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34 Madrid LUNES 4 7 2005 ABC Un grupo de pasajeros gritan indignados ayer ante el mostrador de la compañía aérea, al ser informados de que el vuelo se retrasaría aún algunas horas más EFE El inicio de las vacaciones se frustró el sábado para 300 turistas, que sufrieron un retraso de 25 horas en la salida de su vuelo a Cancún. La desinformación provocó ayer un auténtico motín de los pasajeros en el aeropuerto de Barajas ¡Queremos un avión! TEXTO: MIGUEL DOMINGO GARCÍA CARLOS HIDALGO MADRID. La llegada del mes de julio tendría que ser, en el cien por cien de los casos, sinónimo de asueto y caras alegres por parte de quienes toman al vuelo las vacaciones. Sin embargo, no siempre se consigue. Y mucho menos, si el avión con el que pretendías decirle adiós al mundanal ruido y aparecer bajo las palmeras de Cancún parte con 25 horas de retraso. En algo más de un día de desesperación hay tiempo para todo: sorpresa, enfado, incredulidad, pero, sobre todo, para la desinformación. Eso le pasó a las 300 personas que sufrieron el primer gran retraso en un vuelo de Barajas del verano. Hartos de que la empresa estatal Aena, el touroperador- -Iberojet- -y la compañía responsable del vuelo, Iberworld, se pasaran la pelota los unos a los otros, protagonizaron lo más parecido a un motín en esa cárcel de Alcatraz en que se les había convertido el aeropuerto de Barajas. Con los brazos en alto, simularon que estaban siendo víctimas de un asal- to: ¡Manos arriba, esto es un atraco! y ¡Queremos un avión! eran las proclamas más insistentes. No les faltaba razón. Nos dimos cuenta en el momento de facturar el equipaje; avisaron de que, por un problema técnico, el avión no despegaría hasta las diez y media de la noche. El vuelo debería haber salido a las dos de la tarde. Se nos cayó el mundo encima comentaba una recién casada que pretendía que el sábado, y no ayer por la tarde, comenzara su luna de miel. Para completar esta ceremonia del esperpento, cuando los pasajeros fueron a buscar sus maletas, sólo apareció una veintena. El resto del equipaje iba camino de Cancún, pero en otro avión, claro. El equipaje, de vacaciones; sus propietarios, de los nervios, aún en Madrid. Lo peor de todo es que había alguna gente enferma cuya medicación, imprescindible, estaba dentro de las maletas camino de México. Envueltos en la desesperación, fue- ron trasladados a almorzar a un hotel cercano al aeródromo. Allí, explicó otro de los afectados, a cada rato, el personal del establecimiento, pero nunca de la compañía, nos daba distintas versiones sobre la salida del vuelo Horas después, a las nueve de la noche, de vuelta al aeropuerto. Y a las cuatro de la madrugada, regreso al hotel. Viajar, viajaron bastante, aunque Otro avión de Iberworld procedente de Cancún sufrió, además, una avería del tren de aterrizaje Los pasajeros partieron ayer en un vuelo rutinario, lo que dejó en tierra a otros clientes que saldrán hoy no a su destino paradisíaco. Al día siguiente por la mañana, es decir ayer, los sufridos viajeros emprendieron de nuevo el camino hacia el aeropuerto para despegar de una vez por todas hacia sus vacaciones en Cancún. Pero aún les quedaba unas cuantas horas más por esperar, ya que el vuelo no abandonó el aeropuerto de Barajas hasta las 15.40. Como resultado, más de un día perdido de vacaciones, y para colmo, muchos de ellos en un avión que ni siquiera era el suyo: fueron embarcados en el vuelo de las 14.00 del domingo. El problema continúa hasta hoy Esta solución obligó a la empresa a dejar en tierra a algunos pasajeros que esperaban partir ayer, arrebatados de sus localidades en el avión que habían contratado. La cadena se repetía y el problema se extendía hasta el día e hoy. Otro grupo de turistas indignados se quedaban en España durante 24 horas más. Dos de estas segundas afectadas, pro-