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ABC JUEVES 7 7 2005 Deportes NO PUDO SER DECEPCIÓN EN LA CAPITAL 107 La desilusión de miles de personas se adueñó ayer de la Plaza Mayor. La alegría inicial derrochada con vítores de ánimo a la candidatura madrileña dio paso al desencanto. Madrid no fue una fiesta, pero se sintió orgullosa de sí misma ¡Otra vez será! TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTOS: ERNESTO AGUDO JAVIER PRIETO MADRID. Madrid no fue una fiesta. Aunque miles de personas, nacionales y extranjeras, inmigrantes y turistas incluidos, abarrotaron ayer la céntrica Plaza Mayor, vitoreando con sus aplausos a la candidatura madrileña desde primeras horas de la mañana, no pudo ser. El escenario que concentró las emociones de millones de españoles que no se despegaron de las señales de radios y televisiones acogió a la inmensa parroquia que, bajo un sol intenso, se disponía a vibrar con la celebración olímpica. Hasta que el sueño se truncó. Fue a las 12.39 cuando el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) Jacques Rogge, daba la noticia: Madrid no participará en la siguiente ronda La enorme decepción cayó como un jarro de agua fría sobre la multitud que se encontraba a la espera de conocer qué ciudad sería la que acogería los Juegos Olímpicos de Verano de 2012. Y la desilusión sustituyó a la inmensa alegría desbordada durante unos prolegómenos repletos de buenos augurios. El silencio IGNACIO GIL de que con mínimos apoyos de ese lado habríamos podido pasar a la gran final, Alberto Ruiz- Gallardón se limitaba a afirmar que es imposible saber las razones que han llevado a los miembros del COI a votar de un modo u otro El silencio se adueñó de la plaza. Abrazos largos conteniendo el desengaño y la frustración, suspiros y lágrimas en muchos rostros, fueron dando paso a la rabia y al enfado entre muchos asistentes por el desengaño que acababan de vivir a través de la enorme pantalla de televisión situada junto a la Casa de Panadería. Grupos de jóvenes empezaron a batirse en retirada cubiertos por banderas de España, olímpicas y de la Comunidad de Madrid. Cuestan 8, 9 y 10 euros, según el tamaño decía Manuel, quien, junto a su mujer, madrugó para hacer su agosto en la calle de las Postas. Callados, sudorosos y tristes, luciendo camisetas rojas, sombreros con el emblema olímpico, banderines y globos blancos con el lema Con Madrid dejaron la abarrotada plaza con su concurrencia reducida a la mitad. La llama olímpica se había apagado. Y los gritos estallaron: ¡No puede ser! ¡Eliminados! ¡Nos han dejado fuera! ¡Si somos los mejores! decía Emilio, madrileño. Y Melina, una voluntaria de Perú. Y Martín, de Albania. Y Jorge y Álex, padre e hijo, de Ecuador. ¡Es injusto. Que les vayan dando a París y Londres, me importa un bledo! decía un airado Manuel a sus amigos. ¡Es un timo! Hay mogollón de intereses y razones políticas. Nuestra candidatura es la que más apoyo popular tiene y la que tiene el 83 por ciento de instalaciones realizadas- -agregó- ¿De qué van los del COI? decía enojado. Otros, directamente, clamaban: ¡Manos arriba, esto es un atraco! Tras la conmoción y el desahogo se recobraron los ánimos. La larga lista de políticos del Ayuntamiento y de la Comunidad, encabezados por Ana Botella y Alfredo Prada, respectivamente, y el delegado del Gobierno, Constantino Méndez, que se refugiaron del asfixiante calor bajo una carpa, alabaron la importancia de haber llegado hasta el final, codo con codo con las grandes capitales del mundo y con un proyecto sobresaliente que no desmerece de los demás Los vítores de ¡Madrid! ¡Madrid! ¡Madrid! volvieron a tronar cada vez que de pantalla exhibía imágenes del vídeo promocional. No pasa nada! ¡A por ellos! ¡España es la mejor... eran los mensajes de aliento. Apuesta colectiva por Londres Los ánimos se recobraron a la espera de la decisión final, una vez asimilada la derrota. Y surgió una apuesta colectiva: Londres, mientras abucheaban a París. Lo importante es haber llegado hasta aquí. Hemos dejado el pabellón muy alto decía José. Los aplausos sonaron tras conocer a la elegida. Habían acertado. Inexplicablemente. Catherine, una turista alemana; los madrileños, Lucía, Toni y Raúl, la ecuatoriana Germania y el rumano Gabriel no daban crédito: No tiene apoyo popular ni dotaciones añadían. ¡Que no decaiga! tenemos que intentarlo otra vez ¡otra vez será! vociferaban otros, coreados por el resto. La ilusión olímpica volvió a renacer de nuevo, apenas desvanecida. Hemos dejado el pabellón muy alto. Hay que volver a intentarlo decía el público, recuperado ya de la decepción El sueño olímpico se desvaneció superado el mediodía, pero la multitud, que soportó un intenso calor, apostó por volver a ser candidata ERNESTO AGUDO