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ABC LUNES 4 7 2005 Cultura 53 La primera fosa de Xian tiene una superficie de 12.000 metros cuadrados y contiene miles de estatuas, la mayoría de las cuales permanece aún enterrada PABLO M. DÍEZ La contaminación corroe a los guerreros de terracota sólo 30 años después de haber sido descubiertos Numerosas estatuas ya han perdido piernas y cabezas por la erosión de investigadores de China y EE. UU. analizará la calidad del aire para frenar los efectos de la humedad, la temperatura, la radiación solar y la polución PABLO M. DÍEZ. ENVIADO ESPECIAL XIAN (CHINA) A los famosos guerreros de terracota de Xian aún les queda por librar su batalla más importante: la lucha contra el paso del tiempo. Tras permanecer enterrado durante 2.000 años, este impresionante conjunto arqueológico de China, compuesto por más de 7.000 soldados a escala real que datan de la dinastía Qin (221- 207 antes de Cristo) se encuentra seriamente amenazado por la contaminación del aire tres décadas después de ser descubierto. Tan sólo en este tiempo, la mayoría de las 1.172 figuras que han sido desenterradas han perdido los ricos colores que decoraban sus rostros y el yeso que une sus piezas como consecuencia de la erosión. Así, muchos de estos soldados, elaborados sólo a base de arcilla modelada y endurecida al horno, han empezado a desmoronarse tras oxidarse y volverse grises. Para evitar que este valioso legado cultural desaparezca, un equipo de investigadores chinos y estadounidenses va a analizar durante los dos próxib Un equipo Ejército fúnebre del primer emperador A unos 30 kilómetros de Xian, la ciudad que fuera capital de 13 dinastías imperiales durante casi 1.200 años, se erige el espectacular mausoleo de Qin Shi Huang, el primer soberano que unificó China 210 años antes de nuestra era. Durante más de tres décadas y utilizando a 700.000 trabajadores, el monarca, quien también ordenó levantar la Gran Muralla, mandó construir su tumba a los pies del monte Lishan. Su ataúd se encuentra en el centro de un palacio subterráneo que alberga otras 400 fosas de objetos funerarios, como carrozas y caballos de bronce y figuras de animales. A un kilómetro y medio al este de dicho templo se distribuyen más de 7.000 guerreros de terracota, repartidos en tres fosas de entre cuatro y ocho metros de profundidad. La primera de ellas, descubierta por casualidad en 1974 por un granjero, tiene una superficie de 12.000 metros cuadrados y contiene 6.000 estatuas, la mayoría de las cuales permanece aún enterrada. Los soldados, que miden 1,80 metros, tienen características diferentes (bigote, pelo, rasgos fisonómicos) y estaban armados con lanzas, escudos y arcos reales. La segunda fosa, de unos 520 metros cuadrados, alberga 68 figuras de generales, por lo que se supone que representa al Estado Mayor del Ejército; mientras que en la tercera, con más de 1.000 piezas aún por restaurar, hay carros de combate, soldados de caballería e infantes. mos años el impacto que la contaminación del aire tiene sobre los guerreros de terracota, algunos de los cuales ya han comenzado a perder sus brazos o sus cabezas. Si no hacemos algo ahora, las figuras se habrán corroído en 100 años y el museo parecerá una mina de carbón que no tendrá ningún valor estético alertó al diario South China Morning Post el jefe del estudio y miembro de la Academia China de las Ciencias, Cao Jing. En colaboración con el Instituto de Investigación de Nevada y con la Universidad Politécnica de Hong Kong, los científicos van a tomar muestras del aire tanto en el interior como en el exterior del recinto que alberga a los guerreros, ubicado a 30 kilómetros de la ciudad de Xian y a los pies del monte Lishan. Las partículas de ácido que contiene el aire se están comiendo la superficie de los guerreros, dejando en su lugar una fina capa de polvo explicó Cao Jing, quien citó como principales amenazas la temperatura, la hume- Las 1.172 figuras desenterradas han perdido los colores de sus rostros y el yeso que une sus piezas dad, la radiación solar y los gases contaminantes que desprenden los vehículos y las minas de carbón enclavadas en los alrededores del yacimiento Aunque el responsable del estudio confesó la dificultad que entraña detener unos agentes nocivos que vienen de fuera y contra los que no se puede hacer nada se mostró confiado en que los resultados sirvan para proteger a las miles de piezas que aún no han sido desenterradas. La contaminación es una enfermedad que afecta a los restos arqueológicos y que no podemos evitar, pero podríamos minimizarla manifestó Cao Jing, quien admitió que no se podrá devolver el color original a las estatuas expuestas al aire libre, pero sí evitar estos errores cuando se llevan a cabo nuevas excavaciones Sin embargo, el científico no pudo determinar cuántos años durarán aún tan frágiles soldados y si será posible salvar este importante legado cultural, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987 por la Unesco. Éste es el primer estudio del aire en el interior de un museo chino, por lo que nunca se ha desarrollado una técnica para salvaguardar dichas piezas reconoció Cao Jing antes de asegurar que proteger a los guerreros de terracota es una obligación de todo el mundo porque este tesoro no sólo pertenece a China, sino al planeta entero