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46 MARTES 5 7 2005 ABC Sociedad ¿Moléculas desconocidas en Tempel 1? Luisa María Lara, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) fue uno de los científicos que siguió en directo, junto a su equipo en el Centro Astronómico Hispano Alemán de Calar Alto, en Almería, la evolución del cometa Temple 1 durante la misión Deep Impact. Para ella, la misión permitirá un gran avance en el conocimiento del origen, formación y evolución del sistema solar. Se han descubierto nuevas líneas espectrales, pero no se sabe aún si están asociadas a moléculas formadas durante el impacto o a otras desconocidas hasta ahora y que estaban presentes en el interior del cometa. A las dos horas del impacto, los científicos de Calar Alto observaron, según una nota del CSIC, un segundo aumento repentino de brillo cuando el cometa volvía a su actividad previa al choque, lo que se conoce como explosión que se podría repetir en las próximas horas junto a otros fenómenos. Lara explicó que el efecto más inmediato de la colisión de la nave contra el cometa ha sido precisamente el aumento de brillo hasta rozar un factor 30. También un grupo de científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) contempló ayer el acontecimiento, en una colaboración entre los observatorios del Roque de los Muchachos, en La Palma, y el de Mauna Kea, en Hawai. Imagen tomada por la nave Deep Impact 16 segundos después de la colisión del módulo de impacto EPA El proyectil disparado contra el cometa Tempel 1 provocó un abanico de polvo de 1.800 km El módulo impactó a una velocidad de diez kilómetros por segundo ahora para analizar una gran cantidad de material original de los tiempos en que se formó el Sistema Solar, hace 4.500 millones de años JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID. Ayer, los aplausos y los vítores volvieron a sonar en las salas de control del Jet Propulsion Laboratory en Pasadena (California) Y es que los técnicos de la NASA parecen haberse acostumbrado a las mieles del éxito, con dos vehículos circulando desde hace un año por Marte, la inyección de una sonda en la atmósfera de Titán y, ahora, la hazaña de acertarle con un proyectil a un cometa a ciento ochenta millones de kilómetros de distancia. Para completar el repóquer, ya sólo queda que la racha se prolongue durante una semana más y no surjan problemas con el lanzamiento del transbordador Discovery... Por lo menos ahora sabemos que, en el hipotético caso del choque de un cometa contra la Tierra, seremos capab Los científicos tienen Dan Kubitschek y Steve Collins, líderes de la misión, celebran el éxito ces de llegar hasta él y golpearlo Con estas palabras, María Santos Lleo, responsable de la misión XMM- Newton, de la Agencia Espacial Europea (uno de los satélites científicos que siguie- REUTERS ron ayer la colisión del módulo de la Deep Impact contra el Tempel 1) subrayaba ante la prensa un aspecto, el de la seguridad ante esta clase de amenazas espaciales, que hasta ahora pare- cía ser cosa de ciencia ficción. Y es que darle a esa distancia a un objeto que se mueve a decenas de kilómetros por segundo es lo mismo que acertarle a un mosquito en un ojo con un disparo hecho a cinco kilómetros de distancia. La otra parte del éxito de la misión, la que para los científicos es la más importante, también se ha convertido en realidad. El módulo de impacto lanzado contra el Tempel 1, de 370 kg de peso no fue, como algunos temían, tragado por el cometa, sino que produjo el efecto que esperaban sus constructores: la eyección de gran cantidad de material, en forma de polvo y gas. Material virgen procedente del núcleo del cometa y sin ningún contacto con el exterior desde los lejanos tiempos de la formación del Sistema Solar, hace más de cuatro mil quinientos millones de años. Según los primeros datos facilitados por el telescopio espacial Hubble, otro de los numerosos ingenios científicos que han seguido el evento, el impacto con el cometa ha generado una nube de polvo y gas, en forma de abanico, de 1.800 kilómetros de radio. Y esto es mu-