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26 Internacional MARTES 5 7 2005 ABC Una espía puede llevar a prisión al ideólogo Karl Rove b El arquitecto de la victoria de Bush se halla ahora en la picota por una trama de conspiradores y periodistas que puede costarle hasta diez años de cárcel M. G. NUEVA YORK. En los últimos treinta años, Karl Rove ha trabajado laboriosamente para convertir a su amigo George W. Bush en presidente, al movilizar en las urnas a diecinueve millones de fundamentalistas cristianos que antes se limitaban a rezar. El hombre al que el presidente Bush ha reconocido como el arquitecto de su victoria, ahora en la picota por una trama de espías, conspiradores y periodistas que puede costarle hasta diez años de cárcel. La teoría que le coloca en tan delicada posición sostiene que hace dos años este oscuro y complejo personaje decidió vengarse de la traición de Joseph Wilson, un diplomático al que el Gobierno de Estados Unidos le encargó investigar el posible intento del antiguo dictador iraquí Sadam Husein de comprar uranio en Nigeria. La conclusión de Wilson es que nunca hubo tal intento, pero como la Casa Blanca le ignoró, decidió contarlo todo en The New York Times. Una semana después, el consejero de George W. Bush- -que siempre ha preferido las sombras a la luz de los focos- -habría tratado de desacreditarle acusando a su esposa de nepotismo. Según lo que publicaron tres periodistas que se reunieron con Rove esa semana, la esposa de Wilson le había conseguido el trabajo aprovechando su posición de espía en la CIA. Con ello desvelaban también la coartada de esta espía, que actuaba como diplomática en diferentes embajadas, lo que puso en peligro su vida y la de muchos contactos que había establecido. Bush firmó ayer autógrafos y fue fotografiado en una universidad de West Virginia protegido por sus guardaespaldas AFP Los evangélicos presionan a Bush para que elija a un duro en el Supremo Los ultraconservadores quieren asegurarse de que vote contra el aborto era el medio para recordar que hay que exigir a Bush que honre su promesa de elegir a un ultraconservador como Thomas o Scalia MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Los políticos estadounidenses se fueron de puente el pasado viernes con la noticia de la primera vacante que se abre en once años en el Supremo. Para los grupos evangélicos, el sermón del domingo fue el medio más adecuado para recordar a sus fieles que ha llegado el momento de exigir al presidente, George W. Bush, que honre su promesa de elegir a un ultraconservador como Clarence Thomas o Antonin Scalia. Estos dos duros del Supremo, que encajan con las ideas de la ultraderecha y la moral evangélica, son también el modelo que más temen los liberales. Los senadores demócratas que tendrán que ratificar la nominación consideran que estos dos jueces son demasiado partidistas al decidir asuntos que dividen a la sociedad. Más aún, muchos les consideran una vergüenza como dijo el senador Harry Reid. La nominación de Thomas se vio empañada en su día por las denuncias de acoso sexual que lanzó contra él una de sus empleadas. El caso Anita Hill es desde entonces un referente histórico en las leyes contra el acoso sexual. Por b El sermón del domingo su parte, Scalia ha comprometido su imparcialidad en numerosas ocasiones, la más reciente cuando se fue de vacaciones con el vicepresidente, Dick Cheney, a Louisiana a cazar patos en vísperas de pronunciarse en el caso contra el número dos de la Casa Blanca relacionado con la ley energética. Cuando Bush les señalaba como modelo durante la campaña electoral, en realidad estaba lanzando un guiño a los evangélicos para garantizarles que pondrá a alguien de quien no albergue la menor duda cuando se trate de defender los valores de la moral cristiana. Movilizaciones En público, el presidente de una poderosa organización evangélica como Family Research Council (Consejo de Investigaciones sobre la Familia) dice no tener dudas de que el presidente cumplirá con su promesa al reemplazar a la juez conservadora- moderada Sandra O Connor, que renunció el viernes. Por si acaso, Perkins ha hecho declaraciones que suenan a amenaza: Emprenderemos un esfuerzo sin precedentes para que se produzca Acoso a los periodistas El caso desató tal furia que el presidente Bush nombró a un fiscal especial para investigarlo. Durante dos años, Patrick Fitzgerald ha acosado a los periodistas implicados para que revelaran sus fuentes, en una controvesia sobre el secreto profesional de los periodistas que ha llegado hasta el Tribunal Supremo. Agotados los recursos legales, Times ha entregado los e- mails de su reportero afectado, Matthew Cooper, en los que según el periodista de MSNBC se revela que Rove era la fuente. Su abogado admite las conversaciones, pero niega que descubriese a la espía. Serán el Gran Jurado y el fiscal especial los que decidan. El candidato favorito del presidente es el fiscal general, Alberto González, amigo de sus viejos tiempos en Texas un voto justo y rápido a través de la movilización de 20.000 iglesias El diario The Washington Post revelaba ayer que la cadena de líderes evangélicos a los que Bush y su estratega político Karl Rove han enseñado a movilizarse planea una campaña multimillonaria con anuncios en televisión, radio y mailings masivos que ponga toda la presión posible. Este es el momento que los conservadores sociales hemos estado esperando durante más de una década ha dicho Perkins emocionado. Se refería a la oportunidad para revertir desde el Supremo leyes que según él no sólo permiten el aborto y la sodomía sino que prohíben las oraciones en los colegios. El favorito de Bush, según las especulaciones, es el fiscal general, Alberto González, amigo personal desde sus viejos tiempos en Texas e ideólogo de las políticas que originaron Guantánamo, privaron a los prisioneros afganos de los derechos de la Convención de Ginebra e incluso autor de los polémicos memorandos internos en los que se justificaba el uso de la tortura. La mancha negra en su pasado, que le distancia de los evangélicos, es una decisión de cuando estaba en el Supremo de Texas, en la que apoyó el derecho de una adolescente a abortar sin notificárselo a sus padres. La única duda, según muchos, es si le nombrará para esta vacante o para la que quedará en cuanto renuncie el juez conservador William Rehnquist, enfermo de cáncer.