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ABC JUEVES 7 7 2005 Cultura 63 La decepción por el brusco despertar del sueño olímpico no impidió que casi 55.000 personas acudieran anoche al Vicente Calderón para presenciar el concierto conjunto que ofrecieron Hombres G y El canto del Loco POPULAR Gal Costa Concierto de Gal Costa. Lugar: Cuartel del Conde Duque, Madrid. Fecha: 5 de julio El mano a mano que hizo vibrar a Madrid TEXTO: ISABEL AGUILAR UNA GARGANTA DE LEYENDA IGNACIO ABAD MADRID. Rotundo éxito del mano a mano que ayer ofrecieron El canto del loco y Hombres G en el Vicente Calderón. La sobrecogedora imagen del estadio rebosante (y es que la friolera de casi 55.000 personas cantando a una no deja de ser estremecedora) confirmó un éxito anunciado ante la expectación que estos dos grupos han despertado en las capitales por las que han pasado (A Coruña, Gijón, Vigo y León) dentro de su gira especial, que contempla aún otras siete ciudades españolas. Madrid arrasó y los numerosos asistentes sucumbieron ante una puesta en escena emotiva y palpitante, rindiéndose a la combinación explosiva de dos grupos que, lejos de amilanarse con el arriesgado proyecto de un directo conjunto, se hicieron con el público desde la primera canción. David Summers estrenó escenario con un tema de El canto del Loco Insoportable y continuó con uno de los grandes éxitos de la banda que dejó profunda huella en la música española de los 80 y 90. Voy a pasármelo bien preludio de una noche intensa y divertida, fue uno de los temas que arrancó más ovaciones a los espectadores. Por qué no ser amigos La aparición de Dani Martín en el escenario no se produjo hasta que Summers hubo entonado el tema Por qué no ser amigos que cantan a dúo en el último disco de Hombres G Amistad y admiración se unieron en una sola voz, dando como resultado una sinergia musical que conmocionó al público y que siguió manifestándose en cada una de las canciones que ambos intérpretes intercambiaron. Otros títulos como el clásico Te quiero de Hombres G la famosa Madre de José de El canto del Loco o el legendario Sufre mamón pusieron el remate feliz a una noche en la que, a pesar de la decepción causada por el revés de Madrid 2012- -tal como recordó Martín en un momento del concierto- -no faltaron el entusiasmo y la energía de un público entregado que no dudó en prender los mecheros cuando se apagaron las luces y la voz de David Summers rescató uno de sus temas más románticos, Temblando A pesar de que ambos grupos han sacado disco recientemente, Zapatillas el de Martín y Todo esto es muy extraño el de Summers, el catálogo de canciones del concierto respetó un justo equilibrio, incluyendo grandes temas de álbumes anteriores. Foto en blanco y negro Canalla Venezia o Marta protagonizaron los instantes nostálgicos de la noche. David Summers y Dani Martín, en un momento del concierto JULIÁN DE DOMINGO La aparición de Dani Martín en el escenario no se produjo hasta que Summers entonó el tema Por qué no ser amigos que cantaron a dúo Las voces de ambos no se perderán en el cielo infinito de la noche madrileña, quedarán grabadas en CD y DVD para su publicación Las admiradoras no pudieron contener la emoción y algunas de ellas acabaron subiendo al escenario para contemplar de cerca a los dos jóvenes cantantes. En un momento de arrebato, una de ellas decidió desprenderse de su camiseta para tratar, quizás, de conquistar así a alguno de ellos. Camisetas también en otro momento de la noche cuando, ya al final del concierto, Dani Martín lució la del Atlético de Madrid y el batería de Hombres G Javi Molina, la del equipo merengue Pero las voces de David Summers y Dani Martín no se perderán en el cielo infinito de la noche madrileña, quedarán grabadas para su posterior publicación en CD y DVD. a colaboración de Gal Costa, en 1968, en el disco colectivo Tropicalia fue mucho más que un mero trámite del que sólo algunos medios quisieron hacerse eco. Gal, que se limitó a grabar en aquel álbum la canción Baby recibió pronto- -junto a Tom Zé, Caetano Veloso y Gilberto Gil, entre otros- -el aldabonazo público como abanderada del entonces incipiente movimiento tropicalista. Demostró que la estudiada ortodoxia de sus maneras como cantante era acreedora, cuando menos, de un elevado contenido de calidad que, de otra parte, ya había venido demostrando desde sus tiempos como Maria de Graça Costa Penna Burgos- -su nombre real- -y, más tarde, a través de sus trabajos al lado de María Bethania, Solar da Fossa y los aludidos Caetano Veloso y Gilberto Gil. Hoy, a juzgar por el temario disfrutado en su concierto, muchos de estos nombres siguen dando volumen al centro de gravedad de su universo musical. Sin embargo, si hay uno que continúa siendo la piedra angular en su repertorio ese es el omnipresente Antonio Carlos Jobim. En la garganta de esta mujer, canciones como Chega de saudade Desafinado Corcovado Garota de Ipanema o Felicidade se hicieron brisa muy necesaria en una noche bien calurosa. El, hoy día extendidísimo culto por la música de Brasil ha terminado convirtiendo a sus músicos en personajes tan populares que hasta los legos utilizan sus nombres cuando de darse postín se trata. Sólo algunos de estos artistas trascienden las modas para entrar en el territorio de las leyendas. Gal Costa es, virtualmente, una leyenda. Y, para hacer bueno el juicio, Gal se había traído a unos expertos en decoración instrumental. Desde mi punto de vista, el mejor fue el guitarrista. Ofreció complejidad desde la sencillez y hasta en los momentos en los que quedaba en la retaguardia le hizo un estupendo servicio a la cantante, cuyo modo de quebrar la voz antes de hacer de la melodía algo previsible es prodigioso. Gal Costa está muy lejos ya de ser la artífice que hace casi cuarenta años contribuyó a poner las cosas patas arriba en el tropicalismo. Está muy lejos ella, estamos muy lejos los demás y está muy lejos la época. Así que es coherente con los tiempos que corren. Ha ofrecido en Madrid un excelente concierto. L