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34 Madrid MIÉRCOLES 6 7 2005 ABC Iván, en uno de los pisos donde recibe el tratamiento alternativo a la condena Los reclusos permanecen en las viviendas hasta que encuentran un trabajo Un total de 188 toxicómanos cumplieron sus penas fuera de prisión en pisos de la Comunidad en 2004. Aprenden a vivir sin drogas. Los requisitos son estar limpios de la adicción que les llevó a delinquir y en proceso de reinserción. Decide el juez Puerta abierta a los presos de la droga TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Aprender a vivir sin drogas. Eso es lo que intentan muchos delincuentes que han acabado entre rejas por culpa de su adicción: 188 en 2004. Empezar de cero. Sin relaciones, sin formación, sin experiencia laboral y sin ninguna cultura del ocio, en general, debido a su bajada a los infiernos, deben prepararse para salir al mundo exterior y saber decir no a las sustancias estupefacientes, adiestrándose para poder manejar sus propios fantasmas Así lo asegura Silvia López, trabajadora social de Punto Omega. Esta ONG es la encargada de gestionar un piso de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid, el primero de estas características en el que conviven presos que se preparan para em- prender una nueva vida cuando acaben su condena. Han cambiado la rejas de la cárcel por las cuatro paredes de una lugar de cumplimiento alternativo de pena, bajo la supervisión de los educadores. Robos con violencia e intimidación Los requisitos que tienen que cumplir son estar limpios y en proceso de reinserción social y laboral. La última palabra la tiene el juez, a tenor de los informes sociosanitarios emitidos por la junta de tratamiento del centro penitenciario. Una vez que obtienen el tercer grado o la libertad condicional- -una minoría- comienzan su adiestramiento en régimen cerrado o semiabierto, que va cambiando en función de sus avances. Los primeros meses están en libertad vigilada, luego se les da más vidilla indica Silvia. Tenía que buscarme la vida y ganarme el pan dice José, que empezó a delinquir a los 7 años. Enseguida le pillaron. Los seis años siguientes los pasó internado en un reformatorio. Salió a los 13. Fuera, no levantó cabeza. Desarraigado, sin recursos ni apoyos, las drogas fueron sus compañeras de viaje. Comencé a los doce con los porros. Tomé de todo; coca lo que más Cayó en picado. ¿La consecuencia? Emprendió una carrera delictiva con el único fin de costearse su adicción. Los robos con violencia e intimidación le han llevado a la cárcel en tres ocasiones. Aho- ra estoy pagando la tercera condena: tres años y pico Tiene 27 años. El 24 de enero dejó atrás las rejas de la prisión de Aranjuez, en donde ha pasado más de 30 meses. La libertad le espera en septiembre. Su perfil es el habitual de los toxicómanos que acaban en la sombra Sólo que él tiene una oportunidad que espera aprovechar. El problema es que tiene más cuentas pendientes. Dejé las drogas estando entre rejas, ahí me informaron de este programa, solicité plaza y me la dieron Tirar p alante Aspira a tirar p alante Aunque en su residencia temporal haya vigilancia las 24 horas del día, ha salido ganando con el cambio. Cuatro educadores se encargan de los internos por turnos y hay un responsable del piso- -tiene seis plazas- explica Andrés Carmona, educador de calle. La idea es que rindan cuentas en un medio normalizado que haga de tránsito entre el que han dejado atrás y la calle. Se someten a un trabajo intensivo, sobre todo, en lo relativo a la adquisición de hábitos, para que sepan desenvolverse en la sociedad El programa que desarrollan se divide en tres fases en las que, si las