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94 Deportes JUEGOS OLÍMPICOS 2012 MARTES 5 7 2005 ABC La Reina Doña Sofía conversa con Miguel Induráin Nuestra delegación suda esperanza y optimismo en una ciudad donde la arquitectura es sobrenatural y donde la mezcla de razas, idiomas y religiones se lleva más que bien con la proverbial paciencia y sabiduría de estos parajes Siempre nos quedará Madrid TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE FOTOS: IGNACIO GIL ENVIADOS ESPECIALES SINGAPUR. ¡Qué, españoles todos! ¿aplicándose unos churritos o unas porras con un café con leche en vaso? Pues ya están tardando. Así como el que no quiere la cosa, en esta parte del Extremo Oriente ya se ha almorzado. No sabemos bien qué pero picaba, de lo que se deduce que es la de la tierra. Treinta y pico a la sombra y una humedad tal que la gente por aquí (chinos, malayos, hindús... lleva parabrisas en las gafas. Bueno, resumiendo, que les llevamos a ustedes, conciudadanos y convecinos, seis horitas de ventaja, que no vean cómo cunde esto de tirar para el levante, allí donde se levanta un día sí y otro también el sol para todos. Nos hemos recorrido medio planeta en el último modelo de airbus de Iberia hasta llegar a Singapur. El viaje, como los de Willy Fogg, pero por los aires, de continente en continente y tiro porque me toca. A la ida, el vuelo no venía al completo (aunque sí lo hará a la vuelta, esperemos que vengamos como sardinas, en lata, pero en lata de felicidad) cada cual pudo acomodarse casi a su antojo y echarse un sueñecito, ahora, eso sí, con el añadido de ensueño de saber que dormía bajo las estrellas, claro, pero también sobre Chipre, sobre Damasco, casi sobre Bagdad, sobre Arabia, sobre la India, a un pasito de Indonesia, y a otro de Malasia, que es donde se encuentra esta acogedora y ajetreada isla. Aquí ha venido hasta el Tato. Ya se lo sabrán ustedes de memoria. Lo que no saben es el puntazo que significa que a uno le guarde las espaldas un poli bengalí o un municipal sij, con su turbante y todo, y su símbolo en lafrente, en vez de un municipal de toda la vida. Y es que esta desmesurada ciudad (como sólo saben ser los asiáticos) es un bellísimo híbrido entre las novelas de Salgari (aunque Malasia queda un poquito al norte) y los paisajes de Blade Runner. Neones por aquí, neones por allá, luminosos gigantescos de las empresas, Carrefour, Santec City, Metropole, Tecniworld, Imagining Systems, lo dicho, que sólo falta laTyrell Corporationde la película de RidleyScott. Amabilidad, limpieza, eficacia y un sentido práctico de la vida, habitual y que tan bien conocemos los que somos asiduos de los chinos de nuestros barrios. Singapur, además de la arquitectónica que es sobrenatural (hasta los bloques de casas populares tienen sus tejados acabados como los de las pagodas) ofrece y enseña otras lecciones. Como por ejemplo (tomen nota todos los políticos aquí presentes... Zapatero, Rajoy, Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz- Gallardón, Rosa Aguilar, Manuel Cobo, Trinidad Jiménez, Rafael Simancas, Inés Sabanés... porque aparentemente (y no tan aparentemente) su mezcla de razas, idiomas y religiones la llevan bastante bien y con la proverbial paciencia y sabiduría de estos andurriales. Están como para preguntarse si son una nación, un villorrio o la huerta valenciana. Por cierto, también han solucionado lo del agua, que son el único país de la zona en el que se puede beber tranquilamente el agua del grifo. Sin ir más lejos, en la misma calle y puerta con puerta conviven en un restaurante de comida hindú islámica, de comida hindú sij y de comida hindú propiamente dicha. Y no se tiran los platos a la cabeza. De fauna queda dicho que andan bien servidos, y de flora, sobresalientes. Árboles y árboles, flores y flores, por cualquier rincon. En cuanto a lo del tabaco y lo de que aquí no fumaba nadie, otra leyenda urbana, o de Confucio, como prefieran. No, por la calle no fuman, desde luego, pero es que tampoco hay caquitas de perro, ni una mala lata de Mahou, ni una bolsa del hiper. Por si al bellísimo guirigay urbano y urbanístico le faltase algo, todavía es bien visible la presencia de la herencia del Imperio Británico y el sello de Su Graciosa Majestad. Vamos, que dando un paseo le entran a uno unas ganas locas de jugar al cricket en cualquier esquina. Y cada cuatro pasos un MacDonald. Y cada dos un comercio tradicional. Singapur es como la paella, se haga como se haga le gusta a cualquiera. Curiosas parejas de baile Pero aquí se ha venido a currar. Desde el alcalde hasta el último de los ayudantes y azafatas, por eso por la tarde se realizó la primera rueda de Prensa (con los dos metros largos de Gasol cayéndose literalmente de sueño) y después un sencillo cóctel que parecía un baile de esos de las pelis de ingleses, con sus tres lanceros bengalíes, con sus charreteras, su ponche y sus bigotones de brigadier y sus criados malayos. Aunque el baile de ayer propició curiosas parejas de baile. Induráin y Raúl apareció en todas las fotos y firmó todos los autógrafos, tantos que podría firmar hasta en pleno naufragio