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ABC JUEVES 7 7 2005 7 mos hablando? La situación de déficit estructural en la Cuenca del Segura se mantiene a pesar de emplear todos los recursos disponibles, de utilizar todas las infraestructuras existentes y de realizar todas las medidas de gestión posibles: ahorro, reutilización, etcétera. Estos datos nos llevan a concluir que este déficit sólo puede ser superado con aportaciones externas desde otras cuencas excedentarias. Y prueba de que el anterior Gobierno no estaba equivocado en su planificación hidráulica son los datos incontestables que ofrece la cuenca del Ebro: dispone de 17.967 Hm 3 año. Los usos actuales suponen 5.500 Hm 3 año (30 por ciento) Se pierden en el mar 12.000 Hm 3 año (70 por ciento) cuando el trasvase del Ebro previsto era de 1.050 Hm 3 año (6 por ciento) Este año, con el período de sequía que estamos atravesando, el Ebro podría haber trasvasado los 1.050 Hm 3 además de los 6.200 Hm 3 que van a parar al mar sin que nadie pueda aprovecharla, y ello manteniendo un caudal ecológico no de 100 m 3 s, como preveía el PHN, sino de 135 m 3 s, como exigían los socios de Gobierno de Zapatero. LA ESPUMA DE LOS DÍAS HA VALIDO LA PENA NDAMOS los españoles tan poco sobrados de proyectos en común que parece como si hubiéramos querido improvisar uno para recordarnos a nosotros mismos quiénes somos a despecho de las balas que, en la palestra nacional, silban por encima de las cabezas con la frecuencia del fuego granizado. En Singapur no había dos Españas; esos dos engendros que alguien quiere ver resucitados para, acto seguido, expulsar a uno de ellos del paraíso recuperado. Es cierto que faltaron los de siempre, pero nadie lloró la ausencia de quienes se sienten incómodos con un pasaporte español, aunque cobren religiosamente del presupuesto del Estado. Para quienes ahora evocan obsesivamente la EDUARDO historia con el fin de gaSAN MARTÍN nar batallas ya clausuradas u obtener reparaciones hace tiempo saldadas, al precio de volver a trazar viejas divisiones cicatrizadas, Singapur ofrece un ejemplo de hasta dónde podemos llegar los españoles si sumamos esfuerzos en causas compartidas; hasta haber estado a punto de voltear un resultado que se había forjado, desde muchos meses atrás, en esa telaraña de complicidades interesadas que se hace llamar Comité Olímpico Internacional. Así que puede darse por bueno el resultado. El ejercicio de optimismo voluntarista desplegado en los últimos días en torno a la candidatura que ha pilotado, con orgullo encomiable, Alberto Ruiz- Gallardón, ha obtenido un premio inesperado. No un premio de consolación. Sólo con que la recompensa hubiera sido la mencionada en las líneas que preceden habría merecido la pena tanto pedaleo en el vacío. Pero hay más. Para empezar, el nombre de España ha vuelto a sonar con fuerza en un escenario internacional. No sucedía, para bien o para mal, desde la guerra de Irak. No voy a incurrir, en esta hora triste, en el ventajismo fácil de señalar con el dedo determinadas iniciativas del Gobierno en política exterior. Pero no sería imprudente concluir que no han ayudado a sumar votos. Apretando detrás de Madrid, España ha vuelto a estar donde solía. Y ha sido también una buena ocasión para exhibir ante el mundo, de nuevo, un valor que los españoles hemos ido acreditando durante las últimas décadas y que ha pasado a constituir un signo distintivo de nuestra presencia en el exterior: la de un país fiable que sabe hacer sus deberes y cuyos ciudadanos exhiben patentes de seriedad. Que lo digan nuestros partenaires de la Unión Europea; o los países receptores de las inversiones de nuestras compañías. La política exterior europea y el orden monetario mundial los dirigen españoles en estos momentos, y en un pasado reciente algunos conciudadanos más copaban puestos de rango similar para envidia de nuestros socios. Singapur nos ha ofrecido otra oportunidad de mostrar al mundo esos activos. El esfuerzo, pues, ha merecido la pena. Y la merecerá aún más si sabemos elevar las cabezas sobre las trincheras para otear en el futuro todo lo que nos aguarda como país unido, fuerte y moderno. A del agua de riego, más del 80 por ciento están en estado bueno o aceptable, lo que hace que las pérdidas sean notablemente menores que en el resto de España. Aquí el agua de riego se paga cinco veces más cara que la media española. Otro aspecto a destacar es la reutilización de las aguas depuradas con tratamientos terciarios, que es mayor del 90 por ciento, es decir, estamos en niveles de reutilización superiores a los de Israel o California. Luego, ¿de qué nueva cultura del agua esta- El Gobierno socialista, con la ayuda del tripartito catalán, ha firmado el acta de defunción temporal del trasvase del Ebro. La alternativa que nos ofrece el llamado programa A. G. U. A. es un conjunto de obras que ya estaban contempladas en el anexo II del PHN. Con ello probablemente se podrán resolver algunos de los problemas de abastecimiento, pero nunca satisfacer las demandas del regadío. California, muy parecida a España en superficie, clima, demanda de agua, recursos y similar problemática con las reservas de agua en el norte y las demandas en el sur, tiene un total de 18.800 Hm 3 de trasvases y sólo 13 Hm 3 de desalación. Esta alternativa, también contemplada en el PHN, tiene que utilizarse cuando no hay otra posibilidad o en casos muy puntuales, pero no como la solución masiva. ¿Por qué aquí buscamos soluciones inviables por razones políticas? La decisión del Gobierno de derogar el Trasvase del Ebro hay que calificarla como un error descomunal que será malo para Aragón, para Cataluña y para todo el Levante. Aquí no ha ganado nadie y han perdido todos. En un período de sequía como el actual es todavía más evidente. PALABRAS CRUZADAS ¿Ha podido influir la política exterior de Zapatero en el resultado de Singapur? IRAK PASA FACTURA S evidente que la política exterior ha pasado factura, aunque algunos no quieran verlo: los que votaron Nueva York se pasaron con armas y bagajes a Londres cuando cayó la ciudad americana, en ningún caso Madrid, en ningún caso París, y el israelí se acordó del amor de Moratinos por Palestina y se fue también con la música a otra parte. Pero no sólo la política internacional ha hecho estragos. Algo raro ocurre con ZP: sólo le va bien cuando pelea por sí mismo, y su abrazo empieza a ser abrazo del oso, echa por tierra las esperanzas de aquellos a los que apoya. Se fue a París para que su amigo Chirac ganara el referéndum y dejó al francés hundido en la miseria; se fue a Berlín PILAR a pedir el voto para Schröder y el alemán CERNUDA quedó temblando por el resultado electoral. Aprovecha un viaje a Moscú para asistir al partido del Tau contra un equipo de por allá y el Tau se queda sin la Copa. Y se marcha a Singapur a pedir el voto para Madrid y nos quedamos con las ganas. Pero también se queda con las ganas su amigo Chirac, y en cambio se van los Juegos al Londres de Blair, que no es precisamente de los políticos a los que ZP tiene en su círculo de simpatizantes. El efecto ZP anda de capa caída. Los que intentamos llegar al fondo de los asuntos y además creemos en los gafes y los tememos... pues eso. No me atrevo a ir más lejos. NO DRAMATICEMOS UPONGO que algunos harán ahora bromitas sobre la presunta cualidad gafe de Zapatero. O sobre las zanjas de Gallardón, el gran tunelador de las españas. Pero ni ZP con su sonrisa, ni Raúl firmando camisetas, ni Rajoy con sus afanes deportivos, ni el alcalde con sus agujeros, podían hacer nada frente a los misteriosos tejemanejes de la votación del COI. Pensar que estos tejemanejes han podido estar influidos por la política exterior española es dramatizar demasiado. No es un revés, aunque sea una desilusión. Puede que la diplomacia made in ZP necesite algunos retoques, pero sin duda no ha provocado el no a Madrid en los Juegos de 2012. No mezclemos unas cosas, ni unas siglas FERNANDO (JJ. OO. con otras (UE, EE. UU. y manJÁUREGUI tengamos el espíritu olímpico que nos ha caracterizado. Expreso, más bien, mi admiración porque, sabiendo que la decepción en Singapur era probable, tanto Doña Sofía como ZP o el presidente del PP viajaron para apoyar un proyecto que intuíamos que era casi una utopía, difícilmente alcanzable como toda buena utopía. Ha sido un acto de valor político. Cuando mucho se ambiciona se corre un mayor riesgo de perder. Ánimo, lo hemos hecho bien. Todos. Incluso los madrileños, sorteando obras y sufriendo atascos en aras, quiero suponer, de ese 2012 que se fue. Un fracaso admirable. E S ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate