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20 Nacional CASO ALCÁCER MIÉRCOLES 6 7 2005 ABC Una increíble fuga en diez actos enero de 1993, un agricultor encuentra los cadáveres de las niñas de Alcácer (Valencia) en el paraje La Romana de Tous. Un volante médico hallado en las proximidades pone a la Guardia Civil sobre la pista de la familia Anglés 1. La noche del 27 de Anglés se tiñe de rubio en una peluquería del centro de Valencia. La empleada lo reconoce, pero avisa a las Fuerzas de Seguridad cuando el criminal ya ha huido 3. El 29 de enero 4. El asesino se refugia en un chalé, hasta que alguien lo ve y alerta a la Guardia Civil. El delincuente huye antes de la llegada de los agentes 10 2. Al día siguiente, guardias civiles se dirigen a la casa de la familia. Antonio se siente descubierto y huye por una ventana de su casa. La Guardia Civil detiene a su compinche, Miguel Ricart, que confiesa los crímenes y acusa a su amigo El 10 de febrero Anglés encañona a un conductor en Villamarchante (Valencia) y le obliga a llevarle hasta Minglanilla (Cuenca) donde se quedan sin gasolina 5. 7. El 19 de marzo Anglés, convencido de que le pisan los talones, embarca como polizón en un barco que primero hace escala en Bilbao y luego zarpa hacia Dublín 8. Ya en aguas internacionales le descubre la tripulación. Anglés se arroja al mar en un bote salvavidas y se pone en marcha una operación para su rescate 8 7 6 Lisboa 9 5 Cuenca 1 Valencia 2 2 2 3 2 4 Fernando Rubio 6. A primeros de marzo Interpol comunica a la Policía española que un individuo dice haber visto al siniestro personaje en la playa de Caparica, cerca de Lisboa 9. A las 7 de la tarde del 24 de marzo, tras ser localizado por un helicóptero francés, el asesino es rescatado del bote en el que navegaba a la deriva por la tripulación del barco. Estaba a punto de morir 10. Antes de llegar a Dublín, el asesino se lanza al mar con un chaleco salvavidas que, sin embargo, no se llega a colocar. Nunca se supo si llegó a la costa. A pesar de que todo apunta a que murió ahogado, nunca se ha podido comprobar Antonio Anglés, si es que vive, habrá cumplido en junio 39 años. Desde el 28 de enero de 1993, al ser identificado como el violador, torturador y asesino de Alcácer, se convirtió en el objetivo número 1 de las Fuerzas de Seguridad. Nunca pudo ser detenido El asesino que estremeció a España TEXTO: PABLO MUÑOZ MADRID. Psicópata, incapaz de sentir una mínima empatía con el dolor de sus víctimas, extremadamente violento, desconfiado, inteligente o quizá simplemente listo, de esa listeza natural producto de haberse criado prácticamente en la calle... Es Antonio Anglés Martins, quien en la madrugada del 13 de noviembre de 1992, junto con su amigo y compinche Miguel Ricart Tárrega, asesinó a las niñas de Alcácer después de haberlas sometido a todo tipo de vejaciones, a las torturas más abyectas que pueda imaginar una mente humana. Y lo hizo sólo por divertise por pasar una noche agradable en la caseta medio derruida del paraje La Romana, junto a la presa de Tous, que le servía de guarida para ocultarse de las Fuerzas de Seguridad después de no haber regresado a prisión tras disfrutar de un permiso carcelario que nunca se le debió conceder, tal como ha reconocido ahora la Audiencia Nacional, que fija además en 1,8 millones de euros la cantidad que debe pagar el Estado a las familias de las víctimas como responsable civil subsidiario de aquello. Anglés y Ricart fueron identificados muy pronto como los asesinos de las niñas, apenas unas horas después de que en la tarde del 27 de enero de 1993 a un agricultor le llamaran la atención unos reflejos que salían de la tierra, y que al acercarse viera que era un reloj de pulsera que marcaba el lugar donde habían sido enterrados los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée. Fue un volante médico hallado entre unos matorrales a nombre de Enrique Anglés el que dio la primera pista. Antonio, como medida de seguridad, utilizaba la documentación de su hermano para ir al ambulatorio y huyó por la ventana de su casa al ver llegar a los agentes, que entonces no pensaban ni siquiera tomarle declaración, ya que al que buscaban era a Enrique. Sin embargo, la inmediata detención de Ricart aclaró la situación, pues confesó los crímenes. Caza del hombre La caza del hombre comenzó de inmediato. Cuarenta y ocho horas después de que aparecieran los cadáveres, acudió a una peluquería de Valencia a teñirse el pelo de rubio. La empleada lo reconoció, pero avisó a la Policía tarde, cuando ya había desaparecido. Luego, Anglés vivió unos días en un chalé de una zona montañosa de la comarca, pero también acabó siendo descubierto por un vecino, que avisó a la Guardia Civil. Sin embargo, de nuevo el asesino escapó antes. El 10 de febrero, a punta de pistola, obligó a un agricultor de Villamarchante a llevarle en su furgoneta hasta Minglanilla (Cuenca) donde lo abandonó al acabarse la gasolina. El conductor alertó a los agentes, aunque aún no sabía que era Anglés. Cuando éstos llegaron, había vuelto a huir, quizá en los bajos de un camión. Y llega a Portugal, sin que se sepa cómo. A principios de marzo la Policía lusa comunicó que alguien había reconocido a Anglés en compañía de un toxicómano. A mediados de mes, los agentes españoles ya lo habían confirmado. El asesino español utilizaba a su nuevo amigo, que nunca sospechó con quién trataba, como lazarillo le cambiaba pesetas por escudos, le guiaba por allí, le daba información sobre barcos que zarpaban rumbo a Brasil y México y, a cambio, el criminal le daba un dinerillo para droga... El 17 de agosto todo estaba preparado para detener a Anglés. Se controlaba la casa del toxicómano y, sin embargo, éste apareció solo. ¿Qué había ocurrido? Según cuenta el ciudadano portugués, unas horas antes, en un bar, Anglés oyó por televisión que la Policía buscaba al asesino de unas mujeres. Pensó que hablaban de él, pero en realidad la noticia se refería a un asesino de prostitutas de la zona. Al desconfiar, huyó. La Policía encontró en un contenedor del puerto de Lisboa rastros de alguien que se guareció unas horas allí. Además, compro- bó que no había zarpado ningún barco hacia Brasil o México. El 19 de marzo, un titular de prensa llamó la atención de los investigadores: un polizón se había tirado al mar desde un barco con un bote salvavidas. Ese navío era el City of Plymouth había zarpado de Lisboa, y tras una escala en Bilbao viajaba a Dublín. La Policía estaba convencida de que era Anglés e hizo las gestiones pertinentes. Dijo que era portugués El polizón afirmaba ser portugués- -el toxicómano reconoció luego que Anglés le había robado el pasaporte- -y el capitán del barco, tras su fuga, pidió ayuda para localizarlo. Lo hizo un helicóptero francés y el barco lo rescató a las siete de la tarde del 24 de marzo. Estaba moribundo. A las diez de la noche el barco llegó a puerto, pero el intruso tampoco estaba esta vez. Ya en su nueva travesía, el City of Plymouth fue registrado por la Policía británica, que había sido informada de que el extraño individuo era, con toda seguridad, el criminal más buscado de España. No lo encontraron, aunque en aguas del puerto de Dublín apareció un salvavidas del barco, sin utilizar. Todo apunta a que Anglés se tiró al mar antes del atraque para evitar ser detenido. Pudo ahogarse- -lo más probable, ya que nadie le ha vuelto a ver jamás ni se tiene una sola pista de él- -o llegar a la costa. Quizá nunca se sepa. Todos los indicios apuntan a que Anglés murió ahogado. Pero no hay una sola prueba