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94 JUEVES 7 7 2005 ABC Deportes NO PUDO SER GANÓ LONDRES 2012 Tony Blair pulveriza las ilusiones de Madrid y París Desolación en la candidatura española, que cayó muy pronto tras imponerse a sus rivales en la segunda votación JUAN M. GASTACA. ENVIADO ESPECIAL SINGAPUR. Amargura. La candidatura Madrid 2012 vuelve desolada de Singapur. Su eliminación en el tercer corte resulta un golpe demasiado duro, e injusto a criterio de muchos, para un trabajo tan bien hecho que la había llevado a ganar la segunda votación. En apenas cinco minutos, la delegación española pasó del sueño al abatimiento. De esta manera se confirma que cada miembro de este COI que preside Jacques Rogge es de su padre y de su madre. O, al menos, así parece ahora que ya no está en él Juan Antonio Samaranch. A Madrid, una vez acuñado con esta experiencia un reconocido prestigio en el movimiento olímpico, le queda ahora la satisfacción del deber cumplido y el objetivo inmediato de volver a intentarlo por tercera vez. Claro que también lo hará París, la gran derrotada quizá por su mal digerida superioridad inicial, que llora desde ayer idéntico anhelo, aunque a este paso no acabará de cicatrizar su herida olímpica. Mientras, Londres, pese a dejar tras de sí rastros que en nada favorecen la limpieza del espíritu olímpico como esas llamadas publicitarias fuera del plazo legal, se ha asegurado, con el bloque anglosajón a sus pies, sus terceros Juegos, 64 años después de la cita anterior, venciendo por 54 votos a 50 a París. Lo ha hecho con dos figuras: Blair, con su frenético despliegue diplomático, y el ex atleta Sebastian Coe. Ambos, auténticos artífices de este golpe de mano a los pronósticos, ya que han sabido comandar un trabajo donde, además, un sincronizado manual de marketing Votación olímpica Votación Primera (Sobre 97 votos) Londres 22 27 39 54 París 21 25 33 50 (Eliminada) Madrid 20 32 31 (Eliminada) Nueva York 19 16 (Eliminada) Moscú 15 (Eliminada) Segunda (Sobre 100 votos) Tercera (Sobre 103 votos) Cuarta (Sobre 104 votos) (Ganadora) Infografía ABC se ha antojado como elemento desequilibrante. Fue una sorpresa que Madrid no pasara el tercer corte, el más temido por todos. Los dos anteriores estaban cantados. Moscú había venido de paquete para completar el grupo de finalistas y cayó a la primera de cambio. Nueva York, a pesar de Hillary Clinton y de una candidatura que sólo sabe mirar al dinero, le acompañó de inmediato. Y de ahí salía Madrid fortalecida hasta que, paradójicamente, entre olvidos de unos y promesas incumplidas de otros, se vio en la calle a las 12.39 horas. En ese momento, la cara, por ejemplo, de la Reina Sofía era un poema. Sintiéndose una más, compartió como miembro de la delegación los nervios unánimes, propios del resultado de un examen. Las manos ayudaron a tapar más de una lágrima, aunque quizá la mano derecha de Gallardón, el vicealcalde Manuel Co- bo, asistiera al momento personal más duro de su trayectoria política, muy por encima del varapalo particular que se llevó hace unos meses delante de sus compañeros del PP madrileño. Razones para la euforia Y es que hasta ese fatídico minuto se habían acumulado, y con razones, muchas esperanzas en el entorno de la candidatura española. Sobre todo en dos momentos estelares, ya en puertas de reunirse los miembros del COI a deliberar con sus conciencias: de un lado, la portentosa intervención de la Reina Doña Sofía tocando la fibra de la íntima relación entre la Familia Real española y el movimiento olímpico, y una políglota despedida en cinco idiomas; de otro, la viveza de un espectacular vídeo a modo de tarjeta de presentación que animaba a venir a España aunque no se disputaran los Juegos. En esos momentos, el optimismo contagioso español se esparcía hacia las salas de sus contrincantes. ¿Demasiadas ilusiones? El resultado de la segunda votación (Madrid ganó con 32 apoyos) permite concluir que la euforia se sostenía sobre pilares sólidos. La desolación tiene razón de ser. Incluso hay motivo para la rabia contenida porque, con los datos en la mano, hay argumentos objetivos para sostener que Madrid pudo llegar a la final con más posibilidades de éxito que ninguna de sus rivales. Había comenzado tan emotiva jornada con las primarias de los vídeos. A decir verdad, quizá un poco antes, con la portada del Herald Tribune donde aparecía un sonriente Blair saludando a entusiastas seguidores ingleses en Singapur, antes de acudir al G- 8. Posiblemente era una premonición. Pero la exposición de Coe, con su llamamiento a la juventud, hizo el resto, acompañada, lógicamente, de esos trasiegos de votos que son acogidos con indignación por quienes los pierden. Buenos vídeos Cierto es que Londres y Madrid descollaron en el aspecto audiovisual. La ciudad ganadora sorprendió al manual establecido. No es fácil imaginarse a un británico, fuera de un estadio, fundamentar su existencia sobre la pasión. Pues Coe lo hizo, a sabiendas de su positiva repercusión. Y sobre todo apeló a la juventud. Ahí tocó la fibra. No se recató en ponderar los elemen- Tony Blair, exultante tras el triunfo de Londres 2012 REUTERS El frenético despliegue diplomático del primer ministro británico y de Sebastian Coe dio la vuelta a los pronósticos