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ABC MIÉRCOLES 6 7 2005 Internacional 25 Los abogados saharauis se plantan por la falta de garantías b En unos juicios repletos de incidentes, los letrados se niegan a ejercer la defensa porque consideran que las condenas ya están impuestas de antemano L. DE VEGA EL AAIÚN. Dieciséis saharauis detenidos durante los incidentes de finales de mayo fueron ayer puestos frente a la Justicia marroquí en un tribunal de El Aaiún. Todos están acusados de participar en los desórdenes generados tras la represión de estas protestas independentistas. La sorpresa llegó cuando los abogados defensores se plantaron y se negaron a ejercer la defensa por las condiciones en las que se están llevando los juicios. Esto obligó al juez a posponer todos los procesos hasta el martes 12 de julio. Entre estos letrados se encuentra Lehbib Erguibi, hermano de Mohamed Abdelaziz, presidente de la República Árabe Saharahui Democrática y líder del Frente Polisario. Erguibi exigió al juez que se levantara el cerco policial de más de treinta vehículos en torno al edificio donde se celebran los juicios; que se permitiera la libre asistencia a familiares y ciudadanos, y que se tuvieran en cuenta los argumentos de la defensa pues tienen la sensación de que las condenas ya están impuestas antes de empezar. Esto es un teatro comentó uno de los abogados. Varios furgones policiales marroquíes custodian el acceso a la sede del tribunal de El Aaiún LUIS DE VEGA Marruecos expulsa de El Aaiún a una delegación noruega tras un tenso forcejeo La Policía requisó la cámara y documentación del corresponsal de ABC b Cual matones de película, funcio- narios de Interior y policías marroquíes tomaron en la noche del lunes el hotel Sahara Line, donde se alojaban los noruegos LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL EL AAIÚN. Una delegación noruega llegó el lunes a El Aaiún para comprobar los últimos acontecimientos tras la represión de las manifestaciones de independentistas saharauis. Después de seguir a los cinco integrantes del grupo durante gran parte de la jornada, la Policía secreta detuvo a Latif Alal, que los había acompañado como activista saharaui de derechos humanos e intérprete de inglés. Alal estuvo en dependencias policiales doce horas, durante las que fue repetidamente torturado, según declaró a ABC. Tras varias horas en la comisaría intentando conocer el paradero del activista, los noruegos reciben la orden de irse inmediatamente. No había orden por escrito ni habían incurrido en ninguna ilegalidad. Quedaba claro que, a diferencia de las cuatro delegaciones españolas expulsadas sin salir del aeropuerto, los noruegos se les colaron sin ser invitados y debían ser expulsados Se trataba de Arne Lynngaard, de la Fundación Rafto, como líder de la comitiva; Eva Kristin Hansen, del Partido Laborista; Kristian Lange, de la Unión de Trabajadores Municipales, y Ronny Hansen y Rolf Wermundsen del Comité Noruego de Apoyo al Sahara Occidental. No había tiempo que perder porque las autoridades sabían que los cinco pretendían asistir el martes a los nuevos juicios de los detenidos por participar en la intifada saharaui Montaron un dispositivo policial de decenas de agentes. Como veían que los noruegos no se iban por su propio pie recurrieron a la fuerza y tomaron el hotel Sahara Line, donde se hospedaban varios de ellos y el corresponsal de ABC. leras junto a varios agentes de paisano con cara de pocos amigos y menos modales aún. Serían una veintena. Empujones y amenazas Este corresponsal, que se encontraba en la habitación junto a los noruegos, accionó el obturador de su cámara de fotos al primer forcejeo. Gafari arrancó el aparato de las manos del periodista y lo puso en manos de uno de los croatas Cuando el subcomisario pidió la acreditación de Prensa como condición para devolver el aparato, se encontró con todo en regla, incluido el carné del Ministerio de la Comunicación Marroquí que, visto lo visto, es la que vale en el Sahara. La cámara y la documentación terminaron en la comisaría y no fueron devueltas hasta más de dos horas después, y tras la intervención de la diplomacia española. Habían borrado de la tarjeta esa imagen incómoda de la expulsión de los noruegos a empujones y con amenazas que recuerdan que la democracia no se atisba en esta tierra ni de lejos. De nada sirvió que el embajador noruego en Marruecos escuchara en directo a través de un teléfono móvil lo acontecido. Enla madrugada del martes, dos taxis Mercedes de los años setenta, escoltados por dos coches con agentes de paisano, trasladaron a la delegación por carretera durante 13 horas hasta Agadir, lo suficientemente lejos de la frontera entre el Reino Alauí y el Sahara Occidental. Allí podréis hacer todos los contactos que os apetezca dijo sobrado de sorna Gafari mientras volvía a alzar su mano amenazante adornada con un relojazo dorado. Altercados durante los juicios La mayoría de los 16 acusados vestían la derrá túnica típica saharaui, y casi todos profirieron gritos en español ante el tribunal, mientras levantaban las manos haciendo el signo de la victoria. ¡Viva el Frente Polisario! ¡Fuera Marruecos, no somos marroquíes! ¡Viva la paz! Uno de ellos incluso sacó una foto del presidente Abdelaziz recortada de un periódico, que cayó al suelo de la sala mientras se lo llevaban los policías a empujones. Algunos de los encausados, imberbes y superados por la situación, apenas sí alcanzaban la mayoría de edad. Otro no pudo ser trasladado desde la cárcel por no estar en condiciones físicas de presentarse ante el tribunal. El juez anunció a los dos últimos procesados que contarán con un abogado de oficio para la próxima convocatoria, algo a lo que se negaron ambos jóvenes. Uno de ellos tenía el brazo escayolado. La vista contó con la presencia de las abogadas canarias Inés Miranda y Dolores Travieso, representando, como observadoras, al Consejo General de la Abogacía Española. Esta institución lleva desde el 2002 pidiendo permiso para visitar a los presos políticos, algo que no permite el Ministerio de Justicia. Asalto a la habitación 301 El subcomisario Hasán Gafari, acompañado por uno de sus adláteres, subió varias veces a la habitación 301, cada vez más alterado ante la negativa de los extranjeros a abandonar la ciudad. Ronny Hansen se encaró con ellos durante unos interminables minutos en los que los agentes marroquíes perdían cada vez más los nervios y la razón. Sabemos los métodos que estáis utilizando con los que no piensan como vosotros y tememos por nuestra seguridad. ¿Qué nos vais a hacer si no nos vamos? espetó Hansen refiriéndose a las torturas como las que en ese momento practicaban contra Latif Alal mientras añadía que dejaba claro que no reconocía la autoridad de Rabat en el Sahara Occidental. Eso exasperó a Gafari que, alzando su índice amenazante a escasos centímetros de los ojos del noruego díscolo, le gritó: ¡Esto es Marruecos. Este es nuestro país. Y lo otro si quieres lo dices ante la ONU. Largo ahora mismo! Los temidos miembros del nuevo Grupo Urbano de Seguridad (GUS) conocidos como los croatas por su visera a cuadros rojos y blancos como la bandera de Croacia, subieron las esca-