Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
58 Cultura LUNES 4 7 2005 ABC CLÁSICA Festival de Granada M. Sotelo: Sonetos del amor oscuro (estreno) Int. Arcangel y M. Poveda, cante. R. Fabbriciani, flauta. U. Fussenegger, contrabajo. Grup Inst. de Valencià. Cor de la Generalitat Valenciana. Dir. J. Cerveró. Lugar: Hospital Real. EL ECO DE LA MEMORIA ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE ún recorre el aire del granadino Hospital Real la voz del compositor Luigi Nono. En 1988 visitó por última vez la ciudad y en este mismo lugar habló de su obra. También de Machado y de Lorca, y de sonidos que ronroneaban en su interior. Afortunadamente, no se agotan las voces cuando se callan, que su eco vaga hasta el infinito. La de Nono allí permanece. Y en el mismo crucero del Hospital Real se ha vuelto a recogergracias al trabajo de Mauricio Sotelo, quien a instancias del Festival de Granada ha estrenado Sonetos del amor oscuro. Cripta sonora para Luigi Nono La línea Nono- Sotelo es un engranaje para una tradición posible. Lo demuestran estos Sonetos que parten de resonancias cercanas al maestro y del original literario de Lorca tal y como éste lo trabajó para una composición nunca realizada. Pero la obra de Sotelo no es una mera reconstrucción de esos apuntes. A su mesa de trabajo se han incorporado A también obsesiones propias como la del flamenco en un paso más en el uso del cante como fuente musical. Da fe la forma en la que sutilmente se vincula y la consiguiente estilización instrumental que, por ejemplo, se hace de las bulerías. Las voces jóvenes y sabias de Arcángel y Miguel Poveda se impusieron con autoridad y emoción, generando puntos culminantes. Pero la compleja simplicidad de la obra va más allá. Arquitectura y música forman una unidad a través de un espacio sonoro que el público recorre durante su ejecución. Así, cada brazo del crucero proporcionó perspectivas distintas de la obra, que en cierto momento mira al centro con protagonismo del grupo instrumental, aquí dirigido con precisión por Joan Cerveró, pero que parte y retorna finalmente a los extremos donde todo se limita con grandes pantallas que proyectan pinturas de Sean Scully. Enla penumbra del crucero, entre el vagar de las deambulantes siluetas del público, se sintió con especial intensidad la músicade Sotelo y las intervenciones del flautista Roberto Fabbriciani y el contrabajista Uli Fussenegger. Sonetos del amor oscuro no es una obra que se imponga al lugar. Sotelo la ha propuesto desde la nada. Y a la nada retorna reconvertida en un crisol de ideas finamente trabadas. Al final la salmodia entonada por las voces, el sonido real y el proyectado se transforman en una especie de murmullo marino. Es entonces cuando los exquisitos glisssandi de la cuerda suenan a agua. No cabe imaginar un mejor homenaje al veneciano Nono. El contrabajo Uli Fussenegger durante Sonetos del amor oscuro EFE