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ABC VIERNES 8 7 2005 Atentados en Londres LOS ESPAÑOLES, TESTIGOS DE LA TRAGEDIA 23 Teléfonos de interés Embajada española en Londres 0044 207 235 5555 Oficina de Información diplomática para familiares en Londres 91 379 1625 27 28 Embajada del Reino Unido en Madrid 91 3190 200 04 08 12 16 Autoridades británicas para afectados en Londres 0870 1566 344 dificultades para llegar a su trabajo en Oxford Circus. Absolutamente todo el mundo vagaba por la calle dice. Diego cogió un autobús que se detuvo sin explicaciones en Elephant Castle, en la frontera con la Zona 1, centro de Londres, acordonada por la Policía: Allí vi cómo la muchedumbre se agolpaba alrededor de los escaparates de las tiendas con televisores. Cuando giré la cabeza y vi lanchas militares surcando a toda velocidad el Támesis, comprendí lo que había pasado Son como nosotros, personas humildes que viajaban en transporte público Dos víctimas del 11- M recuerdan con estas explosiones imágenes que estás intentando olvidar b Los atentados de Londres convir- Se calcula que 4.000 estudiantes y 5.000 turistas se encontraban ayer en la capital inglesa construir a través de los testimonios de algunos de estos miles de españoles que ayer fueron sorprendidos por la tragedia. Dori Brotons (Elche) Atención al cliente, 30 años Dori llegó a la estación de Edgware Road a las diez menos veinte de la mañana. En ese momento todo era un caos, y la falta de información, absoluta comenta Dori, que afirma que en Londres se respiraba una psicosis relativa a un atentado inminente. La gente esperaba que pudiera pasar esto y ha reaccionado con resignación El autobús alternativo que tomó para llegar a su trabajo, cuando todavía el velo de la desinformación cubría el impacto de la tragedia, apenas avanzó veinte metros. Palabras de Manjón tieron la jornada de ayer en un día difícil para todos los afectados por la matanza de Madrid. ABC habló ayer con dos de ellos I. G. ESLAVA MADRID. El mismo dolor. La misma angustia. El mismo drama humano. Los mismos porqués sin respuesta. Hoy es Londres; ayer, Madrid; anteayer, Nueva York... La sinrazón terrorista se rige por normas que el resto de los mortales no entienden, y que, con cada zarpazo brutal que asestan, vuelven a herir y a golpear a cada una de las víctimas del horror que esparcen. Los atentados de la capital del Reino Unido, por su similitud con los del fatídico 11- M, convirtieron la jornada de ayer en un día difícil para todos los afectados. Me siento bastante mal porque no comprendes la barbarie. En mi caso todavía más, siendo víctima. Al principio pensaba que era un simulacro para los Juegos Olímpicos Quien habla así es José Rodríguez, vigilante de seguridad en Atocha, que el 11 de marzo trabajaba en el andén en el que se produjo la segunda explosión de los trenes. Te vienen a la cabeza imágenes que estás intentando olvidar. Nadie en el mundo merece esto Para José, lo más importante es intentar solidari- El próximo país puede ser Portugal La presidenta de la Asociación 11- M Afectados por el Terrorismo manifestó ayer que a lo mejor, los próximos son los portugueses, debido a la vulnerabilidad que sufren todos los países Las polémicas palabras de la madre de una de las víctimas mortales del 11- M aludían a la famosa foto de las Azores en la que participaron los presidentes de EE. UU. George Bush; el primer ministro del Reino Unido, Tony Blair; el entonces presidente español, José María Aznar, y el ex primer ministro luso, José Manuel Durao Barroso. Los primeros tres países han sido ya escenarios de atentados del terrorismo islamista. zarnos con esta gente de Londres, que son igual que nosotros, personas humildes que ayer viajaban en transporte público Algo similar sintió Juan Antonio Díaz, otra de las víctimas de las bombas en la estación madrileña. Estaba trabajando cuando me enteré de la noticia. Mi estado por lo general no es muy animado, pero hoy, durante todo el día, me he sentido especialmente triste Para Juan Antonio lo peor es lo que esto conlleva: Parece que no va a terminar nunca, un país tras otro Marcos Suárez (Gijón) Camarero, 25 años Marcos utiliza el metro para acudir al trabajo desde su casa en Aldgate, a poco menos de cien metros del lugar de una de las explosiones. Ayer, afortunadamente, tenía el día libre. ¿Quién sabe qué me hubiera pasado si el atentado hubiera sido cualquier otro día? se pregunta Marcos. Estaría muerto conjetura. Se despertó asustado por las sirenas: Había un colapso total, La City estaba en la calle, todos los ejecutivos andaban deambulando Montse Suárez (Madrid) Contable, 31 años A las nueve menos diez de la triste mañana londinense, los responsables del suburbano en Liverpool Street decían que había fallos eléctricos en el metro mientras desalojaban a las numerosas personas de la estación. Estaba confundida, nadie decía nada, de repente todo estaba cortado, e irrumpió un despliegue de seguridad impresionante: bomberos, ambulancias, policías, perros olfateando a toda persona que llevara mochilas o maletines, incluso a un señor que llamaba a su familia por teléfono explica Montse a ABC. Su voz refleja la angustia vivida. He llorado confiesa. Diego González (Madrid) Recepcionista, 24 años Un mensaje a su móvil advirtió a Diego que el metro estaba estropeado A partir de ese momento empezaron sus