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24 Internacional MIÉRCOLES 6 7 2005 ABC BUSH ES PARA EL VERANO George Bush no le asusta el calor. A diferencia de Bill Clinton, quien al igual que los Kennedy se iba a disfrutar de la fresca brisa atlántica de Martha s Vineyard en cuanto asomaba el verano, el actual presidente se pirra por el calcinante campo tejano. Dentro de unos días lo veremos en su rancho de Crawford sudando la gota gorda, en mangas de camisa y azadón al hombro. Lo que sería de agradecer es que, además de limpiar de matojos aquel horno, solventase alguno de los problemas que prometió resolver cuando se presentó a la reelección. El más acuciante es Irak. Seis de cada diez norteamericanos quieALFONSO ren que las tropas vuelROJO van a casa. Europa no está dispuesta a echar una mano y la puesta en pie de unas Fuerzas de Seguridad iraquíes, capaces de asumir la responsabilidad, avanza con desesperante lentitud. Las grietas que afloraron en la sociedad estadounidense durante la campaña electoral, siguen abiertas. En el Congreso es enorme la división entre republicanos y demócratas, pero queda pequeña comparada con la trifulca del Tribunal Supremo. La nominación de un sustituto para la jueza Sandra Day O Connor y dentro de poco, de otro para el anciano William Rehnquist, hacen saltar chispas. Bush ha dicho que reanudará los contactos con los demócratas a su vuelta de Gleneagles, donde hoy comienza la reunión del G- 8, y ha prometido seleccionar a alguien de quien los estadounidenses vayan a estar orgullosos pero los liberales no se fían. El senador Edward Kennedy no cesa de recomendar a Bush que no sucumba a la tentación de nombrar magistrados de su gusto: Si el presidente abusa de su poder y nomina a alguien que amenace con dar marcha atrás en los derechos y libertades, entonces el pueblo estadounidense insistirá en que nos opongamos, y estamos dispuestos a hacerlo La cosa está que arde y no sólo en el frente interno o en Irak. El último sondeo Pew, la más precisa y sofisticada encuesta global, refleja un rechazo planetario a Estados Unidos. Como subrayaba The Economist hace un par de semanas, Bush es casi igual de popular que un germen en una conferencia médica. Ha caído de forma dramática el apoyo a la guerra mundial contra el terrorismo, sobre todo en Europa. El Pew analiza actitudes en dieciséis países y un detalle que llama la atención es que España aparezca en cabeza, entre las naciones donde se detecta un rechazo mayor a EE. UU. Casi al nivel de Líbano o Indonesia. No son actitudes que estén exclusivamente vinculadas a Irak o a la personalidad de Bush, pero el presidente podría tomar buena nota y aprovechar el tórrido verano tejano para hacer algo por corregirlo. Tiene tarea, pero merece la pena. El Pentágono se plantea un cambio radical en sus prioridades militares La propuesta relega a segundo plano las amenazas convencionales b El borrador que elabora el A Departamento de Defensa podría centrarse en hacer frente a insurgencias, redes terroristas y amenazas no tradicionales PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Desde el final de la fracasada Unión Soviética el Pentágono ha venido funcionando con la idea básica de hacer frente a dos grandes conflictos regionales de forma casi simultánea. Un paradigma estratégico centrado sobre todo en amenazas convencionales relacionadas con enemigos pero que ante la traumática experiencia del 11- S y la sangrienta posguerra de Irak pierde validez a marchas forzadas. En virtud del replanteamiento militar que el Congreso estadounidense exige al comienzo de que cada mandato presidencial, Defensa se encuentra ahora enfrascada en formular una nueva propuesta estratégica que según el New York Times da menos importancia a conflictos contra ejércitos nacionales y se centra mucho más en hacer frente de manera efectiva a insurgencias, redes terroristas, Estados fallidos y amenazas no tradicionales. De prosperar este nuevo orden de prioridades, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos podrían llegar a requerir menos fuerzas regulares pero mucho más ágiles y con mayor dotación para operaciones especiales, misiones de inteligencia, lenguajes y comunicaciones. La versión final del documento tendrá que completarse a primeros de 2006 para ser remitida al Congreso junto a unos presupuestos acordes para el Departamento de Defensa. Institución que en la actualidad se viene a gastar el equivalente a unos mil millones de dólares diarios. El pozo negro de Irak El texto que centra toda esta discusión, supone reconocer las limitaciones de la mayor potencia militar del mundo para hacer frente a la virulenta insurgencia en Irak y la ofensiva antiterrorista en diversos lugares contra Al Qaida. Pero también admite la importancia de otras amenazas no convencionales como el colapso de Estados con arsenales nucleares, tipo Pakistán o Corea del Norte, o la disrupción de tecnologías clave para las fuerzas estadounidenses, como las señales de navegación vía satélite. Con todo, ante la perspectiva de meses de discusiones en el Departamento de Defensa, resulta muy difícil predecir el resultado de este es- fuerzo para adaptar las Fuerzas Armadas a sus actuales necesidades. En cualquier caso, la presión de un enorme déficit en las arcas federales y los multiplicados costes asociados con la posguerra iraquí teóricamente favorecen la posibilidad de que prosperen planteamientos radicales. Aunque la historia presupuestaria del Pentágono demuestra que la convergencia de intereses políticos, empresariales y militares suelen preservar el statu quo Sin embargo, recientes propuestas presupuestarias de la Administración Bush para el Pentágono parecen confirmar este cambio emergente, en sintonía con la filosofía transformadora predicada desde su toma de posesión por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Entre los recortes recomendados para los próximos seis años, por valor de 55.000 millones de dólares, la Armada y la Fuerza Aérea verían limitados algunos de sus programas más costosos y emblemáticos como portaaviones y cazas. En contraste, el Ejército de Tierra recibiría 25.000 millones de dólares para reestructurar sus grandes divisiones en brigadas modulares más flexibles, móviles y con mayores dotaciones de policía militar, asuntos civiles, operaciones psicológicas y especialistas en reconstrucción. REUTERS Diplomáticos y mujeres, objetivos de la insurgencia iraquí ABC. Los diplomáticos destacados en Irak, en particular los de los países musulmanes, se han convertido en objetivo de la insurgencia, que ayer atacó un convoy paquistaní e intentó secuestrar al responsable de la misión de Bahrein en Bagdad. En cuanto al secuestro del representante diplomático egipcio, ocurrido el sábado, la Organización de Al Qaida en Mesopotamia asumió su autoría. Once iraquíes murieron ayer en diversos ataques, incluidas cuatro mujeres, empleadas del aeropuerto internacional de Bagdad. En la imagen, familiares de las mujeres asesinadas lloran junto a sus cadáveres