality show No sólo por su participación en The simple life (impagable la escena del primer año, cuando vomitó al pelar un pollo) sino por sus actos cotiLa rubia dianos. heredera suele apare- Por ejemplo, gracer en la bar un vílista de los deo porno más tontos con su novio que de EE. UU. acaba en internet. O dejar que le destripen el archivo de su teléfono móvil, teniendo sus amigos famosos que cam- biar de número. Y todo porque a su contraseña se accedía respondiendo el nombre de su mascota, que es de sobra conocido: Tinkerbell, ese espantoso chihuahua tan parecido a su dueña. Nacida en Nueva York en 1981, es hija del hotelero Nick Hilton y de la antigua actriz Kathy Richards. Pero Paris no es una pobre niña rica sino una superestrella de la nada. Una máquina de hacer negocios. Alterna la televisión The simple life The O. C. Veronica Mars con el cine Wonderland La casa de cera y con la canción, para lo que se vale de su propio sello. Atención al nombre: Heiress Records (Discos Heredera) Hay que tener narices. También cuenta con una línea de joyería, un perfume, una cadena de clubs y una autobiografía. En La casa de cera película de degollina teen comparte sustos con Elisha Cuthbert. Cualquier seguidor de la serie 24 sabe que esta mema es gafe, así que es evidente que a Paris le pasa algo malo en la película. Cortesía del director para disfrute de los enemigos de la rubia. Y dice que en dos años se retira, que está enferma de fama. Lástima.