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92 Deportes TENIS TORNEO DE WIMBLEDON LUNES 4 7 2005 ABC PERFIL ROGER FEDERER Triple campeón Al igual que en las pistas consigue lo que nadie puede lograr: fuera de las canchas también actúa por libre El clan del hombre récord D. P. Roger Federer besa por tercera vez consecutiva el trofeo que le acredita como campeón de Wimbledon AFP Federer roza la perfección, arrolla a Roddick y conquista el triplete El suizo sólo cometió un error en el primer set y dos en el segundo DOMINGO PÉREZ. ENVIADO ESPECIAL WIMBLEDON. La perfección tenística tiene ya nombre y apellido. Se llama Roger Federer. También posee una referencia que quedará para la historia. A partir de ahora cuando alguien desee hablar de un set perfecto deberá referirse al primero de la final de ayer. Bueno casi también se podría meter la segunda manga para ilustrar la definición. Incluso hablar de todo el partido del suizo, que arrolló por 6- 2, 7- 6 (7 2) y 6- 4, en una hora y 41 minutos a Andy Roddick. Se podía esperar que estuviera nervioso por el compromiso de intentar cosechar el triplete, su tercer título consecutivo en Wimbledon, pero para nada. Federer saltó a la pista Central en estado de gracia. Jugaba tan bien que parecía que levitara. Un dato ilustra y asusta: cometió un solo error no forzado en toda la manga inicial. Pero es que mantuvo el nivel en la segunda: únicamente dos errores y eso que se disputó un desempate. cesitaba blindar su servicio para inquietar al helvético. Pero a un suizo, con la experiencia bancaria de su país, no le pueden enseñar nada sobre blindajes. El servicio de Roger no irá a la supersónica velocidad del de Andy, pero a inviolabilidad no le supera nadie. Y lo quiso dejar claro Federer desde el comienzo. En los nueve primeros juegos, el de Basilea sirvió en cinco oportunidades y cerró cuatro de ellas en blanco y la otra con 40- 15 y sólo porque pegó una caña con el mango. Supuso un mazazo para el de Nebraska que por el camino había extraviado el primer set. Quería vencer con el sa- Roger Federer Tricampeón Ha sido más fácil que el año pasado. Tal vez llegue un día a cuatro títulos, pero por ahora estoy bien con tres Andy Roddick Finalista Parón por la lluvia Sólo el rato que debió regresar al vestuario por culpa de una ligera llovizna le hizo perder la finura en su toque. Cometió en este tercer set nueve fallos, el triple que en los dos anteriores, pero ni siquiera este retorno a la tierra pudo frenarle. Roddick apostó por su saque. Esos cañonazos suyos a más de 230 kilómetros por hora eran su única arma. Ne- Parece imposible, pero Federer sigue mejorando sin parar. Ahora es mucho mejor que hace dos años que y le estaban dando una lección. Se sentía tan cómodo Federer. Era tan superior que decidió divertirse en el segundo set. Empezó a subir con su primer servicio, algo totalmente inhabitual en su juego. Seguro que buscaba un poco de entretenimiento. Esta licencia le dio la oportunidad a Roddick de quebrar (1- 2) Fue como despertar a la bestia Necesitaba recuperar el break y sacó la más maravillosa colección de passings que se recuerda. Destacaron los cruzados de revés. Si alguna vez algún escultor inmortalizara ese final de gesto, amplísimo y hermoso de Federer cerrando el golpe inverso, seguro que igualaría al mítico Discóbolo. Se normalizó pronto la situación (3- 3) y el mejor Roddick consiguió llevar el set al desempate. Un bonito gesto, pero inútil. Fue incapaz de ganar uno de sus saques en este tie break Está claro que cuando le aprietan un poco es cuando surge el más asombroso y genial Federer. Estaba todo el mundo embobado ante la exhibición cuando cuatro gotas mal contadas cortaron el espectáculo. No llegó a media hora de parón, pero fue lo suficiente para que Roddick analizara que no tenía nada que hacer; para que Federer extraviara ligeramente su estado de divina inspiración; para que el público se enfriara y para que el suizo, práctico, decidiera liquidar con eficacia y sin florituras el partido no fuera a ser que se reanudara la lluvia. WIMBLEDON. Roger Federer atesora una serie de récords increíbles. Logró su victoria número 36 consecutiva sobre césped, que es ya la segunda mejor racha de todos los tiempos (Borg llegó a 41) Se ha adjudicado las 21 últimas finales que ha disputado. Se convirtió en uno de los ocho exclusivos jugadores- -tercero en la era Open, tras Borg y Sampras- -que han conseguido ganar tres Wimbledon seguidos. Sólo otros cinco míticos tenistas vencieron en las primeras cinco finales de Grand Slam que disputaron (nadie lo había repetido desde 1946) Es el indiscutible número uno mundial desde el 2 de febrero de 2004 y nadie amenaza su reinado. La lista de sus hazañas podría llenar renglones casi hasta el infinito, pero ¿cuál es el secreto de este hombre récord? Evidentemente un don casi divino para el tenis, aunque lo que de verdad marca las diferencias es el estado de ánimo en el que vive. La conjunción de su juego mágico con una tranquilidad de espíritu casi beatifica es lo que le ha elevado por encima del resto. Para conseguirla ha ido fabricando, paso a paso, un clan. Se ha rodeado de sus familiares y amigos más íntimos, incluso tomando decisiones inhabituales en el circuito. En diciembre de 2003 cortó, pese a cerrar la por entonces mejor temporada de su carrera, con su entrenador, Peter Lundgren. Es el único top 100 que funciona sin técnico fijo, aunque este año haya contratado a Tony Roche para que le acompañe en los grandes, y que viaja sólo con su fisio Pavel Kovac. También es el único que no depende de una de las grandes empresas de marketing deportivo que monopolizan a los jugadores. Rompió con IMG y el trabajo de representación lo manejan entre su novia, una antigua jugadora, Mirka Vavrinec, y su madre, Lynette. Un abogado, un especialista en impuestos y otro en comunicación, supervisado por la abuela del campeón, completan un clan tan cerrado como efectivo.