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ABC MIÉRCOLES 6 7 2005 61 FIRMAS EN ABC EMILIO GONZÁLEZ- GRANO DE ORO ESCRITOR MIGUEL MIHURA Y LOS CENTENARIOS DIFERIDOS Ahora que fácilmente se olvidan, o no, este y otros centenarios, puede resultar oportuna la lectura o relectura de la obra codornicesca de Mihura y visitar el espacio ocupado por sus títulos clave... M IGUEL Mihura (Madrid, calle de La Libertad, julio, 1905) es según voces amigas hombre dotado de una extraña capacidad para el gruñido y la ternura de ilimitada bondad sin trabas para el elogio ajeno imprevisible y divertido (Joaquín Calvo Sotelo) un ser que nunca hizo mal a nadie, muerto antes de componer su nonato discurso de ingreso en la Academia Española, carga excesiva a sus años a pesar de sus deseos y merecimientos (Tono) soltero pasado de rosca con todas las conchas de la especie cachazudo, sagaz, crédulo de primera instancia, quejica habitual de todo, sin violencia, con blandura, sin tomarse en serio sus quejas de solterón atrincherado hombre apacible de malas costumbres (que) resguardó entre los algodones del humor su propio corazón (José López Rubio) Hombre solo frente a una mujer, según propia definición de sí mismo y de su teatro; burgués, orgulloso de serlo; escritor que simplemente escribe, sin más garambainas sin creerse por ello un intelectual; lector empedernido de relatos policíacos y, sobre todo, humorista que construye su sistema expresivo en una busca continua de elementos y características con los que sitúa a los protagonistas de la vida- -seres racionales e irracionales, cosas, hechos, con- secuencias, tiempo y espacio- -al alcance de nuevas perspectivas, lejos de cauces tan transitados como agotados, tan sorprendentes como inocentes. Por eso, su humor- -el Humor Nuevo- con el que juegan él y sus amigos de generación (Tono, Herreros, Neville, Jardiel, López Rubio, Perdiguero, Laiglesia y otros) parte de la observación de esos protagonistas, de él y de ellos, para vol- RAFAEL JOSÉ R. DE ESPONA CÓNSUL HONORARIO DE LITUANIA UN HITO EN LA RELACIÓN BILATERAL HISPANO- LITUANA ECIENTEMENTE ha tenido lugar en Madrid la visita oficial de estado del presidente de la República de Lituania, Sr. Valdas Adamkus, acompañado de varios ministros, altos funcionarios y empresarios de su país. Durante los días 6, 7 y 8 de Junio, el presidente Adamkus ha contribuido personalmente a estrechar los lazos entre dos naciones que aún no se conocen lo suficiente, pero que tienen mucho que compartir. Hace precisamente un año, Lituania ingresaba en la Unión Europea y en la OTAN, convirtiéndose en socia de España en ambas organizaciones internacionales; actualmente, España y Lituania forman parte del elenco de naciones que ya han aprobado el Tratado de Constitución Europea. La Lituania de hoy en día, 15 años después de haber recuperado su independencia, ofrece los mejores ratios económicos de Europa y una sociedad estable volcada en el desarrollo de su economía y crecientemente inter- relacionada con los demás países. Lituania tiene una presencia internacional reforzada por su diáspora, que supera el millón de lituanos, la cual que se añade a la población residente de 3,6 millones de habitantes; en este sentido, la experiencia R de la emigración española aporta un factor común de entendimiento entre los pueblos español y lituano. Considerando el marco económico actual y su prospectiva a medio plazo, las capacidades de inversión y expansión exterior de la economía española hacia el Este de Europa pueden encontrar en Lituania la idónea plataforma de operaciones que numerosas multinacionales escandinavas, alemanas y norteamericanas ya utilizan desde hace años para operar en el mercado tanto local como regional y hacia la Comunidad de Estados Independientes. Asimismo, Lituania es el destino natural del eje marítimo atlántico- báltico que tiene en España su extremo occidental, siendo el espacio logístico marítimo otro importante elemento que une a España y Lituania. España tiene mucho que aportar por su presencia en el continente suramericano así como en el Mediterráneo; por su parte, Lituania dispone de un profundo conocimiento del espacio geopolítico ex- soviético basado en la experiencia y en la permanente labor de su diplomacia- muy bien posicionada en Ucrania, Moldavia, Bielorrusia, Georgia, Armenia y Azerbaiyán- que España puede recibir para potenciar su inteligencia exterior en este ámbito. Por supuesto, la política exterior rusa es objeto de un minucioso estudio por parte de los analistas lituanos, que conocen tanto la mentalidad de los políticos de Rusia como la forma en que son entendidos en Europa. En este sentido, la percepción completa del tamizado lenguaje de la diplomacia encuentra en Lituania un filtro idóneo para las relaciones Rusia- Unión Europea. De la misma manera, la acción exterior de EE. UU. -que, bajo todas las administraciones presidenciales, ha privilegiado a Lituania- -puede ser amortiguada en casos de fricción con la Unión Europea precisamente por el doble posicionamiento lituano en el eje euro- atlántico. La cooperación hispano- lituana ha de ser construida desde la reciprocidad, sin perjuicio de la asimetría de sus respectivas dimensiones. España puede encontrar en Lituania un socio idóneo para posicionarse en Europa del Este y para canalizar su flujo económico con la Comunidad de Estados Independientes, a la vez que compartir su conocimiento sobre la acción internacional en ámbitos recíprocamente dispares, como la ex- URSS, Hispanoamérica y el Mediterráneo Árabe. La sinergia económica a favor del desarrollo lituano y con la máxima rentabilidad para la inversión española ha de reforzarse con la comprensión común del vínculo euroatlántico bajo los principios de proporcionalidad y multilateralidad. En este momento histórico para el devenir mundial, y en el marco de la integración europea, el futuro de las relaciones hispano- lituanas debe comenzar a escribirse desde ahora, para lograr lo que puede ser una excelente alianza estratégica económica y diplomática. ver a ellos y a él, como hacen sus maestros- -el español Ramón Gómez de la Serna y el francés Cami- -al lanzar hacia lo alto su cabeza de payaso que, recogida después, vuelven a colocar en su sitio, y terminar así la radiografía del niño que todos llevamos dentro. Por eso, imprevisible y divertido, se divierte colocándose ante tres espejos de sastre para, retirado a poca distancia, ver su reflejo tocado con un sombrero adornado con pluma de perdiz dibujada con la metáfora perfecta de un humor ramoniano y camique a un tiempo: Humor Nuevo, que como tal, tan lejos de la impertinente ironía o de la mezquina sátira como de la simpleza del chascarrillo baturro, descubrir nuevos rasgos y perfiles que no nos conocíamos un humor que consiste en verle la trampa a todo que se da cuenta por donde cojean las cosas sin querer que dejen de ser tal como son (Mihura, Mis memorias) Consecuencia de todo, así como de haberse formado en tiempos de vanguardismos (cubista, expresionista, ultraísta, surrealista) su humor se materializa en series de artículos, viñetas, historias e historietas, dibujos con pies, piezas teatrales breves o grandes, relatos representables, parodias, versos, memorias... que van a parar a revistas, conferencias, guiones cinematográficos, intervenciones radiofónicas, golpes y diálogos para películas, escenarios de teatro, libros, prólogos y entrevistas que dan lugar al nacimiento y dirección de La Ametralladora (1936- 39) y a La Codorniz (1941) dos semanarios ejemplares en los que, aprovechando lo ya sembrado en otros anteriores (Buen Humor, Muchas Gracias, Cosquillas, Gutiérrez, El perro, el ratón y el gato se hace nuevo y queda registrada la manera de ser, reír y sonreír de algunos españoles que lo hicieron o lo intentaron a través de una cruel guerra civil, despiadada y destructora que, como tal, lo puso todo perdido, patas arriba. Ahora que fácilmente se olvidan, o no, este y otros centenarios, puede resultar oportuna la lectura o relectura de la obra codornicesca de Mihura y visitar el espacio ocupado por sus títulos clave: Tres sombreros de copa (1932) comedia estrenada veinte años después, cuyo protagonista, un joven a punto de casarse quiere, y no puede, dar marcha atrás al descubrir el verdadero amor; la que escribió al alimón con Tono, Ni pobre ni rico sino todo lo contrario (1939) en la que se mezclan y confunden ricos, pobros pobras la felicidad y la libertad; El caso de la mujer asesinadita, donde, con la ayuda juvenil de Álvaro de Laiglesia- -un niño que tuvieron él y Neville en la guerra- escribe sobre la realidad del sueño y de la muerte; y, finalmente, Mis memorias, en las que se habla, muy bien, de los centenarios y, mejor aún, de la maravillosa idea de inventar La Codorniz para denunciar a los gruñones de oficio a quienes nunca se ha de contentar. Sería, pues, esta lectura o relectura una buena manera de celebrar, en petit comité el centenario del nacimiento de Miguel Mihura, que, como sabemos, no llegó a alcanzar los 80.