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40 Internacional VIERNES 8 7 2005 ABC El alcalde de París, Bertrand Delanoe, ayer a su llegada a la ciudad AFP El bloque anglosajón es infinitamente más poderoso y solidario que el francófilo Dura autocrítica de Lagardère, presidente del Club empresarial de apoyo al proyecto París 2012 básicos de la crisis económica y social de Francia son bien conocidos tras dos décadas de mal gobierno demagógico, tanto de izquierda como de derecha JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Francia vive la derrota de París en Singapur como un síntoma inquietante de decadencia nacional víctima del canibalismo del Estado, la incompetencia de sus gobiernos, el vampirismo de sus funcionarios, el cinismo corrupto de sus élites y la demagogia rampante de un presidente cuya gestión ha degradado las finanzas nacionales y agravado la fractura social. Arnaud Lagardère, presidente del Club empresarial creado para apoyar el proyecto París 2012, y uno de los patronos más influyentes de Francia, hace este análisis devastador del fracaso de la candidatura nacional: Francia ha perdido progresivamente toda influencia en la escena deportiva internacional. Geopolíticamente, el bloque anglosajón es infinitamente más poderoso, coherente y solidario que el bloque francófilo. Votar Londres era ir en el sentido del mundo actual. Las raíces de nuestra derrota son muy profundas. Cuando un país pierde la confianza en sí mismo, corre el riesgo de hundirse en una espiral infernal Stéphane Rozès, director de CSA, un influyente centro de estudios sociales, agrega: Los franceses corren el riesgo de interpretar el fracaso de Singapur como un indicador de la pérdida de influencia de Francia en el mundo. La política francesa atraviesa una crisis b Los datos muy profunda. La moral de los franceses es la más baja de Europa, cuando la situación económica y social objetiva no puede ser más negra Los datos básicos de la crisis económica y social son bien conocidos. Tras dos décadas de mal gobierno demagógico, de izquierda y derecha, la recta final del segundo mandato presidencial de Jacques Chirac culmina en un rosario de catástrofes: deuda pública colosal; déficits públicos desastrosos; estancamiento o incremento del paro; incremento de la pobreza; incumplimiento de los compromisos europeos; pérdida de influencia en Europa... El dinosaurio de Europa Entre un 70 y un 75 por ciento de los franceses tenían mala opinión de Jacques Chirac, antes de Singapur, cuando el semanario Newsweek lo consagraba como El dinosaurio de Europa Tras la derrota, presentada por radio y TV como una nueva y humillante batalla de Trafalgar, Dominique de Villepin, primer ministro, se apresuró a declarar que el gobierno mantendrá todas las inversiones previstas. La respuesta de los economistas ha sido brutal: ¿De dónde sacará el dinero? La nómina de los funcionarios se lleva el 40 por ciento del presupuesto nacional. Todo el impuesto sobre la renta debe consagrarse a pagar los intereses de la deuda pública. El 90 por ciento de la renta de los agricultores se cubre con subvenciones europeas. El parque inmobiliario del Estado es deficitario, ocupado por funcionarios y amiguetes que pagan alquileres ridículos a cuenta de un gobierno capaz de perder dinero con un patrimonio inmobiliario de 1400 millones de euros