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20 Atentados en Londres ANÁLISIS VIERNES 8 7 2005 ABC La división entre la élite política y los españoles se ha ampliado. Un aspecto positivo de la reacción en España fue que no se dirigiera la ira contra la comunidad musulmana víctimas de los ataques, y los españoles en general, siguen sin entenderlo del todo. La política española se ha estancado en dos burdas posturas adoptadas por los principales partidos: el PP cree que fue Osama bin Laden quien ganó las elecciones, mientras que el gobierno socialista de Zapatero insiste en que el momento de los ataques fue una mera coincidencia. ¿En qué ha cambiado España desde los atentados? Cabría esperar que, en primer lugar, se hayan extremado las medidas de seguridad. Hasta cierto punto, las críticas por los fallos de seguridad españoles, que permitieron que se produjeran los ataques, se vieron aplacadas por la afortunada caza de los terroristas. Escalofriante advertencia Varias personas se cubren con mantas de emergencia tras la explosión de una bomba en un autobús en Tavistock Square REUTERS LA LECCIÓN: NO INCLINARSE ANTE EL TERROR ISAMBARD WILKINSON. Corresponsal en Madrid del Daily Telegraph l 11 de marzo de este año, el olor a cera de las velas ardiendo, los mensajes y las lágrimas regresaron a la estación de Atocha, doce meses después de que unos terroristas islámicos hicieran estallar bombas en los trenes de cercanías a primera hora de la mañana en la capital española, donde perdieron la vida 192 personas y 1.500 resultaron heridas. Se congregó una multitud para cumplir un minuto de silencio y volver a sentir la tristeza y la solidaridad que habían unido a la ciudad tras el impacto de las horribles explosiones que la paralizaron. Ayer se repitieron, en la carnicería infligida sobre Londres, las terribles imágenes de los atentados en Madrid, aunque, por fortuna, a una escala inferior. Los rostros cubiertos de sangre, los miembros colgando y el aturdido pavor en el rostro de los londinenses que salían traumatizados de las estaciones de metro, nos devolvieron el mismo terror y rabia amortiguados que sentimos a medida que se desarrollaban los acontecimientos en Madrid. Parecía que sólo era cuestión de tiempo hasta que la misma mano cruel y cobarde que tocó a Madrid se cerniera sobre Londres: ahora ambas capitales comparten la misma tristeza. Las solemnes manifestaciones masivas que se celebraron en Madrid, por un pueblo que se niega a habituarse a su prolongada experiencia con el grupo terrorista vasco ETA, impresionaron al mundo. Ese llanto ha calado E muy hondo en el sentimiento colectivo de Madrid. Parece frívolo decirlo, pero uno sentía el impacto y el dolor colectivo de los ataques y, a la vez, cierto orgullo al presenciar la firme reacción de los madrileños. Ayer pareció que los españoles compartían ese sentimiento de solidaridad con los ciudadanos de Londres. Como decía uno de los mensajes de Atocha: Todos íbamos en esos trenes En los atentados de Madrid, los terroristas habían atacado lo que entonces se consideraba una ciudad dinámica pero tranquila, charlatana pero a veces conscientemente provinciana. No fue sólo la escala, sino también el momento, tres días antes de las elecciones generales, lo que convirtió a Madrid en el centro de la atención internacional, al sufrir Europa su peor ataque desde el atentado de Lockerbie. Un precedente nada alentador Ahora cabe preguntarse cómo se gestionarán políticamente los atentados de Londres. En ese sentido, España no es un precedente alentador. El gobierno de centro- derecha y proestadounidense de José María Aznar fue derrocado de forma espectacular en las elecciones, entre acusaciones de que el PP había intentado culpar de los atentados a ETA. El presidente entrante, José Luis Rodríguez Zapatero, retiró a las tropas españolas de Irak entre reprobaciones encabezadas por EE. UU. de que la retirada era un acto de claudicación ante el terrorismo. Ediciones especiales con la noticia del atentado y el titular Matanza AP ¿Habían logrado los terroristas islámicos su primera victoria frente a la alianza occidental contra el terrorismo? ¿Fue, como afirmaron los terroristas, un acto de venganza contra el apoyo de España a la guerra de Irak dirigida por EE. UU. o un absurdo acto de venganza por la pérdida del reino musulmán de Al- Andalus en 1492? Desde el principio, el dolor y el impacto de los atentados del 11- M se embrollaron y confundieron con corrientes nacionales e internacionales. Debido a ello, las Siguiendo el rastro de las tarjetas de teléfono utilizadas en los atentados, la policía descubrió un grupo de terroristas en Leganés, un barrio de las afueras de Madrid. Rodeados, se suicidaron haciendo estallar varios explosivos, después de un breve intercambio de disparos con las fuerzas de seguridad. En lo que quizá fuera una escalofriante advertencia de los atentados perpetrados ayer, los terroristas, minutos antes de suicidarse, telefonearon a Gran Bretaña, pasando la antorcha faustiana a Londres. Hay 22 sospechosos de terrorismo, principalmente marroquíes, encarcelados por los atentados. El Ministerio del Interior ha creado un mando conjunto para coordinar las dos fuerzas policiales principales del país; contratado a más agentes antiterroristas y expertos en árabe; y aislado a los presos islamistas radicales después de que la prensa afirmara que estaban organizando grupos en la cárcel. Si el 11- M ha dejado algo más que dolor a los españoles, ha sido una comisión parlamentaria la que ha provocado que puedan sentirse verdaderamente avergonzados. La comisión se ha caracterizado por las murmuraciones y el intento de marcar goles, y no ha servido de nada. En todo caso, la división entre la élite política y los españoles se ha ampliado. Un aspecto positivo de la reacción en España fue que no se dirigiera la ira contra la comunidad musulmana. Parece que la lección en España ha sido que los políticos siguen preocupados por marcar goles, la gente sigue su vida y los familiares de las víctimas y las víctimas que sobrevivieron han sido en buena medida olvidadas, muchas de ellas con graves traumas mentales, y muchas luchando por vivir con graves disfunciones físicas. Sin embargo, la lección para los terroristas es sencillamente que los madrileños no se inclinaron ante el terror, como tampoco lo harán los londinenses.