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24 MARTES 5 7 2005 ABC Internacional Waku Kaara, nominada para el Nobel de la Paz, se dirigía ayer con gesto admonitorio a la máscara del presidente Bush durante una protesta en el aeropuerto de Edimburgo AFP Washington podría admitir la relación entre gases contaminantes y cambio climático El borrador del acuerdo del G- 8 incluye referencias al protocolo de Kioto, que no ha ratificado EE. UU. b Alemania se niega de momento a incrementar su presupuesto anual para África de 1.800 millones de euros hasta los 2.400, como esperaba Tony Blair EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Los mandatarios del G- 8 llegan mañana a la localidad escocesa de Gleneagles con una declaración ya ultimada sobre cambio climático que, aunque no supone un compromiso esencial por parte de EE. UU. reconoce explícitamente la importancia del protocolo de Kioto de 1997 y la vinculación entre la emisión de gases contaminantes y el efecto invernadero. Es la máxima cesión a la que parece estar dispuesto Washington, que sigue negándose a ratificar las exigencias de reducir la emisión de anhídrido carbónico fijadas en Kioto. La colaboración estadounidense, en cambio, es mayor en el otro gran asunto de la cumbre, la ayuda a África, donde las últimas reticencias para un acuerdo las está poniendo Alemania, reacia a doblar en un corto plazo el dinero que destina al Continente africano. El borrador del acuerdo sobre el cambio climático fue cerrado durante el fin de semana por los equipos negociadores de los países del G- 8 (EE. UU. Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Rusia) Sobre él trabajarán desde mañana hasta el próximo viernes los jefes de Estado o de Gobierno de esos países, presididos por Tony Blair, a quien este año le corresponde encabezar las reuniones. Aunque la declaración final está aún sujeta a modificaciones, el texto supone un reconocimiento de que la ciencia nos obliga a actuar y de que la actividad humana contribuye al cambio climático según desveló un diplomático al Financial Times, que asegura que el documento hace dos referen- cias explícitas al protocolo de Kioto. Este texto es fruto de un duro forcejeo entre los representantes norteamericanos y los franceses, y era la condición puesta por el presidente galo, Jacques Chirac, para no promover un comunicado más radical entre los otros siete países del G- 8, algo que hubiera sido inusual ya que los acuerdos finales se aprueban por consenso. El documento podría incluir un llamamiento a China y la India para que importen tecnología con la que reducir sus emisiones de anhídrido carbónico, algo que reclama la Administración Bush. El presidente norteamericano dio pocas esperanzas de lograr un acuerdo que pudiera ir más allá durante una entrevista concedida a la cadena de televisión británica ITV. En ella, George Bush reiteró su rechazo a ratificar el protocolo de Kioto, porque destruiría la economía de EE. UU. y se negó a realizar concesiones con el único fin de que Tony Blair pueda apuntarse el tanto de una cumbre exitosa: Voy al G- 8 no para que Blair parezca bueno o malo, sino que voy con la agenda que creo mejor para nuestro país afirmó. Bush no hará favores a Blair El programa de las primeras damas E. J. B. LONDRES. Para que las esposas de los ocho mandatarios del G- 8 no se aburran durante la cumbre, sus anfitriones británicos les llevarán de excursión por la verde Escocia, aunque no visitarán la ciudad más bella, Edimburgo, para que no se topen con los miles de manifestantes allí concentrados. Después de que el miércoles por la noche la Reina Isabel II ofrezca una cena de bienvenida en Gleneagles, las ocho primeras damas viajarán al día siguiente al castillo de Glamis, en la localidad de Angus, propiedad de un primo de la Reina. Ese castillo, de suntuosas dependencias y amplios jardines, fue lugar habitual de veraneo de Isabel II durante su infancia y en él nació su hermana la princesa Margarita. Además, tendrán a su disposición las magníficas instalaciones del hotel de Gleneagles: campo de golf, circuito de equitación, zona de pesca y caza con halcones, piscina, gimnasio y una calle de exclusivas tiendas. Tampoco consideró que deba devolverle un favor a Blair por haberse sumado a la invasión de Irak. No veo relación de una cosa con la otra- -dijo- Blair tomó una decisión que creía conveniente para la mantener la paz y ganar la guerra contra el terrorismo En esas declaraciones previas a su llegada a Escocia, Bush se defendió de quienes le acusan de no ayudar suficientemente a África, e indicó que está dispuesto a suprimir los subsidios a los agricultores norteamericanos si así lo hacen también los países europeos, con el fin de permitir que los cultivos africanos resulten más competitivos en el mercado internacional. Con ello Bush admitía la reclamación de entidades mundiales que advierten de