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ABC MARTES 5 7 2005 Opinión 5 MEDITACIONES RAJOY, EN SINGAPUR ...Y UBIÓ Aznar a Navacerrada y desde la Bola del Mundo tronó para aviso de diletantes, cual nuevo Moisés, los mandamientos del Viejo Testamento ideológico del PP: amarás a España sobre todas las cosas y no tomarás el nombre de la nación en vano. Ajeno a las novedades de la montaña sagrada, Piqué sugería en Catalunya Radio la jubilación de Acebes y Zaplana, y pedía caras nuevas para un partido diferente sin sospechar ¿o sospechándolo? que estaba abriendo a destiempo la caja de Pandora. Desconcierto del pueblo, frufrú de cuchillos en los pasillos de Génova, sonrisas en Moncloa, timbrazos de urgencia en los cenáculos de Madrid. Ecos de Singapur y de Washington al otro lado de las líneas celulares. ¿Y Rajoy? Rajoy, en la otra punta del planeta, con un móvil en la mano y una banderita de Madrid 2012 en la otra. MARCO AURELIO S LEER Y PENSAR MARAGALL EN EL PAÍS DE NOSOTROS Y ELLOS FILOSOFÍA SOCRÁTICA DE MIGUEL GARCÍA- BARÓ Ediciones Sígueme Salamanca, 2005 258 páginas Tiempos de sofistas En tiempos de argumentaciones sofísticas y predominio de la retórica y el halago a las masas sobre la verdad (acaso lo sean todos los tiempos) nada tan pertinente como volver al viejo sabio que nada sabía, a Sócrates, a la meditación sobre su vida y muerte. Especialmente, a la imperecedera Defensa que escribió Platón. La filosofía no sólo es necesaria para la vida, sino que es la verdadera vida, la vida correcta. Y puede aprenderse. Ella convierte todo en pregunta, pero niega que los muchos, en cuanto muchos, piensen. Busca ante todo la excelencia. ¿Hay entendidos en la excelencia humana, como los hay en las demás artes? La filosofía es la tensión (no la improbable posesión) hacia la Sabiduría absoluta. Al fin, Sócrates nos revela la existencia de dos morales, dos formas de vida, incluso dos políticas: una busca halagar a los muchos; la otra, obrar siempre bien. Y ya sabemos cuál fue la opción y el destino de Sócrates, magistralmente expuestos por Miguel García- Baró. El pensar es una tarea moral, santa. IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ANTO despilfarro y detrimento de energía política en Cataluña no se recuerda desde que Verdaguer quiso cifrar en la cumbre del Canigó todo el poder de la voluntad divina. La diferencia es que de la ejecutoria de Pasqual Maragall no es probable que queden estrofas para recitar en casa. Se achaca a Maragall que haya resultado ser más nacionalista que los nacionalistas y que esté cediendo tan a gusto, con tanta complacencia, ante un socio minoritario como ERC: de todo hay, pero también una incapacidad política que no se esperaba tan flagrante en el hombre que pastoreó popularmente la Barcelona olímpica. En una sociedad generalmente predispuesta a mirar para otro lado cuando las cosas no van como tienen que ir, la política de la Cataluña actual consiste en debatir un nuevo estatuto de autoVALENTÍ nomía que a nadie le urge, recibir palPUIG metazos del director de la feria de Fráncfort, negar como sea que existe el llamado Manifiesto de los Quince y ver cómo aparece de forma impune un Danton independentista llamado Oriol Malló que explícitamente reclama el azote y la guillotina para quien disienta de la llamada oscura de la nación catalana, del ellos y del nosotros. Danton le muestra el Sena a Camilo Desmoulins: ¿Lo ves? Baja rojo de sangre Al final, acostumbra a entrar en escena un Napoleón. A lo lejos, como las luces del último puerto en la noche, parpadean los balcones del Carmelo y las fosforescencias del tres por ciento, ya puesto funerariamente bajo tierra. En casos así, la irresponsabilidad pública acostumbra a desparramarse en busca de una cierta presión redistributiva. Por eso a nadie sorprende que en el reciente barómetro de opinión pública- -elaborado por una institución adscrita a la Generalitat- -más de un 58 por ciento se desinteresan por completo de la política, casi un 53 por ciento no ve con satisfacción el curso de la T democracia y un 68 por ciento desconfía drásticamente de los políticos. Si es cierto que el abstencionismo es un mal común de no pocas sociedades, aquí estamos hablando del hundimiento espectacular de las ilusiones de un gobierno tripartito que hasta cierto punto fue pactado más para seducir que para gestionar, más para estar que para hacer Iba a haber un nuevo caudal de tolerancia, otro modo de practicar la política. Como resultado, estamos de nuevo en una sociedad mitad catalanoparlante, mitad castellanoparlante, abstencionista en las elecciones autonómicas, sin pulso real como opinión pública. Los expertos en demoscopia detectan en esos porcentajes un plus especial de desafecto hacia la vida política. Es una reacción lógica cuando uno ve derrumbarse el Carmelo, escucha cómo el presidente de la Generalitat exhuma en sede parlamentaria comisiones del tres por ciento por obra pública y luego todo eso se evapora con celeridad mientras el conjunto de la clase política se entretiene levantando el armatoste- -posiblemente impracticable- -de un estatuto de autonomía que en algo se asemeja al caballo de Troya. De modelo exportable y solución para todo, el maragallismo ha pasado a ser una analogía consecuente del lastre. No es el Cercle de Economía un foro de naturaleza hostil a Pasqual Maragall. Ahí estuvo dando una conferencia hace unos pocos días. Según los cronistas, la selecta audiencia no abarrotó la sala. El presidente de la Generalitat divagó, sin ni tan siquiera uno de esos golpes de efecto que luego resultan más bien enojosos para todos. Peroró. A la hora de cenar, cuando se aviva el debate, todo fue inane, sin preguntas significativas. El acontecimiento concluyó sin pena ni gloria. Al irse, Pasqual Maragall dijo: No sabéis la suerte que tenéis de tenerme como presidente Suena a pronunciamiento délfico pero quién sabe si se dirigía a lo que somos nosotros o a lo que somos ellos. vpuig abc. es