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48 Sociedad LUNES 4 7 2005 ABC Medio Ambiente Las olas de calor alcanzarán los 50 grados en el Mediterráneo español dentro de treinta años Un informe de WWF Adena predice un importante descenso de los recursos hídricos en España b Las investigaciones confirman Consecuencias principales Temperaturas. Incremento en verano de entre 4 y 5 grados centígrados en el interior, y entre 1 y 2 en las zonas costeras. Olas de calor. El número de días con temperaturas superiores a los 35 grados aumentará desde 2 semanas en las zonas costeras hasta mes y medio en el interior de la Península Ibérica, Turquía, sur de Francia, los Balcanes y el Magreb. Sequías. Drástica disminución de las precipitaciones estivales, en especial en las regiones norteñas. Las temporadas sin lluvias se prolongarán en más de un mes. Incendios. Riesgo de incendios que se alargarán hasta un mes y medio más en la Península Ibérica, norte de Italia y los Balcanes. Reducción de cosechas. En especial de los cultivos de secano, de hasta un 40 por ciento. Reducción del turismo de verano. Los aumentos en las restricciones del suministro de agua y la mayor vulnerabilidad a las enfermedades tropicales harán que disminuya el turismo. Pero si las previsiones se cumplen, en el 2025 también se producirá un descenso de entre el 5 y el 25 por ciento de turistas en la cuenca mediterránea que hoy día atrae al 30 por ciento del turismo, según un estudio de la universidad alemana de Hamburgo recogido en el informe. que un aumento de 2 grados en la temperatura es el umbral más allá del cual el cambio climático sería un problema difícil de controlar R. BARROSO MADRID. Sequías, incendios, escasez de agua, olas de calor extremas, desaparición de especies... Bien podría parecer una nueva entrega del filme El Día de Mañana donde los tornados, un inmenso maremoto y el descenso brutal de las temperaturas son las terribles consecuencias del calentamiento global. Tan sólo que al revés, ahora le tocaría el turno al calor. Pero dejando a un lado la ficción, éstas serán las consecuencias de un incremento de sólo dos grados de temperatura en la cuenca del Mediterráneo, según un estudio del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) presentado en Roma hace escasos días. Habrá una proliferación de olas de calor, con lo que los veranos mediterráneos registrarán temperaturas extremas que rondarán los 50 grados afirmaba Tina Tin, una de las autoras de la investigación, basada en un modelo climático global para dentro de treinta años. En el interior de España, el norte de Italia, Turquía, Los Balcanes y parte del Magreb, las temperaturas pueden aumentar hasta en cinco grados. Las investigaciones confirman que un aumento de 2 grados centígrados en la temperatura es el umbral del peligro más allá del cual el cambio climático sería un problema difícil de controlar. Pero aún hay más. Se producirá un descenso de los recursos hídricos en España de entre un 5 y un 14 por ciento. En los mapas del informe se evidencia que Valencia y Castilla- La Mancha serán dos de las Comunidades más castigadas: el riesgo de incendio aumentará y la agricultura se verá seriamente afectada. En manos del G 8 Para evitar estas conclusiones, la directora de la campaña de WWF Climal global Jennifer Morgan, subraya la importancia de las actuaciones de medio ambiente en los próximos diez años. Un aspecto en el que también insiste Mar Asunción, responsable del Programa de Cambio Climático de Adena, quien señala que para evitar daños irreparables para las economías del Mediterráneo tenemos que actuar ya para asegurar que el incremento de la temperatura no supere los dos grados Para ello hizo un llamamiento a los responsables políticos del G 8- -que se reúnen durante esta semana en Escocia- para que hagan de la lucha contra el cambio climático una prioridad y se comprometan a reducciones mayores de emisiones Las riquezas del Mediterráneo se encuentran inseparablemente unidas a sus condiciones climáticas: a lo largo de su cuenca, más de 100 millones de hectáreas de bosque dan refugio a una inmensa biodiversidad. Una riqueza natural que hoy día ya está sometida a tremendas presiones de población y desarrollo. El aumento de la temperatura no haría más que empeorar un ya difícil y delicado equilibrio ecológico. Tierras de cosecha completamente secas en el sur de España PEPE ORTEGA ACTUALIDAD NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO Gran pérdida de especies Y no es todo. Los estudios más recientes demuestran que un calentamiento de 2 grados podría provocar la pérdida de más de la mitad de las especies vegetales en la zona del norte del Mediterráneo, y pérdidas de más del 80 por ciento en el centro- norte de España y en las montañas, especialmente en Francia. Además, un mayor riesgo de incendios como resultado del clima más caluroso y seco potenciará la propagación de especies vegetales invasoras, lo que produciría fuegos aún más frecuentes e intensos. Así, se espera que el periodo de riesgo de incendios se extienda entre 1 y 6 semanas más. CUANDO ENTRAN LAS MOSCAS S i le dan a elegir a una mosca siempre querrá dormir al raso. Se traen un trasiego las moscas domésticas que se podría afirmar que una parte de su vida la hacen fuera, y otra dentro, no sólo en invierno sino también en verano, cuando están más vivas que nunca y entran y salen por las ventanas continuamente, y si en este ir y venir se encuentran con los cristales, baten desesperadamente las alas, trescientas veces por segundo, pesadas y te- naces como niños que se empeñan en salir afuera. Un ecólogo belga se ha molestado en calcular cuántos dípteros hay por hectárea de encinar y le salen 6 millones de individuos, lo cual equivale a una biomasa de 7 kilos por hectárea, es decir, superior a la de los mamíferos en Europa occidental, que es de 5 kilos por hectárea. Entre esos dípteros, están las moscas más pesadas. Después de que Arias Encobet publicara su catálogo de dípteros hace cien años, Miguel Carles- Tolrá ha coordinado otro en el que figuran ya seis mil especies distintas sólo en España. Aconseja el doctor Carles- Tolrá cerrar las ventanas de madrugada, para que no entren con los rayos del sol las moscas.