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4 Opinión MIÉRCOLES 6 7 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil TENSA CALMA E MADRID 2012, PROYECTO NACIONAL A ciudad de Madrid representa hoy a toda España en la cuenta atrás de la votación con la que el Comité Olímpico Internacional decidirá dónde tendrán lugar los Juegos Olímpicos de 2012. Nada se le puede pedir a Madrid que no haya hecho íntegramente y, además, de la mejor manera posible para ser acreedora del apoyo mayoritario del COI. Es sabido que el voto de los miembros del Comité Olímpico- -además de responder a los valores y méritos de las ciudades aspirantes- -fluye por el movedizo territorio de las estrategias y las alianzas de la diplomacia internacional, pero ninguna otra candidata ha sido capaz de presentar un proyecto que rebose tanto entusiasmo entre sus ciudadanos, tanto desarrollo de infraestructuras deportivas y urbanas, tanta sensibilidad con el medio ambiente. En definitiva, que esté respaldado por tanta ilusión y, al mismo tiempo, con tanta exigencia, como no podía ser de otra manera si se pretendía competir con ciudades como París, Londres o Nueva York, cuya entidad internacional- -más allá de su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas- -es un obstáculo añadido para la candidatura madrileña. Tienen razón quienes, como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, o el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón, dicen que la capital de España ya ha ganado, si por ganar se entiende haberse demostrado a sí misma y a la comunidad olímpica internacional que en poco tiempo ha podido con este reto de dimensiones mundiales, y que ha sabido comprometer al unísono, por encima de diferencias políticas y de otra naturaleza, a partidos políticos, administraciones públicas, sectores sociales ciudadanos y empresas. Más aún, la fuerza de las convicciones que la delegación española está exhibiendo en Singapur es tanto más valiosa cuanto más demuestra que Madrid es una ciudad que no ha claudicado ante un terrorismo que buscaba obsesivamente el fracaso del proyecto olímpico; un terrorismo al que Madrid ha opuesto no sólo su capacidad de sacrificio, probada por los terroristas de todo signo hasta la crueldad, sino también una inmensa fortaleza moral que L ha permitido a esta ciudad permanecer en pie siempre que han querido ponerla de rodillas. Sea cual sea el resultado de la votación que, dentro de unas horas, hará pública el COI, la presencia de Madrid en Singapur es una nueva derrota que los madrileños, y por extensión todos los españoles, infligen al terrorismo. Por eso se puede decir que Madrid ha ganado, y con Madrid toda España, incluyendo a aquellos personajes inevitables- -pero no por ello menos sectarios- -que repudian cualquier éxito colectivo que haga presente la existencia, por encima del Estado, de la nación española. España hoy se encuentra reconocida en la presencia plural, pero unívoca, de autoridades y deportistas desplazados a Singapur para defender lo que, mal que pese a aquéllos, lleva el marchamo de España. Y al frente de esta ilusión colectiva, como siempre, la Monarquía, representada en esta ocasión por la Reina Doña Sofía, cuya presencia constante en los foros olímpicos y ante los medios de comunicación durante los últimos días ha puesto imagen viva a la identificación de la Casa Real con el profundo significado nacional de este proyecto deportivo. Igualmente valioso es el esfuerzo conjunto de los Gobiernos central, autonómico y municipal, en manos dispares pero coincidentes en la defensa de la candidatura olímpica de Madrid. Quizá resulte ingenuo- -o un efecto de la necesidad- -el sentimiento de alivio que produce ver juntos al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy, promoviendo sin fisuras la candidatura de Madrid. Una metáfora, sin duda- -pero bien comprensible- de que España merece más esfuerzos conjuntos para alcanzar sus metas, porque hay objetivos que exigen la voluntad de la inmensa mayoría y porque no han de ser los Juegos Olímpicos un empeño más importante que otras cuestiones que, día a día, condicionan la vida de los españoles y ponen su futuro entre interrogaciones que bien pudieran evitarse con una visión más integradora, más nacional de los problemas y de sus soluciones. L PP da por zanjada la polémica creada tras las declaraciones de un arrepentido Piqué. Después de la tempestad, tensa calma y moraleja: las distintas sensibilidades, mejor guisarlas en casa. Y a fuego lento, a ser posible. El PP salió airoso de un áspero curso político, descarnado en ocasiones, en el que ha bregado hasta la extenuación, solo y contra todos, para lograr a duras penas mantener el tipo. No es poca cosa, visto cómo se las gasta el adversario. Piqué eligió mal el momento, porque si Rajoy tenía previsto un ajuste fino para remodelar la imagen del partido, la salida en tromba del presidente del PP catalán puede alterar los tiempos y el compás. Dicho de otro modo: habría sido más útil el silencio. Rajoy, que apura el calendario a la gallega- -ni rápido ni lento- -tiene un plan y lo sopesa en Singapur. Ángel Acebes y Josep Piqué ELENA CARRERAS VERTIDOS POLÍTICOS L LA APUESTA VALENCIANA A compañía se llama Universal Maritime LTD y, como propietaria del Prestige tendrá que pagar por decisión judicial una fianza de 87 millones de euros- -la misma cantidad que hasta ahora ha desembolsado la Administración en concepto de indemnizaciones- -para garantizar el pago de los gastos derivados del vertido. Dos años y medio después de la tragedia que arruinó el litoral gallego, el buque fantasma emerge del fondo marino y, sobre las viejas olas del linchamiento político, aparece como responsable de una catástrofe que algunos quisieron cargar en la cuenta del anterior gobierno. La Justicia abre una enorme brecha en un proceso que de forma interesada navegó por el océano de la política callejera y de despacho. El Prestige después de tanto, vuelve a salir a flote. S E ha presentado en el Congreso de los Diputados el proyecto de reforma del Estatuto de la Comunidad Valenciana, entregado personalmente a Manuel Marín por el presidente de las Cortes valencianas y por los portavoces popular y socialista. El consenso alcanzado por los dos partidos de ámbito nacional y el contenido del texto ponen una nota de sentido común en el agitado panorama del debate territorial. Francisco Camps ha sabido pilotar hábilmente una negociación que concluye con el acuerdo de los partidos que representan a la inmensa mayoría de los españoles. Desde Valencia se transmite así un mensaje de sensatez frente a la agitación que domina en las llamadas convencionalmente nacionalidades históricas agravada ahora con la previsible coalición en Galicia entre socialistas y nacionalistas. La reforma valenciana es ambiciosa y aporta novedades importantes: nuevas competencias, facultad de disolución de la Cámara y derechos que complementan los proclamados por la Constitución para todos los ciudadanos. En algún caso, como ocurre en materia de administración tributaria o en temas judiciales, se roza el límite máximo que admite el modelo constitucional. Hay, además, una apuesta por un futuro abierto, mediante la llamada cláusula Camps para que la comunidad no quede al margen de reformas futuras. Todo ello, hay que insistir, con pleno respeto a la Constitución y lealtad absoluta a la soberanía nacional. Cabe preguntarse por qué es posible un acuerdo de este tipo en Valencia- -esbozado también en Andalucía- -y por qué, en cambio, el PSOE juega con el fuego de las aventuras soberanistas de sus aliados en otras comunidades autónomas. En todo caso, se trata de una base firme para que los amplios sectores socialistas que se sienten incómodos ante los excesos de sus socios puedan encontrar un modelo de referencia. También el PP debe obtener una enseñanza provechosa: la capacidad para alcanzar acuerdos es fundamental y no está reñida con la defensa nítida de los valores que dan sentido a una formación política. En momentos de tensión inoportuna entre diversos líderes del PP, la apuesta valenciana marca una vía inteligente y ofrece a quienes la impulsan una expectativa electoral muy favorable. Buen motivo para la reflexión colectiva. PLANES SIN ARTE E va de vacaciones la subcomisión del Consejo de Coordinación Universitaria con los deberes hechos: los expertos que la forman acaban de entregar al Ministerio de Educación su dictamen definitivo sobre las nuevas titulaciones universitarias, un catálogo en el que, como era de esperar, no figura la Historia del Arte. Anunció el presidente del Gobierno- -tan amigo de comités de sabios y comisiones de expertos; lo que ustedes digan, suele responder- -su compromiso con las Humanidades en todos los niveles de nuestro sistema educativo así como su intención de impulsar las disciplinas artísticas. Dicho y hecho. Al cuadro que tiene delante sólo le falta la firma. S